<?xml version="1.0"?>
<?xml-stylesheet type="text/css" href="http://72.14.177.54/skins/common/feed.css?207"?>
<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="en">
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/?feed=atom&amp;target=Emiliorestrepo&amp;title=Special%3AContributions</id>
		<title>Wikipaisa - User contributions [en]</title>
		<link rel="self" type="application/atom+xml" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/?feed=atom&amp;target=Emiliorestrepo&amp;title=Special%3AContributions"/>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Special:Contributions/Emiliorestrepo"/>
		<updated>2026-09-25T17:33:49Z</updated>
		<subtitle>From Wikipaisa</subtitle>
		<generator>MediaWiki 1.15.1</generator>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Portal:Humor_Paisa</id>
		<title>Portal:Humor Paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Portal:Humor_Paisa"/>
				<updated>2008-02-19T16:19:28Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* De Inciclopedia */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;center&amp;gt;&amp;lt;big&amp;gt;'''Bienvenidos al Portal del Humor Paisa'''&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;Wikipaisa en clave de humor&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== De Inciclopedia ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Artículos paisas en [http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Portada Inciclopedia]:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Medallo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Humor]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
                                             “El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad   en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren  tres días &lt;br /&gt;
en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que   la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no  figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la  garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de  la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable  en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando  que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES'''&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena.                                            emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas,  como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté  la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados,  pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los veían en semejante esperpento mediático. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa</id>
		<title>Humor paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa"/>
				<updated>2008-02-19T16:17:39Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* Citar este artículo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{lecurarecomendada }}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
   &amp;lt;small&amp;gt;&amp;lt;center&amp;gt;Por Emilio Alberto Restrepo Baena - emiliorestrepo1@une.net.co&amp;lt;/center&amp;gt;&amp;lt;/small&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tiros de tiros'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente, es cierto aquello de que el hombre es el único animal que ríe y, aunque en muchos aspectos somos más salvajes, crueles y primitivos que nuestros congéneres biológicos, también es claro que el ser humano es el único privilegiado dentro de la escala evolutiva que puede generar humor, que puede ridiculizarse a sí mismo y a sus semejantes buscando uno de los placeres primarios más entrañables que podamos tener: la risa. &lt;br /&gt;
Es por eso que hoy soy un poco escribano y notario de una cascada de chistes ajenos que, en reciente tertulia, evocamos unos cuantos amigos al son de unos tragos, una amable música y un cálido ambiente de amistad y camaradería. Nos sentamos a recordar anécdotas y apuntes cortos que nos evocaran con la gracia del chiste agudo, del comentario oportuno, de la ironía punzante, algunos de los momentos que más gracia nos habían producido. No se trataba del gracejo de salón, ni de la retahíla del culebrero o la perorata del cuentachistes. Evocamos mejor la salida sarcástica, la improvisación ingeniosa o el juego de palabras original y creativo. De dicha tertulia, recojo algunos de los tiros que más nos gustaron. &lt;br /&gt;
Cuando un conocido dirigente conservador ganó la gobernación de Antioquia, dada su fama de campechano, arracachero y ordinario (más ordinario que una pata de palo con várices, decían), se comentaba entre sus malquerientes políticos que con esa elección, el departamento no había quedado con gobernador sino con mayordomo. Que si lo retenía la guerrilla no era un secuestro sino un abigeato, y que los captores no serían secuestradores sino cuatreros; que un día en que le iban a realizar un atentado, le pusieron una enciclopedia en el carro, y que celebraba mucho los chistes que se hacían en torno a su persona, pero le daba un verdadero ataque de ira cuando se los explicaban. Y que el día más feliz de su vida fue cuando la Universidad de la cual era presidente del consejo superior, le confirió, dados sus méritos y su “afán intelectual y cultural”, el título de “bachiller Honoris Causa”, ya que casi había reprobado el curso de primaria por radio, y no se podía volver a exponer. Que lo que más lo había impresionado de su primera visita a Estados Unidos, eran “unos niños todos chiquitos y hablando inglés”. &lt;br /&gt;
La caricatura del antioqueño Mico, que mostraba a un atribulado Jesús de Nazareth acostado en el diván de un siquiatra, diciéndole que tenía una pesadilla aterradora: que había soñado que después de la resurrección había caído nuevamente en las garras de Mel Gibson. Recordemos que es fama la forma como le fue a Cristo en la película de dicho director, dicen que mucho peor que al original. &lt;br /&gt;
Daniel Samper decía en un artículo que iban a llevar al cine la apasionante historia del apuesto príncipe Carlos de Inglaterra, lo que prometía ser una de las películas más dinámicas y entretenidas de la historia del cine; haciendo el casting para escoger el elenco, casi no encuentran la persona más indicada para encarnar el papel de Camila Parker Bowles, amante del príncipe de Gales y futura reina británica. Después de muchas pesquisas, llegaron a la elección perfecta: la agraciada dama sería representada por Charles Bronson. &lt;br /&gt;
De Jaime Garzón, el inolvidable humorista colombiano, se recuerdan innumerables tiros. Por algo fue considerado el más destacado de la historia del humor en Colombia. De él recordamos, entre otros, dos apuntes clásicos: En plena efervescencia del proceso 8000, cuando se investigaba al presidente de la República por recibir plata de la mafia para la financiación de la campaña, y éste ya estaba tambaleando por el escándalo, la renuncia y delación de muchos de sus más cercanos colaboradores, el periodista Yamid Amad le preguntó muy serio a Garzón acerca de lo que pensaba sobre la situación de Samper. Más serio aún, Jaime le respondió que a Samper había que rodearlo. Yamid se quedó atónito, dada la legendaria irreverencia del humorista, salir con un lugar común tan trillado y políticamente correcto. No era usual en él. Al instante, Garzón ripostó: No. Hay que rodearlo, ¡Pero para que no se escape el desgraciado! Al otro día la frase ocupaba los titulares de prensa. &lt;br /&gt;
Otra de Garzón, disfrazado del embetunador callejero Heriberto de La Calle; estaba entrevistando la hija de un político que fue rescatada de un secuestro mediante los buenos oficios del senador Fabio Valencia Cossio, cariñosamente conocido como care-crimen, care-ruñido, care-queso y mil dulzuras más, dada su encantadora cutis que mantiene enloquecido al género femenino. Incluso, dicen sus malquerientes que un día pagó para ser escogido entre los diez hombres más atractivos del país, en una encuesta para una revista light, precisamente él, un hombre obeso, de poco más de l.50 cm. de estatura, con una cara que evoca un empedrado de cráteres y volcanes en erupción, adornado con una sonrisa sardónica y hienesca que provoca más miedo y repulsión que pasiones desbordadas. Decíamos que Jaime conversaba con la niña, y ésta le decía que estaba muy agradecida con el doctor Valencia Cossio, pues gracias a él había sido liberada y entregada en su propia casa. Garzón le preguntó, ¿Y llegaste con el senador hasta tu casa? ¿Y lo dejaste entrar? ¿Y no se perdió nada? ¡No te lo puedo creer! &lt;br /&gt;
Otros que han dado toda la guerra del mundo y se los han gozado de lo lindo, son Tola y Maruja. En la obra “Los diez más pobres del mundo según la revista INFORTUNE”, entrevistan a una muchacha del servicio doméstico. Le preguntan: Si usted pudiera cambiar algo de su primera experiencia sexual, que cambiaría? ¡A mi padrastro!, responde la desgraciada. En la obra “Siameses Show”, muy generosamente ofrecían: ojo, ganga, para los siameses de verdad, la entrada es gratis. Supongo que se irían a quebrar ante la desbordada demanda. En una de sus rutinas, decía Tola que tenía un primo degenerado sexual, que era Voyerista. ¿Por qué lo dices?, inquirió Maruja. Porque cuando nadie lo está mirando se encierra en el baño a dar del cuerpo y al vaciar el baño con poca agua, se queda ratos enteros embelesado mirando el bollo. Un verdadero voyerista. Y que tenía un tío que cuando estaba muy urgido sexualmente se sentaba en una mazorca de maíz, a gritar de placer y satisfacción, lo que se dice todo un Mazorquista. Y que dado que en el municipio de Envigado se hacía la mejor morcilla del mundo, iban a proponer que el himno municipal fuera “La Morcillesa” (“A los arroz de la tripee…). &lt;br /&gt;
O cuando al venenoso congresista ultragodo Pablo Victoria le preguntaron que a quién proponía de vicepresidente de la república ante la renuncia del titular indignado por el escándalo de la narco-financiación de la campaña presidencial, respondió muy serio y con un aire de solemnidad: Veamos, debe ser un gran amigo del presidente Samper y compartir todos sus postulados ideológicos, debe conocer a profundidad los detalles de las finanzas de la campaña del partido liberal, debe ser un liberal de todo corazón y de trapo rojo, debe ser de toda la confianza del Congreso; por todo lo anterior, propongo a Gilberto Rodríguez Orejuela. Y se despidió como si nada. &lt;br /&gt;
O cuando estaban buscando candidatos independientes y populares para realizar la constituyente del año 91, le dijeron al futbolista René Higuita, en pleno apogeo de su carrera deportiva, que si se quería lanzar en una lista. Imperturbable contestó: Verás, por ahora tengo muchos compromisos y estoy muy ocupado. De pronto para la convocatoria del próximo año tal vez me anime. &lt;br /&gt;
Y el chiste del programa Sábados Felices que hizo carrera y generó toda una manifestación de protesta de nuestros amados padres de la patria: El tipo que parqueó el carro en toda la puerta del capitolio nacional y el portero, muy indignado le dijo: oiga hombre, no puede estacionar el auto en ese sitio, no ve que por allí todo el día suben y bajan los congresistas. El ciudadano le contestó: no se preocupe, mi querido guachimán, que yo tengo el carro asegurado. &lt;br /&gt;
Y las perlas del presidente argentino Carlos Menen, quien aseguraba que su autor favorito era Sócrates, del cual tenía los 17 volúmenes de las obras completas, casi todas subrayadas por él, en vista de la profundidad de su pensamiento, y que a eso debía su sólida formación filosófica y política. Lo que nadie le explicó es que el maestro Griego no escribió de su mano ni una sola línea y la posteridad conoce de él lo que su alumno Platón recogió en sus escritos. O de que sus cantautores favoritos eran los del dúo Ortega y Gasset, por que siempre le había encantado Palito Ortega como compositor, pero al otro pibe tan solo lo conocía de oídas, y que nunca había escuchado la música del “Cuarteto de Alejandría”. O que cuando estaba muy atribulado por las denuncias de corrupción durante su mandato, sentía “que sobre su cabeza ondulaba peligrosamente la espada de Demóstenes”. &lt;br /&gt;
El crítico más mortificante que tuvo durante su mandato el ex presidente Alfonso López Michelsen fue el humorista Lucas Caballero “Klim”. Este no le perdonó ni una al “Compañero Jefe” del mandato claro y fustigó sin compasión toda su obra de gobierno, la que consideraba corrupta, politiquera e incapaz, con un humor y una ironía que lo tuvo todo el tiempo al borde de la renuncia. Lo que no lograron los enemigos, opositores ni periodistas serios, casi lo logra el maestro con sus afiladas estocadas humorísticas. A la muerte de Caballero, salió un aviso pagado en los principales diarios del país: “El periodista Lucas Caballero “Klim”ha muerto. El Doctor Alfonso López Michelsen descansará por fin en la paz del Señor”. &lt;br /&gt;
Y cuando el ex presidente Turbay, de agudo olfato político pero de reconocida ignorancia cultural, le fanfarroneaba a la impertinente periodista Consuelo “La Cacica”, que tenía una biblioteca con más de seis mil volúmenes, ésta le preguntó: ¿Y cuándo piensa empezar a leérselos, doctor Turbay? &lt;br /&gt;
O la abuelita del dúo humorístico de Los Parceros Campo Elías y El puntudo, que era tan marihuanera que la tuvieron que echar de una barra de fanáticos del club Deportivo Independiente Medellín, DIM, por eso, por marihuanera. Cómo sería. O del otro primo que era tan güevón, tan güevón, que participó en un concurso de güevones y quedó de segundo, precisamente por eso, por ser tan güevón. &lt;br /&gt;
Ya en un plano más serio, pero no más solemne, recordemos que las tres frases lapidarias más célebres de la historia de la filosofía colombiana han sido diseñadas por deportistas y resumen un poco nuestra naturaleza. La del campeón de ciclismo Martín Emilio Cochise: “En Colombia se muere más gente de envidia que de Cáncer”; La del boxeador Antonio Cervantes Kid Pambelé: “Es mejor ser rico que ser pobre”; Y la del inefable y locuaz profesor Francisco Maturana que, ante sus reiterados fracasos, encontró la justificación perfecta: “Perder es ganar un poco”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Citar este artículo ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Restrepo Baena, Emilio Alberto, &amp;lt;u&amp;gt;Humor paisa&amp;lt;/u&amp;gt;,&amp;lt;br&amp;gt; en Wikipaisa (+enlace), Medellín (+fecha).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Lecturas recomendadas]] [[Category:Literatura]] [[Category:Paisa]] [[Category:Emilio Alberto Restrepo Baena]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena &lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@gmail.com&lt;br /&gt;
                                            “El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad   en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren  tres días &lt;br /&gt;
en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que   la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no  figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la  garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de  la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable  en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando  que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES'''&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena.                                            emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas,  como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté  la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados,  pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los veían en semejante esperpento mediático. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Cabalgata</id>
		<title>Cabalgata</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Cabalgata"/>
				<updated>2008-02-19T16:16:05Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''UN RECIEN LLEGADO A LA CABALGATA DE LA FERIA DE LAS FLORES'''&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena.                                            emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hace alrededor de un año, un buen amigo me convenció para integrarme con él y su grupo, todos los jueves en la tarde, a la cabalgata que arrancaba de una caballeriza de Sabaneta y recorría por algunas zonas rurales de este y otros municipios del sur del Valle del Aburrá. Al principio lo hice por algo de curiosidad y esnobismo y no sin cierto temor que asiste al que ha sido urbano a ultranza y citadino desde la más tierna infancia. Se trataba de un grupo de profesionales, jubilados la mayoría, que sacaron de su rutina el espacio para estar en un grupo de hombres solos, inicialmente con la prevención de sus esposas que huelen peligrosos estrógenos circulantes en todas las actividades de sus cónyuges y luego con una amodorrada resignación de ellas,  como cuando se les activa el chip del fútbol o de los negocios o de la política que casi todos los machos llevan insertados en su ADN.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las primeras jornadas fueron sorprendentes. Conversación amena, apuntes divertidísimos, música al gusto y por tandas, sin estridencias, licor en la dosis justa, viandas exquisitas, ambiente, color de naturaleza, senderos ecológicos, cero ostentación, reivindicación de la palabra y del disfrute de las cosas simples de la vida. Estuve muy animado por un tiempo y no veía la hora de que llegara el jueves para departir con mis amigotes, relajarme y olvidarme de tanta obligación y tanto estrés de la vida diaria. Que gente tan agradable, se veía lo honesto, lo decente, lo dignos y educados que eran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por asuntos profesionales me ausenté unas semanas de la ciudad y al volver me enteré de que en el fin de semana siguiente sería la famosa cabalgata de la Feria de las Flores. Sin pensarlo mucho, acepté  la invitación de unos compañeros del trabajo, distintos al grupo de los jueves, nos entusiasmamos, nos inscribimos, alquilamos los caballos y nos preparamos para lo que sería una velada inolvidable.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ese sábado fue uno de los peores de mi vida. Durante varias horas traté de avistar a mis colegas de travesía y no me pude encontrar a ninguno. Los celulares tenían las líneas saturadas y no había conexión y cuando esta se lograba, oír era imposible, pues el barullo era insoportable, la estridencia era ensordecedora, todo el mundo estaba a los gritos. El calor del medio día nos golpeaba inmisericorde los hombros y nuestras duras testas parecían a punto de reventar. Había miles, léase bien, miles de caballos con sus respectivos jinetes, todos apeñuscados, en un hacinamiento que no permitía una marcha fluida, cemento y edificios por todos los lados, nada de aire puro ni verde alrededor, caballos resoplando, sudando a cántaros y echando babaza por la boca. Pero lo que más me llamó la atención era los personajes que estaban a mi alrededor. Todos uniformados con sombrero, poncho, lentes oscuros, camisa de cuadros y manga larga y blue jeans. Cadenas y relojes de marca en notoria ostentación. Bebeta compulsiva de licor en todas sus presentaciones y combinaciones, un lenguaje vulgar y ordinario, en berridos ininteligibles y carcajadas sin razón aparente, insultos cuando se presentaban fricciones entre los binomios bestia-bestia, que era cada dos pasos. A su alrededor, la concentración más alta del mundo de mujeres bonitas, pero todas iguales: pelo largo, rubio a la fuerza de las tinturas y recién cepillado, sombrero vaquero puesto por primera vez, tetas descomunales a punto de reventarse muy seguramente de origen siliconudo, pantalón apretado, bota tejana comprada la víspera, lentes negros de marca, casi siempre sobre el sombrero, no en los ojos como uno espera. Casi todas igual de chillonas y ebrias, igual de fanfarronas, igual de mostronas, era casi evidente que la mayoría era la primera vez que montaban. Me llamó poderosamente la atención la ausencia de esposas, que a esa hora deberían de estar viendo el desfile por televisión. Después un amigo me sacó de la ignorancia y me dijo que esos maniquíes reciben el remoquete de “grillas” y suelen acompañar en eventos públicos a los señorones que tanto me asombraron. No lo sabía, pero al verlos juntos me asombré de su volumen, de su cantidad, pero después me hicieron caer en cuenta que a Medellín le dicen “Lobolandia” y que aquí se cuentan por millares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En todo caso mi faena se tornó en pesadilla. Una vez metido en el torrente de bestias y caballos, era imposible salirme. Me mencionaron mil veces la madre, me ensuciaron de babas, sudor y boñiga de caballo, vómito de borracha; me insolé y todavía me duelen los muslos y la cintura de hacer fuerza. Los hongos que me quedaron en la ingle de tanto sudar parecían champiñones y por poco quedé despellejado. Si me hubieran visto la parte posterior y baja donde termina la espalda, hubieran pensado que estuve en un crucero con un grupo de marineros escandinavos y que se había acabado el lubricante. Hubo amenazas, miradas fieras, alegría por decreto, alboroto artificial, euforia postiza y una de las veladas más desgastantes que me ha tocado vivir, por no decir que decadente y aburridora.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Supe que en otros años se presentaron peleas de borrachos, caballos muertos, desmayos, equinos subidos al metro, grescas, basura por todos los lados, caos vial, atropellados,  pero nunca lo había vivido tan de cerca. En el remate de la dichosa cabalgata, se presentó una riña al parecer de carácter pasional-etílica en la plaza mayorista que terminó con varios asesinatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No pude por ningún lugar recuperar lo lúdico, lo grato de la naturaleza, la fluidez de una jornada espontánea contemplando paisajes y deleitándome de una buena conversación al calor de unos buenos tragos y una comida agradable. Encontré solo apariencias y vulgaridad, mezquindad y agresión, ebriedad de la mala, vanidad de la fea, poses y artificios, superficialidad y belleza de postín. Creo que dentro de mí, tengo suficientes razones para nunca más volver. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando le pregunté a los del grupo de los jueves que porqué no habían ido, sorprendidos de mí, me contestaron que por todo eso mismo, que los caballistas puros, de años de experiencia, de formación ecuestre por ancestro, abolengo, gusto y convicción, nunca se prestaban para tal desmadre; que eso violaba todas las normas del respeto por los animales y por el prójimo y que el cemento desvirtuaba el sentido real de una cabalgata ecológica en su más pura concepción estética y filosófica. Con indignación me ripostaron que cómo se me ocurría siquiera pensar que ellos iban a ir a semejante adefesio que prostituye el sentido puro y conceptual de la cabalgata como tal, que no contara con ellos para prestarse a semejante aparato de ostentación, arribismo y superficialidad. Que a los jinetes de verdad, a los que amaban el arte ecuestre, jamás los veían en semejante esperpento mediático. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con la vergüenza de un recién llegado que comete una torpeza por desconocimiento, entendí que me merecía lo que me pasó por embelequero y filipichín y preferí cambiar de tema.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa</id>
		<title>Humor paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa"/>
				<updated>2008-02-04T00:49:16Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* Citar este artículo */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{{lecurarecomendada }}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
   &amp;lt;small&amp;gt;&amp;lt;center&amp;gt;Por Emilio Alberto Restrepo Baena - emiliorestrepo1@une.net.co&amp;lt;/center&amp;gt;&amp;lt;/small&amp;gt;   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Tiros de tiros'''.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente, es cierto aquello de que el hombre es el único animal que ríe y, aunque en muchos aspectos somos más salvajes, crueles y primitivos que nuestros congéneres biológicos, también es claro que el ser humano es el único privilegiado dentro de la escala evolutiva que puede generar humor, que puede ridiculizarse a sí mismo y a sus semejantes buscando uno de los placeres primarios más entrañables que podamos tener: la risa. &lt;br /&gt;
Es por eso que hoy soy un poco escribano y notario de una cascada de chistes ajenos que, en reciente tertulia, evocamos unos cuantos amigos al son de unos tragos, una amable música y un cálido ambiente de amistad y camaradería. Nos sentamos a recordar anécdotas y apuntes cortos que nos evocaran con la gracia del chiste agudo, del comentario oportuno, de la ironía punzante, algunos de los momentos que más gracia nos habían producido. No se trataba del gracejo de salón, ni de la retahíla del culebrero o la perorata del cuentachistes. Evocamos mejor la salida sarcástica, la improvisación ingeniosa o el juego de palabras original y creativo. De dicha tertulia, recojo algunos de los tiros que más nos gustaron. &lt;br /&gt;
Cuando un conocido dirigente conservador ganó la gobernación de Antioquia, dada su fama de campechano, arracachero y ordinario (más ordinario que una pata de palo con várices, decían), se comentaba entre sus malquerientes políticos que con esa elección, el departamento no había quedado con gobernador sino con mayordomo. Que si lo retenía la guerrilla no era un secuestro sino un abigeato, y que los captores no serían secuestradores sino cuatreros; que un día en que le iban a realizar un atentado, le pusieron una enciclopedia en el carro, y que celebraba mucho los chistes que se hacían en torno a su persona, pero le daba un verdadero ataque de ira cuando se los explicaban. Y que el día más feliz de su vida fue cuando la Universidad de la cual era presidente del consejo superior, le confirió, dados sus méritos y su “afán intelectual y cultural”, el título de “bachiller Honoris Causa”, ya que casi había reprobado el curso de primaria por radio, y no se podía volver a exponer. Que lo que más lo había impresionado de su primera visita a Estados Unidos, eran “unos niños todos chiquitos y hablando inglés”. &lt;br /&gt;
La caricatura del antioqueño Mico, que mostraba a un atribulado Jesús de Nazareth acostado en el diván de un siquiatra, diciéndole que tenía una pesadilla aterradora: que había soñado que después de la resurrección había caído nuevamente en las garras de Mel Gibson. Recordemos que es fama la forma como le fue a Cristo en la película de dicho director, dicen que mucho peor que al original. &lt;br /&gt;
Daniel Samper decía en un artículo que iban a llevar al cine la apasionante historia del apuesto príncipe Carlos de Inglaterra, lo que prometía ser una de las películas más dinámicas y entretenidas de la historia del cine; haciendo el casting para escoger el elenco, casi no encuentran la persona más indicada para encarnar el papel de Camila Parker Bowles, amante del príncipe de Gales y futura reina británica. Después de muchas pesquisas, llegaron a la elección perfecta: la agraciada dama sería representada por Charles Bronson. &lt;br /&gt;
De Jaime Garzón, el inolvidable humorista colombiano, se recuerdan innumerables tiros. Por algo fue considerado el más destacado de la historia del humor en Colombia. De él recordamos, entre otros, dos apuntes clásicos: En plena efervescencia del proceso 8000, cuando se investigaba al presidente de la República por recibir plata de la mafia para la financiación de la campaña, y éste ya estaba tambaleando por el escándalo, la renuncia y delación de muchos de sus más cercanos colaboradores, el periodista Yamid Amad le preguntó muy serio a Garzón acerca de lo que pensaba sobre la situación de Samper. Más serio aún, Jaime le respondió que a Samper había que rodearlo. Yamid se quedó atónito, dada la legendaria irreverencia del humorista, salir con un lugar común tan trillado y políticamente correcto. No era usual en él. Al instante, Garzón ripostó: No. Hay que rodearlo, ¡Pero para que no se escape el desgraciado! Al otro día la frase ocupaba los titulares de prensa. &lt;br /&gt;
Otra de Garzón, disfrazado del embetunador callejero Heriberto de La Calle; estaba entrevistando la hija de un político que fue rescatada de un secuestro mediante los buenos oficios del senador Fabio Valencia Cossio, cariñosamente conocido como care-crimen, care-ruñido, care-queso y mil dulzuras más, dada su encantadora cutis que mantiene enloquecido al género femenino. Incluso, dicen sus malquerientes que un día pagó para ser escogido entre los diez hombres más atractivos del país, en una encuesta para una revista light, precisamente él, un hombre obeso, de poco más de l.50 cm. de estatura, con una cara que evoca un empedrado de cráteres y volcanes en erupción, adornado con una sonrisa sardónica y hienesca que provoca más miedo y repulsión que pasiones desbordadas. Decíamos que Jaime conversaba con la niña, y ésta le decía que estaba muy agradecida con el doctor Valencia Cossio, pues gracias a él había sido liberada y entregada en su propia casa. Garzón le preguntó, ¿Y llegaste con el senador hasta tu casa? ¿Y lo dejaste entrar? ¿Y no se perdió nada? ¡No te lo puedo creer! &lt;br /&gt;
Otros que han dado toda la guerra del mundo y se los han gozado de lo lindo, son Tola y Maruja. En la obra “Los diez más pobres del mundo según la revista INFORTUNE”, entrevistan a una muchacha del servicio doméstico. Le preguntan: Si usted pudiera cambiar algo de su primera experiencia sexual, que cambiaría? ¡A mi padrastro!, responde la desgraciada. En la obra “Siameses Show”, muy generosamente ofrecían: ojo, ganga, para los siameses de verdad, la entrada es gratis. Supongo que se irían a quebrar ante la desbordada demanda. En una de sus rutinas, decía Tola que tenía un primo degenerado sexual, que era Voyerista. ¿Por qué lo dices?, inquirió Maruja. Porque cuando nadie lo está mirando se encierra en el baño a dar del cuerpo y al vaciar el baño con poca agua, se queda ratos enteros embelesado mirando el bollo. Un verdadero voyerista. Y que tenía un tío que cuando estaba muy urgido sexualmente se sentaba en una mazorca de maíz, a gritar de placer y satisfacción, lo que se dice todo un Mazorquista. Y que dado que en el municipio de Envigado se hacía la mejor morcilla del mundo, iban a proponer que el himno municipal fuera “La Morcillesa” (“A los arroz de la tripee…). &lt;br /&gt;
O cuando al venenoso congresista ultragodo Pablo Victoria le preguntaron que a quién proponía de vicepresidente de la república ante la renuncia del titular indignado por el escándalo de la narco-financiación de la campaña presidencial, respondió muy serio y con un aire de solemnidad: Veamos, debe ser un gran amigo del presidente Samper y compartir todos sus postulados ideológicos, debe conocer a profundidad los detalles de las finanzas de la campaña del partido liberal, debe ser un liberal de todo corazón y de trapo rojo, debe ser de toda la confianza del Congreso; por todo lo anterior, propongo a Gilberto Rodríguez Orejuela. Y se despidió como si nada. &lt;br /&gt;
O cuando estaban buscando candidatos independientes y populares para realizar la constituyente del año 91, le dijeron al futbolista René Higuita, en pleno apogeo de su carrera deportiva, que si se quería lanzar en una lista. Imperturbable contestó: Verás, por ahora tengo muchos compromisos y estoy muy ocupado. De pronto para la convocatoria del próximo año tal vez me anime. &lt;br /&gt;
Y el chiste del programa Sábados Felices que hizo carrera y generó toda una manifestación de protesta de nuestros amados padres de la patria: El tipo que parqueó el carro en toda la puerta del capitolio nacional y el portero, muy indignado le dijo: oiga hombre, no puede estacionar el auto en ese sitio, no ve que por allí todo el día suben y bajan los congresistas. El ciudadano le contestó: no se preocupe, mi querido guachimán, que yo tengo el carro asegurado. &lt;br /&gt;
Y las perlas del presidente argentino Carlos Menen, quien aseguraba que su autor favorito era Sócrates, del cual tenía los 17 volúmenes de las obras completas, casi todas subrayadas por él, en vista de la profundidad de su pensamiento, y que a eso debía su sólida formación filosófica y política. Lo que nadie le explicó es que el maestro Griego no escribió de su mano ni una sola línea y la posteridad conoce de él lo que su alumno Platón recogió en sus escritos. O de que sus cantautores favoritos eran los del dúo Ortega y Gasset, por que siempre le había encantado Palito Ortega como compositor, pero al otro pibe tan solo lo conocía de oídas, y que nunca había escuchado la música del “Cuarteto de Alejandría”. O que cuando estaba muy atribulado por las denuncias de corrupción durante su mandato, sentía “que sobre su cabeza ondulaba peligrosamente la espada de Demóstenes”. &lt;br /&gt;
El crítico más mortificante que tuvo durante su mandato el ex presidente Alfonso López Michelsen fue el humorista Lucas Caballero “Klim”. Este no le perdonó ni una al “Compañero Jefe” del mandato claro y fustigó sin compasión toda su obra de gobierno, la que consideraba corrupta, politiquera e incapaz, con un humor y una ironía que lo tuvo todo el tiempo al borde de la renuncia. Lo que no lograron los enemigos, opositores ni periodistas serios, casi lo logra el maestro con sus afiladas estocadas humorísticas. A la muerte de Caballero, salió un aviso pagado en los principales diarios del país: “El periodista Lucas Caballero “Klim”ha muerto. El Doctor Alfonso López Michelsen descansará por fin en la paz del Señor”. &lt;br /&gt;
Y cuando el ex presidente Turbay, de agudo olfato político pero de reconocida ignorancia cultural, le fanfarroneaba a la impertinente periodista Consuelo “La Cacica”, que tenía una biblioteca con más de seis mil volúmenes, ésta le preguntó: ¿Y cuándo piensa empezar a leérselos, doctor Turbay? &lt;br /&gt;
O la abuelita del dúo humorístico de Los Parceros Campo Elías y El puntudo, que era tan marihuanera que la tuvieron que echar de una barra de fanáticos del club Deportivo Independiente Medellín, DIM, por eso, por marihuanera. Cómo sería. O del otro primo que era tan güevón, tan güevón, que participó en un concurso de güevones y quedó de segundo, precisamente por eso, por ser tan güevón. &lt;br /&gt;
Ya en un plano más serio, pero no más solemne, recordemos que las tres frases lapidarias más célebres de la historia de la filosofía colombiana han sido diseñadas por deportistas y resumen un poco nuestra naturaleza. La del campeón de ciclismo Martín Emilio Cochise: “En Colombia se muere más gente de envidia que de Cáncer”; La del boxeador Antonio Cervantes Kid Pambelé: “Es mejor ser rico que ser pobre”; Y la del inefable y locuaz profesor Francisco Maturana que, ante sus reiterados fracasos, encontró la justificación perfecta: “Perder es ganar un poco”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Citar este artículo ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Restrepo Baena, Emilio Alberto, &amp;lt;u&amp;gt;Humor paisa&amp;lt;/u&amp;gt;,&amp;lt;br&amp;gt; en Wikipaisa (+enlace), Medellín (+fecha).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Lecturas recomendadas]] [[Category:Literatura]] [[Category:Paisa]] [[Category:Emilio Alberto Restrepo Baena]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena &lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@gmail.com&lt;br /&gt;
                                            “El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad   en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren  tres días &lt;br /&gt;
en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que   la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no  figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la  garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de  la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable  en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando  que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Portal:Humor_Paisa</id>
		<title>Portal:Humor Paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Portal:Humor_Paisa"/>
				<updated>2008-02-04T00:45:04Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* De Inciclopedia */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;&amp;lt;center&amp;gt;&amp;lt;big&amp;gt;'''Bienvenidos al Portal del Humor Paisa'''&amp;lt;/big&amp;gt;&amp;lt;/center&amp;gt;&lt;br /&gt;
&amp;lt;small&amp;gt;Wikipaisa en clave de humor&amp;lt;/small&amp;gt;&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== De Inciclopedia ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Artículos paisas en [http://inciclopedia.wikia.com/wiki/Portada Inciclopedia]:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
* [[Medallo]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Humor]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''COLEGA, NO COMPRE FINCA DE RECREO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
                                             “El cariño verdadero, ni se compra ni se vende…”&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No vaya a creer que es charlando. Como en la vieja canción, las fincas de recreo son como el cariño verdadero: ni se compra ni se vende, y entre comprarla y venderla, hay desespero, hastío, úlceras, canas, rabietas, amistades rotas y un severo deterioro del patrimonio. Y como dice el dicho popular, hay sólo dos momentos de felicidad   en lo que tiene que ver con tener finca de recreo: El momento de comprarla, en el que uno tiene la ilusión de haber obtenido por fin el terruñito de felicidad para realizar todos los sueños que ha idealizado durante los años en que se ha reventado el lomo trabajando como un buey y el momento de venderla, al borde del desespero, siempre por un valor inferior al inicial a un ingenuo al que no le cierra la boca porque cree que por fin está cumpliendo el sueño de toda su vida. Y así el círculo se repite una y otra y otra vez.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque comprar una parcela es dotar a los amigos y a los familiares y a los conocidos de éstos de un lugar bueno, bonito y barato para pasear sin tener que gastar; los fines de semana llegan por docenas sin avisar, a horas del almuerzo o en mitad de la tertulia al calor de unos traguitos o del asado, siempre con la premisa de que “ya que pasaba por aquí cerquita, aproveché para darte un saludito” dice el repentino comensal en un tono empalagosamente simpático mientras baja la comitiva del carro, ya con el vestido de baño puesto y los morrales a punto de reventar la cajuela, no propiamente cargados con mercado, viandas, gaseosas o licor. Luego transcurren  tres días &lt;br /&gt;
en los que hay que ir varias veces al pueblo para ajustar los víveres, siempre en el carro de uno y con la plata de uno, contando con que   la abnegada esposa, sin quererlo ni elegirlo, tuvo que madrugar diario a preparar el desayuno para todos mientras se desarrugaban en las camas, luego de trasnochar bailando y cantando, presa de una resaca feroz. Pasa todo el día en la cocina mantequeando y limpiando, tratando de ser atenta y cortés para no  figurar como mala anfitriona, mientras lo fulmina a uno con la mirada y le jura que esta vez si será la última, para recomenzar con la rutina en el fin de semana siguiente. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El día de la partida, los invitados como por arte de magia se esfuman inmediatamente después del almuerzo; nadie pregunta si hay cuota que poner, si hay que asear la casa o el jacuzzi, si hay que cargar las bolsas de basura para el acopio, si hay que limpiar baños. Misteriosamente se desaparecen las pocas cervezas y gaseosas de la nevera, “por si nos da sed en el camino”; la  garrafa de aguardiente comprada por el dueño, todavía llena hasta la mitad, termina en el carro del primo hermano de la mujer del mocho invitado por un cuñado que en semana ni nos saluda, “para tomarnos el arranque en la carretera”. Los paquetes sobrantes de pasabocas y mecato que trajimos en nuestro propio mercado, terminan en el carro de  la esposa del primo, “por si a la niña de da fatiga en el estómago durante el viaje”. Y no mire el inventario de los discos compactos para que no le de más amargura. Y “préstame una chaqueta para mi novia que está resfriada”, la misma que no volvió a ver jamás.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es muy claro que nadie queda completamente contento. Que muy desabridos los fríjoles, que muy pequeña la piscina, que muy estrechos los baños, que le falta pintura al frente de la casa, que muy descuidado el jardín, que se acabó muy pronto el ron, que por tacaños no ponen televisión por cable  en todos los cuartos, que si te diste cuenta de que ni siquiera tenían antisolar en el baño para las visitas, que la pobre dueña nunca ha tenido buen gusto para los cuadros que pone en la pared. Y mientras tanto uno es el que tiene que pagar el sueldo y parafiscales del mayordomo, cuentas de servicios públicos, administración, impuestos, lucro cesante del valor de la propiedad, mantenimiento de la piscina. Nadie se solidariza con uno. Nadie le ofrece cuota para ayudarle en estos costos fijos ni cuando piden prestada la finca hasta por quince días. Y si a alguien se le ocurre pedir cuota para pagar entre todos, al dueño lo incluyen como un igual, sin que los gastos anteriormente relatados mitiguen la erogación y le tengan un poco de consideración en vista de lo que tiene que asumir sin ayuda de nadie.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y vaya y cometa el atrevimiento de no prestársela al compañero de oficina o al sobrino de la esposa con sus amigos del barrio o de universidad. “Usted es un mezquino, un egoísta arribista y trepador que ya no se digna compartir los bienes con los que tienen menos oportunidades, que ya no voltea a mirar a los que crecieron con usted”. Casi que le retiran el saludo y le escupen ironías y sátiras cada que se da la oportunidad. Y si la presta es peor: baños taquiados con papel y toallas higiénicas, pese al aviso en el que se ruega que los echen a la papelera. Comida vieja y mohosa en la cocina. Nevera mala o televisor quemado. Preservativos sucios o papeles de sospechosa viscosidad escondidos en los colchones o bajo las camas. Focos prendidos día y noche hasta que uno regresa para apagarlos si no están fundidos; cuentas de teléfono por llamadas de horas de duración o a larga distancia o a líneas calientes o esotéricas. Bolsas de basura olvidadas o escarbadas por los perros, materas quebradas con las flores y la tierra en el suelo, el paño del billar roto o manchado de huevo y leche por sentar niños a comer en él. Y todo sin la posibilidad de hacer ningún reclamo, pues al hacerlo, únicamente se encuentran negativas, resentimientos, rabias y nada se soluciona. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si uno humildemente pide que le devuelvan la finca con dos días de adelanto, luego de prestársela gratis por dos semanas, la esposa del amigo de toda la vida decide que no soporta tal humillación y corta de tajo una amistad de veinte años. Si uno considera que en defensa de su intimidad no le parece cómodo prestar el cuarto privado del matrimonio, el amigo de la infancia que la había pedido para ir sólo con la familia y se aparece con veinte amigos, se retuerce de la indignación, poseído de la rabia la abandona en mitad de la noche y acaba con la amistad, olvidando  que el dueño siempre lo había invitado gratis considerando su precaria condición económica. Malo porque sí y malo porque no. Se pierde siempre, con cara o con sello. Siempre uno es el villano, el H.P., el maldito rico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y la joya de la corona es el mayordomo. Esa sí es una raza aparte. Porque para ventajosos y marrulleros, los campesinos nuestros. A toda hora tramando, tratando de sacar ventaja, creyendo que lo natural es que los pobres traten de sacarle provecho a cualquier precio al que ellos consideran que es rico. Alquilan y prestan sin permiso la finca o la piscina cuando tienen la certeza de que el dueño no va a ir y no rinden cuentas. Hacen llamadas larguísimas por el teléfono y al hacerles el reclamo se enojan, le dicen muerto de hambre a uno y amenazan con irse de inmediato de la finca y dejarla abandonada para no aguantar más humillaciones. Les hacen trabajos a otros vecinos en el horario normal. Si no los están vigilando y marcando a presión, es difícil que cumplan a cabalidad las tareas asignadas. Cuando se aburren o tienen otras ofertas, no tienen escrúpulo en irse sin más, casi sin avisar. Cuando son deshonestos, ocurren robos rarísimos de electrodomésticos, de herramientas, de productos, de animales, de huevos y leche; en casos más delicados, amenazas, extorsiones y secuestros. Casi ninguno es discreto, por el contrario, hablan sin contención hasta por los codos, opinan de todo, saben de todo, se entrometen en todas las conversaciones. Y al finalizar la relación laboral, cuente con la demanda garantizada, siempre con el aval de la oficina del trabajo. Saben más de derecho laboral que los abogados y la ley siempre los protege sin ningún tipo de consideración por el patrón, que siempre es la reencarnación del demonio, no importando lo justo o noble o solidario que haya sido con él y su familia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y cuando usted logra sacarle alguna producción a la tierrita, al hacer cuentas descubre que son los huevos, las frutas o la cosecha más cara del mundo, que por el valor de la gallina que logró criar, se hubiera dado un banquete de faisán, que la vaca que se enferma siempre es la de uno, que los peces sembrados en compañía que se mueren son los de uno, no los del mayordomo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo mejor es coger ese capital y en lugar de enterrarlo en una finca que es un embeleco costoso que no genera sino gastos, invertirlo, y con lo producido, puede uno hacer el paseo que quiera, alquilar la finca de otro pobre que ya mordió el anzuelo, ir a hosterías, ir a pueblos, ir a la costa o hasta el extranjero, con los solos intereses, sin las úlceras, las rabias, los amigos explotadores y conchudos, los mayordomos aprovechados y abusivos&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Category:Barrios</id>
		<title>Category:Barrios</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Category:Barrios"/>
				<updated>2007-02-09T18:25:04Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;CRONICA NO OFICIAL E INFORMAL DEL BARRIO BELEN&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''ANOTACIONES INFORMALES SOBRE EL BARRIO BELEN&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CRÓNICAS NO OFICIALES DEL BARRIO BELEN (Belén en mi corazón)'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
 emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( I )'''&lt;br /&gt;
'''EL MARISCAL'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El teatro Mariscal fue toda una institución para los jóvenes de Belén de los años 60 y principios de los 70.  Ubicado en toda una esquina del parque, la enorme y antigua construcción llena de un extraño encanto nos vio varias veces por semana como bulliciosos testigos de las funciones de cine continuo que sin ningún pudor mezclaban en severos dobles al &amp;quot;8½&amp;quot; de Fellini, con joyas del western spaguety, como “El Bueno, El Malo y El Feo” o “Los cuatro del Ave María”.  Allí desfiló una interminable lista de películas de aventuras, empezando por los pistoleros como Dyango, Sabata, Sartana, Trinity, Ringo; inmortales, imbatibles, fumadores, sucios, con una mirada penetrante llena de desprecio y una barba de 8 días, de certera puntería, que cobraban recompensas, amaban con indiferencia a la reina del cabaret de turno y una madrugada partían  por la llanura hasta la película siguiente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Allí vimos todas las películas de chinos, las buenas, las malas; febriles producciones llenas de puños, gritos y brincos inverosímiles, mortales golpes de héroes que derrotaban sin armas a hordas enteras de enemigos quienes en tropel rodeaban al muchacho, el cual en silencio los batía uno a uno, hasta llegar al enemigo principal, a quien invariablemente derrotaba en el sangriento combate final de la película.  Era interesante ver como luego de la función salíamos las docenas de niños del teatro voliando pata a lo Tribilín y chillando como condenados en una extraña posesión que nos duraba varios días. Bruce Lee fue un ícono de nuestra generación y sus afiches empapelaban nuestros cuartos mucho antes de que las imágenes de modelos y actrices en cueros o las grandes estrellas del rock lo destronaran de su pedestal&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nunca pudimos olvidar las películas de cantantes.  Era emocionante vivir las simplezas de Rocío Durcal, Marisol, Joselito, Angélica María; la superación de Enrique Guzmán que siempre era el muchacho pobre que con sacrificio enfrentaba al destino, los suplicios de Palito Ortega a quien lleno de ritmo y románticas canciones en todas las películas se le moría la mamá, que casi siempre era Libertad Lamarque.  ¡Eran una nota! Sabú, Sandro, Leonardo Fabio, Raphael y hasta Julio Iglesias crearon la ilusión de un mundo lleno de canciones y emociones donde el bueno siempre triunfaba y donde todos los problemas se resolvían con música. También pasaban a  los mejicanos cantando sus rancheras a grito herido en unos bodrios insufribles y pésimamente dramatizados, pero pegando con mucha fuerza en el gusto popular. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El humor era vital.  Por allí desfilaron Viruta, Capulina, Cantinflas, Borolas, Tin Tan, Abott y Costello, Buster Keaton, Chaplin, Los 3 Chiflados y todos los que con gracia nos arrancaban carcajadas.  Mirando hacia atrás, hay muchos que hoy no nos provocarían ni una mueca parecida a una sonrisa, pero que en su momento fueron muy graciosos. En especial, hubo varios que nunca volvimos a oír mencionar, como Pili y Mili, Los 3 Supermen, Los Loquitos, Lando Buzanca, Mauricio Garcés.  A estas películas íbamos en gallada, y luego nos sentábamos en la esquina a contarnos una y otra vez los tiros, a imitarlos, a sacarles jugo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro estilo que con el tiempo entró en desuso y cayó en un triste olvido, fue el género de los luchadores.   Cuántas horas gastamos haciendo fuerza con las aventuras de Santo &amp;quot;El Enmascarado de Plata&amp;quot;, Blue Demon, Milmáscaras y varios macancanes mexicanos que se metían en las historias de acción más endiabladas, en unos cuentos todos retorcidos y peor actuados.  Crearon una verdadera devoción entre nosotros, teníamos sus afiches, copiábamos el diseño de sus máscaras, coleccionábamos los álbumes de figuritas.  El paso del tiempo acabó con ellos.  Hoy sólo son un grato recuerdo. Es mejor tenerlas en la memoria, pues es claro que hoy en día no vale la pena ni siquiera intentar verlas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era un teatro sano.  Rara vez presentaban películas de pornografía.  Recuerdo especialmente una, &amp;quot;Las Masajistas&amp;quot;, la primera que vi en la vida, a los 8 años, la cual me proporcionó un complejo de culpa que me costó confesión y amenazas de infierno eterno cuando le conté al ingratamente recordado Padre Villegas de la Parroquia. (En una época en que todavía no se desnudaban los vicios de pedofilia y abuso de los prelados de la santa madre iglesia y hablar mal de los curas era un pecado que condenaba irremediablemente al fuego eterno. Satán lo tenga en sus aposentos)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando crecimos, el vacío de cine rojo lo llenó el teatro el Dorado de Envigado, en donde nos dejaban entrar sin pedirnos documentos y donde desfilaron desnudas todas las actrices y los sueños de entonces.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Mariscal o &amp;quot;Metropulgas&amp;quot; de nuestros afectos nunca existió la censura; no había ningún criterio de selección de las películas.  Invariablemente en el público predominaban los pelados en manadas.  Eran ensordecedores los chillidos y silbidos cuando la película se demoraba para empezar, cuando empezaba, cuando se reventaba el rollo, cuando mochaban una escena, cuando el galán besaba a la muchacha o cuando mostraban senos.  Era casi un himno cuando en un coro unánime todos gritábamos &amp;quot;-¡Soltá al pelao!&amp;quot;- cuando por alguna falla técnica se interrumpía la película y el pobre proyeccionista pagaba los platos rotos con insultos que infamaban invariablemente a su madre y cuestionaban su hombría. ( A propósito, nunca he terminado de entender por que todos los encargados de las proyecciones en los teatros de barrio, así como los sacristanes de iglesia tienen irredimiblemente fama de homosexuales vergonzantes y muchacheros, y es en todos los barrios).  Cuando la luz se apagaba, nos sofocaba el humo que se levantaba en el &amp;quot;gallinero&amp;quot; o parte baja del teatro, más barata y de más mala fama,  pues los gañanes prendían los puchos de marihuana y empezaban a tirar objetos, comida, chitos, pedazos de salchichón etc.  Las familias o las parejas de novios, o los pelaos sanos, siempre se sentaban en &amp;quot;Platea&amp;quot; en la parte más alta, o en “Balcón”, donde estaban un poco protegidos de los desmanes de atarvanería de los camajanes del gallinero. Era infaltable e irrepetiblemente gracioso cuando en medio del silencio solemne de un duelo de pistoleros, o de un apasionado beso de la pareja de celuloide, un eructo bárbaro, contundente, atronador, rompía la paz, desencadenaba la carcajada histérica del respetable y el consecuente e imparable desorden. Lo mismo cuando el gracioso de turno tiraba una papeleta explosiva en medio de una escena de suspenso que nos crispaba la tensión y los nervios.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Antes de que lo tumbaran para construir un edificio donde ahora figura una entidad bancaria,  vimos por última vez &amp;quot;El Mártir del Calvario&amp;quot; con Enrique Rambal, una lacrimosa versión de la Pasión de Cristo.  Recuerdo que era en función continua, la daban una y otra vez.  Mientras desocupaban el teatro, nos escondíamos en los baños para volverla a ver, para hacerle nuevamente fuerza a Jesús, conservando la esperanza de que en la siguiente versión prevaleciera el bien sobre el mal, pero no, siempre lo crucificaban.  Después de 4 o 5 funciones, llegábamos por la noche a la casa, con los ojos hinchados, no sé si de llorar o de ver tanto cine.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Mariscal era fácil colarse, pues tenía un vestíbulo muy amplio, en donde era posible turnarse con los amigos para engañar a los porteros.  Era muy barata la entrada, casi a la mitad que en los teatros de La América o del Centro.  Casi nunca el teatro estaba vacío; por lo que recuerdo, siempre había filas y se veía lleno de gente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Al Mariscal lo mató el tiempo.  Se lo llevó el progreso pues planeación necesitaba el terreno para un ensanche de la calle.  Lo mataron los intereses del gran capital.  Todos aún lo extrañamos, como en su momento lo lloramos; cuando empezaron a derrumbarlo nos parecía imposible que nuestra fábrica de sueños fuera demolida.  Sentíamos que íbamos a quedar vacíos, impotentes ante la desocupación, el tedio y la falta de oficio.  El tiempo ha pasado.  Cuando lo perdimos valoramos en su real dimensión la importancia de un teatro de barrio.  Aún hablamos de él y lo añoramos con nostalgia y gratitud.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRONICAS DEL BARRIO ( II )&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DE PATOS Y OTROS FAUNOS'''&lt;br /&gt;
                                                                                                   A Jipi, palmípedo tenebros,&lt;br /&gt;
                                                                                                      A julián, plumífero feroz&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Patos eran personajes muy importantes dentro de la vida del barrio.  En el libro de Antonio Montaña, &amp;quot;Fauna Social Colombiana&amp;quot; los definen como colados, seres que sin invitación se infiltraban a todos los sitios donde hubiera algo qué hacer o qué celebrar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestros Patos de Belén, además de la anterior, tenían otras connotaciones.  Pato no sólo era el colado, también era el pegajoso, incluso el vago.  El Pato estaba en todas.  Una de las características que lo definen es el oportunismo.  Siempre aparece en el momento preciso, cuando el carro va a salir, cuando destapan la botella de aguardiente (“guaro”), cuando van a servir el sancocho o la fritanga.  Por el contrario, siempre desaparece, como por arte de magia, en el momento de recoger la cuota (&amp;quot;hacer vaca&amp;quot;) o pagar la cuenta.  Él busca compensar su falta de aporte económico, tratando de aparecer servicial, incluso servil.  El Pato es muy acomedido, incluso hace labores que otros rechazan:  carga cajas, prende fogones de leña, sirve trago, hace mandados.  Otra característica del Pato es que no genera mucho rechazo.  Todos lo acolitamos, incluso fomentamos su existencia, pues generalmente es un tipo muy buena persona, chistoso, conversador agradable y buen amigo.  Sin esas características no sería Pato.  Acaso, si mucho, clasificaría para remedo de vulgar lagarto, ser mucho más repulsivo y fastidioso.  Pero no.  El pato es fundamental dentro de la fauna del barrio.  Nadie como él para el trabajo sucio en los paseos, para dar lora graciosa (hacer miserablemente el ridículo) cuando está prendido (copetón o farriado), bajo los efectos de la marihuana (trabado),  o para servir  simplemente de fiel compañía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era típico que en las acampadas al Limón, a San Carlos o a Cisneros, los Patos (Recuerdo ahora a &amp;quot;La Roya&amp;quot;, a &amp;quot;Paja&amp;quot;, a &amp;quot;Pepito&amp;quot;) se aparecieran con una media de guaro casi vacía.  -&amp;quot;Aquí traemos la cuota” -  decían soltando la carcajada y nosotros ya sabíamos que todo el paseo seguía por cuenta nuestra.  Sobra decir que les sacábamos jugo, (los &amp;quot;cogíamos de parche&amp;quot;) y tirábamos risa todo el paseo de cuenta de ellos.  Hablando de &amp;quot;Paja&amp;quot;, pato memorable y de excelsa categoría, fanfarroneó (también se dice cañó o chicanió) durante 2 años con que se iba para la marina, a trabajar en un crucero por el Caribe.  Luego nos dimos cuenta de que el famoso trasatlántico era aquel que vino a Cartagena con un cargamento de parejas de cacorros; como chiste se decía que los más varones del barco eran Juan Gabriel y Miguel Bosé.  Hasta ahí le llegó la honra al pobre Paja.  Aún debe tener las orejas calientes de todo lo que los lenguaraces del barrio han despotricado de su fama y de su esfínter.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una variante muy especial de pato fue la que constituyó en Belén el &amp;quot;Loco Mejía&amp;quot;, pues nunca se delimitaron con exactitud  sus características de pato, vago, demente y mendigo.  Marihuanero desde muy joven, hijo menor de una familia pudiente, criado y mimado por tías y hermanas, nunca sirvió para nada socialmente útil.  De buena presencia física, era bebedor, bailarín, muy conversador y parrandero.  De tanto &amp;quot;soplar” o tirar vicio parece que se enloqueció (se rayó, se totió, se corrió) y le dio por vivir en una esquina del barrio Granada.  Allí cantaba, hablaba solo, peleaba contra sus alucinaciones y cuando estaba de buen genio contaba cantidad de historias, demasiado razonables y coherentes para su supuesta locura.  Hasta chistes le sacaron; Polilo (otro pato brillante) se adjudica aquel famoso chiste que luego se extrapoló a otros locos de Medellín:  -&amp;quot;Supiste -preguntaba Polilo entornando las cejas con aire de preocupación- que al &amp;quot;Loco Mejía&amp;quot; lo encontraron en una caneca? - ¿muerto!!?.  preguntábamos angustiados por el sorprendente anuncio - no, ¡cagando!! respondía, - mientras se reía mostrando un hueco enorme en su dentadura.  Ese tiro hizo carrera y en todos los barrios se lo contaban a uno protagonizado por el bobo propio de cada sitio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Volviendo al &amp;quot;Loco Mejía&amp;quot; se pegaba en todas las bebas de esquina, en todos los sancochos de cuadra, goteriaba en todos los bailes.  Al principio la gente lo toleraba por miedo, luego se acostumbró a él.  Un buen día, luego de morirse sus dos hermanas, como por milagro se alivió, se afeitó su barba de profeta, se bañó y se fue a vivir a su casa de la 76.  Hoy es un ciudadano &amp;quot;normal y sano&amp;quot;. Ya ni pato es...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Casi todos los patos compartían el estigma de &amp;quot;gotereros&amp;quot; (Expertos en beber  a expensas de los demás).  ¡Hasta petróleo tomaban si creían que era trago y si era gratis!.  Recuerdo que una vez a Absalón, conocido como el Rey de los Ánades del Barrio, que olía una botella de aguardiente a l0 cuadras, le hicimos tomar un tequila asqueroso que el papá de un amigo trajo de Méjico.  Lo que no le dijimos era que habíamos sacado la mitad del contenido de la botella y en su lugar le habíamos echado &amp;quot;agua de mípalo al 25%&amp;quot; (léase orines o vulgares miaos).  Cosa curiosa, mientras nosotros nos sosteníamos el estómago presa de una risa desbordada, él estaba convencido de que nos reíamos de sus chistes.  Facilito se tomó la botella entera, se amarró una borrachera  de todos los demonios,  vomitó 3 días seguidos y a la semana volvió a preguntar si todavía teníamos de ese traguito tan bueno.  !Horror!.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los pelaos que permanecían todo el día en la esquina también eran denominados por las señoras como Patos.  &amp;quot;Ahí va Usted a gastarse la vida haciendo nada y hablando pendejadas todo el día con esos Patos&amp;quot;, era el reclamo materno cada que uno decía que iba &amp;quot;pa' la oficina&amp;quot;(La tienda, la esquina o la cancha).  Para graduarse como Pato, en esta acepción, había que ser un vago redomado, no trabajar ni estudiar, levantarse a mediodía, vacilar sin pudor peladas del San Juan Bosco (o del colegio femenino del barrio) y para  aspirar  con  honores  al  título,  ser marihuanerito.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otra alternativa para optar a la denominación de pato era ser piropero y mujeriego, enamorado y dulzarrón con las mujeres, lo que en otros barrios se conocía como &amp;quot;perro&amp;quot; o &amp;quot;gallinazo&amp;quot;.- &amp;quot;Mucho cuidado con ese sinvergüenza, mijita, que ese tipo es muy picaflor y muy pato&amp;quot;-, advertían las suegras cuando algún don Juan criollo le hacía la corte (o  &amp;quot;le echaba los perros&amp;quot;, como decíamos) a su hija.  Esta última era la acepción menos utilizada. El sueño último de todo pato para poder realizarse como tal, era trabajar poquito o nada, si ello fuera  posible, mantener billetico en el bolsillo sin mucho sacrificio, que nunca falten el traguito, los cigarrillos y el bareto,  no perderse ningún programa, paseo, parche, convite o furrusca, pero nunca caer tan bajo de dar la cuota y hacer todos los esfuerzos para conseguirse una muchacha joven, bonita y querendona, ojalá profesional con buen sueldo, que no sea celosa ni jodona, eso si, bien responsable y trabajadora para que en cada mesada le pase el cheque y él administrarlo conforme a su sentido de las cosas. Como a veces no es fácil conseguirlo todo, el pato fácilmente se tranza por una menos joven, menos bonita, casi siempre con algunas toneladas de más, pero eso sí, que tenga casa, carro y trabajo. ¡Qué sea bien orgullosa!, para que le de pena ver al marido trabajando. ¡Qué sea bien hacendosa y casera, es decir, que la dote incluya varias haciendas y casas!  De quererla, adularla y empalagarla se encarga él, en virtud a sus milenarias artimañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente la cuadra y el barrio no eran lo mismo sin los patos. Eran un mal necesario, un ingrediente cotidiano imprescindible para el goce y el disfrute del día a día en las lejanas épocas en que éramos un poco más jóvenes, más gozones y más irreverentes, en fin, un poco (¡Mucho!) más felices. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CODA. (Algunos apuntes de Fauna barrial)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de los Patos, el barrio era un hervidero de fauna de todos los pelambres, una variopinta combinación de cualquier tipo de bichos que pululaban y se reproducían por generación espontánea. Y Belén no era la excepción. ¡Aquí sí que abundaban! Evidentemente no podemos pasar de largo sin mencionar al vuelo otra serie de avechuchos que desde siempre nos circundaron. Para efectos pedagógicos, empezaremos su enumeración dividiéndolos por género, empezando por supuesto por las damas:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Perras. Eran rechazadas públicamente, pero tenían gran aceptación en secreto. El sueño de todo Gallinazo o incluso de todo Pato era retozar con una Perra, y solazarse en ella de las dulces mieles del sexo frenético y sin compromisos afectivos, no necesariamente implicando  intereses económicos, como sí ocurría con la Zorra o incluso con la Loba. (Mucho menos con la Grilla). La Perra era generosa con su cuerpo por el simple hecho de disfrutarlo, acompañada usualmente de rumba y licor. De naturaleza ardiente, se decía de ellas que si no fornicaban les daban ataques epilépticos o convulsiones. “Lo daban miando”, decían los mojigatos; o uno les decía, siéntense, y se acostaban. Eran unas vacas locas que les encantaba sentir y experimentar, cambiando de pareja sin ningún impedimento y en ocasiones ganándose repelos, reclamos o mechoneadas por su bien ganada fama de casquivanas sin límite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Zorra. También  de carácter volantón, era menos “arrecha” que la  Perra, pero más interesada, siempre pendiente de sacar provecho o explotar al “pipiloco” de turno que caía en sus redes. Si la Perruncha buscaba hombres por placer, o por que no era capaz de contenerse,  la Zorrilla lo hacía por ver qué obtenía. Si hay generosidad de por medio, no tiene ningún inconveniente en repartir sus presas y atributos como lo hace la primera, pero sin la búsqueda del disfrute, o la ninfomanía de ella. Sólo le interesa su aprovechamiento y en eso es un poco Lagarta. A medida que mejora la oferta, sin ningún problema cambia de postor y se consigue otro amante para exprimirlo. Generalmente es un hombre mayor y casado. Las señoras las conocen como las Fufurufas o las Fufas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Loba  puede ser un poco Zorra, un poco Perra, pero se caracteriza porque lo que más le interesa es andar en manadas con otras Lobas, en busca o de los placeres de la carne o de las ventajas del dinero o de los autos o todos los anteriores. Generalmente hablan a los gritos, en forma chillona, tratando de llamar la atención, a la puerta de un auto lujoso con la puerta abierta y el equipo de sonido prendido a volumen extravagante. La coquetería es su carta de presentación, aunque no estén siempre dispuestas a ceder. Era muy común encontrarlas acompañando a los Lobos, pero han sido peligrosamente desplazadas por las Grillas, que las tienen en un serio peligro de extinción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Grillas están más vigentes que nunca, han tomado un poco de todas las características de sus predecesoras más veteranas y de pronto ya un poco anacrónicas para el día de hoy.  Lo más llamativo en ellas es el vestir, obsesivamente ceñido a los designios de la moda imperante. Pelo cepillado a diario, teñido de rubio (con las raíces llamativamente negras), o mechones rojizos, o “rayitos” de decoloración. Tetas de una silicona siempre a punto de estallar, o por el tamaño, o por el realce a la fuerza de una talla menor en una camisetita imposible. Sostenes transparentes, ombligo al aire, pantalones descaderados, bronceado en cámara, celular de colores al cinto, no siempre activado. Pululan en manadas por la Zona Rosa de las ciudades, en las corridas de toros y son infaltables en las cabalgatas con sus amigos traquetos o emergentes. Allí no les falta el sombrero blanco. Cuando se les va la mano en licor se vuelven insoportablemente intensas y necesitan ser el centro de atracción o si no arman el berrinche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las Gallinas generalmente son las predestinadas a ser solteronas, pero no precisamente por castas sino por feas. Llenas de barros en la cara, usualmente usan gafas por una miopía temprana, tienen tratamiento de ortodoncia para unos dientes incorregiblemente díscolos, sufren de mal aliento. A falta de llamadas de un galán en ciernes, sus teléfonos echan humo cada que entre ellas se gastan la tarde entera echando carraca  a través de las bocinas. Hacen cofradías para mantenerse juntas y hacer las tareas, ir a hacer deporte o tomar el algo mientras las Grillas están divirtiéndose con sus amigos de turno. Cuando las invitan a los bailes, calientan sofá toda la noche, o bailan entre ellas o juegan trencito donde tratan de involucrar a los que si están bailando con sus parejas. Uno las reconoce no sólo por su obviedad física, sino por el graznido que sus lenguas afiladas y poderosas generan cuando están en la mitad de los cotorreos que tanto las animan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de las anteriores, hay otros que también sirven para definir la fauna femenina. Las Sardinas son en general las adolescentes, conocidas como pelaítas, usualmente menores de 18 años. Son el deleite de los viejos verdes y de los exhibicionistas de colegio. Cuando las logran contactar para casas de lenocinio, en uniforme colegial, son una verdadera sensación. Se conocen también como Pollas. Si son bonitas y de cuerpo armónico, se les dice Bagrecitos, así en diminutivo, mote cariñoso y admirativo; muy distinto a los Bagres o Iguanas o Cocodrilos, que son Sardinas feas que se creen bonitas, haciendo un grotesco contraste, a diferencia de las Gallinas, que llevan con verdadera dignidad y muy conscientes de sus limitaciones, las cargas de su maldición estética. Cuando una muchacha es de baja posición social, o es o se viste como pobre, o tiene aspecto sirvientoide, se dice que es una Pisca, y tiene una connotación francamente peyorativa. Las Gallinas viejonas se conocen como Pajarracos o Cotorras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a los hombres, la taxonomía de barriada también los clasifica:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Lobo, expresión suprema del ascendido o emergente social gracias al narcotráfico, tiene su propio capítulo en el apartado de Las Carangas, páginas más adelante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Zorro. Normalmente se denomina así al astuto para los negocios que no tiene escrúpulos ni impedimentos morales para tratar de tirar ventaja al momento de hacer algún tipo de transacción con el prójimo. Es supremamente común en nuestras calles, auspiciado por ese concepto ancestral del Paisa despierto y avispado, que no deja perder una oportunidad y que en parte explica el apogeo del narcotráfico en nuestro medio, ya que desde el hogar cuenta con la anuencia de padres y hermanos. Recordemos aquel “Si puede conseguir plata  hágalo honradamente hijo; y si no puede honradamente, consiga plata hijo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Gallinazo local es una especie de Pato, con obsesión enfermiza de conquistar mujeres, casi que coleccionar aventuras, para poder luego fanfarronear y despertar la envidia de sus contertulios, usualmente una caterva de Patos esquineros. Suele tener una libreta en donde anota nombres y teléfonos de sus Pollas. Cuando es fetichista, les roba su ropa interior, como trofeo máximo ante sus amigotes. Cuando es atractivo o eficaz en su labor, alcanza la categoría de Gavilán, usualmente merodeando alrededor de las muchachas bonitas nuevas en el barrio, o de las difíciles para los Gallinazos locales,(Cuyas presas favoritas son las Perras o las muchachas del servicio, que cuando son Perrunchas les dicen Chuchas Mantequeras) como profesoras, secretarias o doctoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Guaches o Toches, son aquellos seres a los que la vida les negó cualquier asomo de clase, distinción o estilo.  Generalmente son pobres y de bajo nivel cultural, y no se esfuerzan en disimularlo. Ejercen oficios físicos y materiales, pero su máxima aspiración es manejar taxi o preferiblemente bus; a la hora de beber o comer lo hacen hasta las últimas consecuencias, sus piropos ante una muchacha bonita o decente son temibles y pavorosos y harían sonrojar a un arriero. Cuando pelean con alguien, lo hacen en la calle y no quedan contentos sino le propinan una puñalada sobaquera a su rival, o le parten el rostro con el pico de una botella quebrada. Algunos, los de más trayectoria, sobrevivientes de varias cirugías por arma blanca y ex-convictos, cuando están enfiestados libando copiosamente, moliendo música despechada o parrandera, y cuidando un sancocho callejero de carne barata y pacotilluda, alcanzan la categoría de Macacos, que luego va avanzando a  medida que circulan la fritanga y el trago hasta hacer mutación en Cerdos, actitud de respeto que implica que en los próximos minutos es mejor desocupar la cuadra para evitar una tragedia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La Mula no tiene sexo específico, aunque la denominación es más común en hombres. La principal es la que lleva en su cuerpo o en el equipaje alguna cantidad de drogas para transportarlas a otros países. En el capítulo de las Carangas hacemos referencia a ellos. También cuando alguien es muy bruto, tarado, tapado y sellado por dentro, se dice que es una Mula, lo mismo cuando es muy brusco y violento para jugar fútbol o deportes de grupo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los Lagartos son aduladores y lambones profesionales, expertos en el arte de sobar saco, echar cepillo, colarse a todo tipo de eventos fingiendo ser importantes o conocidos del dueño; son especialistas en echar sable, en pedir favores a cambio de nada, en empalagar la vanidad del anfitrión para sacarle algo a cambio. Suelen rodear a los Lobos, a un lado de los Patos, pero sin tener la gracia ni la aceptación de éstos.  Son más comunes en los estratos altos y en las encumbradas esferas sociales, su hábitat es el coctel, aunque muchos de ellos suelen salir de nuestros barrios de clase media, donde hacen un curso rápido de Babosas y Sanguijuelas y comienzan a mirarnos por encima de los hombros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Sapo es imprescindible y no puede faltar en ninguna reunión humana de más de tres personas. No se aguanta las ganas , (ya que en él es una necesidad biológica) de contar, de llevar y traer, de aventar, de delatar; y no lo hace por llamar la atención, pues su estilo es rastrero, hipócrita y  servil. Se da en todos los estratos y  en todos los oficios. A veces comparte estigmas con los Lagartos, y cuando tiene algo de Lobo, puede ser temible y peligroso. Se reconoce desde pequeñín, y desde los colegios es estimulado por curas y maestros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando úno le debe plata a alguien, se dice que tiene Culebras, y son abundantísimas en los barrios. También se utiliza cuando alguien está ofendido con uno o cree que uno le hizo algo, sea cierto o nó. Los Sapos y los Lobos suelen tener muchas culebras tras de sí, y en ocasiones tienen que andar en todo momento con suero antiofídico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro personaje habitual del barrio es el Cabrón, también conocido como Cornudo; sea éste el momento para hacer claridad entre ellos y los Cachones, pues el uso y el abuso de los términos han contribuido a la confusión y al uso indistinto de los apelativos  de tales Cornúpetas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es cierto que ambos son astados, que lucen sobre su frente unas prominencias que en ocasiones les impiden atravesar la puerta de su casa y que dependiendo del estado de calcificación de la víctima pueden alcanzar tamaño, forma y ramificaciones, a manera de simple venado o rimbombante alce, pero son distintos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Cornudo, tiene unas sólidas prolongaciones que provienen, más que de su voluntad, del comportamiento y generosidad de su mujer para con el prójimo.  Tiene una alta prevalencia en hombres y su denominación es casi exclusivamente masculina, aún cuando no debería serlo.  El folclore tradicional ha ideado varias fórmulas, si no para combatirlos, sí para disimularlos, como el &amp;quot;topizol&amp;quot; y la &amp;quot;cornitina&amp;quot; o el &amp;quot;descurnol&amp;quot; (este último no los tumba, pero les da un brillo!!).  Son la gran mortificación de muchos maridos justa o injustamente celosos. El Cachón por el contrario, tiene una cierta connotación más benigna, y si se quiere más aceptada por una sociedad que en ocasiones peca por alcahuete.  Este sujeto de nuestra fauna social se caracteriza porque asume con largueza los romances extra-maritales y trata a toda costa, y costo, de obtener los parabienes de la cortejada con obsequios, galanterías, invitaciones, lo cual en ocasiones sacrifica la estabilidad económica del hogar. Como se infiere de lo anterior, todo acto de cachonería tiene implícito una potencial cornamenta.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( III )&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LOS BACANES Y LA PUCHOLOGIA&lt;br /&gt;
(Semblanza de los marihuaneros del barrio)'''&lt;br /&gt;
                                                                                                                                                                                                       Al Raúl&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El marihuanero era un personaje típico del barrio.  Era habitante permanente de la esquina, terror de las madres, obsesión de la policía, líder de la palabra y adalid de la tradición oral de la cuadra.  Sin proponernos hacer una apología o exaltación de ellos, debemos reconocer que su presencia era permanente en todos los acontecimientos de la cotidianidad de nuestro barrio. ¡ Y en Belén si que pululaban, no nos digamos mentiras!&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran los que mantenían a raya a los viciosos y ladrones de otros lugares, pues no los dejaban operar en su territorio, no atracaban ni agredían a la gente propia del barrio, montaban unos sancochos terroríficos ( Conocidos como “cochos bifásicos de gumarra y runcho con un buen cate”- entiéndase sancocho de dos carnes, gallina y cerdo con aguacate) hechos con leña en plena calle; molían música a todo volumen en una enorme grabadora callejera, jugaban partidos de fútbol interminables, contaban historias inverosímiles pero divertidísimas que los niños (o pelaos) escuchábamos extasiados.  También eran útiles, ayudaban a llevar mercados, a desvarar carros o acarrear trasteos, siempre a cambio de una propina (o la &amp;quot;liga&amp;quot;, como decían).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se tomaban muy en serio su oficio de marihuaneros.  A la marihuana le tenían muchos nombres.  Le decían La Mona, La María, La Marimba, La Maracachafa, La Cebolla.  Ir a comprarla era ir a mercar o al rebusque.  Normalmente se iba  al “hueco” o al “chispero”, metederos donde con disimulo (con disipeto) hacían la transacción (o el cruce) y conseguían la mercancía (un diez, un cien, un paco, un tamal).  Los vendedores (conocidos como jíbaros), la mantenían dentro de los pantaloncillos, en las pilas del radio, o en los rincones de las ventanas.  Usualmente vendían bajo la complicidad de la policía, la cual les cobraba la protección (la vacuna).  Eran muy celosos para defender el territorio (o el parche) y no dejaban entrar competencia.  Al final sólo le proveían a viciosos  (llamados güelengues o sopletes) conocidos y de confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El efecto de fumarla era estar trabado, estar turro, estar colino, darse en la cabeza o en la torre o “estar sollado”; armar el cigarrillo (pucho, cacho, porro) era todo un arte.  Primero había que conseguir un papel especial, que se llamaba &amp;quot;cuero&amp;quot; y podía ser el papel que traía la cajetilla de cigarrillos Pielroja, (o Marlboro salvaje), junto al papel aluminio.  Los más criollos lo armaban con saliva (lo ligaban); los más refinados tenían una maquinita (la machín) que lo compactaba y formaba un tabaco perfecto.  Para esto se conseguían cueros americanos, que los más pudientes compraban en Sanandresito o les traían de Estados Unidos ( la USA ).  Antes, había que desmenuzar (o &amp;quot;rascar&amp;quot;) la hoja pues usualmente traía muchos palitos o semillas.  Alguno de ellos, el vigía, el que servía de campanero, miraba a lado y lado pendiente de los policías (cariñosamente llamados tombos, tiras, rayas, peyes); eso se llamaba estar mosca, o estar piloso, para “no dar visaje” y no ser sorprendidos en el acto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La de mayor calidad era la punto rojo, que no tenía tanta viruta o excedentes. La más ordinaria era la “paja” o el “colchón”, que era de mala calidad y daba trabas enloquecedoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un truco para mejorarla era fermentar la yerba con un vino ordinario llamado Gatonegro; si no lo conseguían, compraban Moscatel o “Trespatadas”; la mezclaban, la dejaban remojando por medio día y luego la dejaban secando al fresco (no podía ser al sol); decían que daba una traba reposada o filosófica.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando no conseguían cueros, el papel de globo también servía.  Los más varados (o embalados) arrancaban hojas de las biblias de sus casas, para escándalo materno, y con ellas armaban los baretos; decían que daban trabas místicas o viajes celestiales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Normalmente la marihuana les estimulaba los sentidos y tenían una hipercaptación de la realidad.  La música se oía en notas vibrantes, los colores eran vivos e intensos, los olores muy estimulantes.   Había tendencia a la hipérbole y a la magnificación de las sensaciones.  Los más volados, hablaban en lenguaje que pretendía ser poético o metafórico y hasta metafísico.  Decían que veían las notas musicales, mientras imitaban los movimientos de los guitarristas del rock o de los timbaleros salseros mientras sonaba la grabadora a volumen estridente.  Cuando había sobredosis, llegaban incluso a alucinar.  Rara vez había problemas o peleas (tropeles); generalmente hablaban de temas anecdóticos, bajo un marco de mucho humor, pues era característica que los cogiera un ataque incontrolable de risa conocida como &amp;quot;la risueña&amp;quot;.  A veces le mezclaban licor, en baja cantidad, pues sostenían que era bueno &amp;quot;emborrachar una traba&amp;quot;, pero no lo contrario pues les dada &amp;quot;la pálida&amp;quot;, con mareos, malestar, vómito, cólicos.  Al final de la traba (o turra) les acometía un apetito voraz (llamado la comilona, la melona o la hambruna).  Casi siempre la acompañaban con coca-cola, pan de diez y salchichón (ó coctel “llenabobos”).  También la saliva se volvía espesa, la boca  se volvía como una polvera, se resecaba y producía una severa sed (llamada la “seca” o la “cometrapo”).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando la traba estaba maluca (pasmosa, casposa), ellos la catalizaban con cigarrillo marca Lucky (o &amp;quot;5 letras&amp;quot;), el cual &amp;quot;se las bajaba&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los narcotraficantes (“traquetos” o mafiosos) trajeron una costumbre nociva que prostituyó, según ellos, el oficio del vicioso (lo perratió,  lo putió  o se cagó en él).  Era mezclarle coca o bazuco para hacer un &amp;quot;diablito&amp;quot;, que daba unas trabas horribles, enloquecedoras, excitadas (colineras demoníacas, las llamaban).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los viciosos pobres (chichipatos) mantenían las puntas de los dedos índice y pulgar de color amarillo (conocido por los médicos de la Policlínica como el signo del boliqueso) por tratar de fumar hasta lo último lo que quedaba del bareto (la patica o la chicharra); los más curiosos, tenían una pequeña pipa donde lo ponían.  La llamaban matachicharra.  Podía ser comprada, pero la mayoría era fabricada (hechiza) por viciosos de la cárcel (o caneros, signo supremo de prestigio en el gremio). En la cabeza del aparato les tallaban imágenes de mujeres  desnudas, de caras, de demonios.  Otro truco era guardar todas las chicharras pues decían que había recogido toda la esencia, toda la miel del pucho, y los juntaban para fabricar un enorme tabaco que llamaban ambil o “hachís de pobre” y que olía a llanta quemada.  Dicen que producía unas trabas pavorosas.  Lo cogían con una horqueta, pues dejaba mal olor en los dedos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También era común hacer tortas de marihuana o echarle a los sancochos. (&amp;quot;sancocho callejero sin canabis no es sancocho&amp;quot; sentenciaban).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Bajo los efectos del consumo, su hablar era característico, arrastrado, cadencioso; eran enamorados y piroperos.  Sus ojos eran pequeños y rojos en todo momento.  Para evitar este efecto, mantenían un frasquito de un descongestionante oftálmico llamado Vicina o Luz Sul.  Era tan estigmático, que cuando la policía paraba un muchacho y le encontraban un frasquito de esta marca, lo detenían (lo “encanaban” o lo metían a la guandoca) por sospechas.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Decían que la marihuana fortalecía el corazón, estimulaba la creatividad, agudizaba los sentidos y mejoraba la calidad de las relaciones sexuales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando estaban muy avanzados en el vicio (cogidos o embalados) le mezclaban pastillas al consumo, todo tipo de estimulantes.  Eran ya estados graves de adicción.  Se conocían en este momento como Pepizos o Pastizos; vimos a varios caer en la locura.  Muy pocos de los marihuaneritos clásicos del barrio usaban drogas duras como el ácido, la heroína o la morfina.  En ocasiones se extrovertían comiendo hongos &amp;quot;boñigueros&amp;quot;, que revolvían con panela picada o con leche condensada, lo que les ocasionada un viaje sicodélico y delirante, una experiencia alucinante, impredecible, esquizofrénica.  Casi nunca quedaban ni con deseos ni con alientos de repetirla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, estos personajes ocuparon muchos de los espacios de nuestra infancia en los barrios de Medellín y en Belén en particular; en retrospectiva les miramos con benevolencia y afecto su imagen típica y constante en las esquinas con sus poses características y su discurso lleno de fanfarronería, imaginación y fantasía.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( IV )&lt;br /&gt;
EN PODER DE LOS ARRECHOCITOS&lt;br /&gt;
(LA EFERVESCENCIA DE LOS AÑOS PUNTUDOS)'''&lt;br /&gt;
                                                    A Migüín&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esas épocas de juventud vivíamos un despertar sexual bastante interesante, agitado por una información exhaustiva y muy poco decantada, estimulado por las fantasías y alardes de los amigos mayores, exacerbada por las revistas y películas que circulaban de mano en mano.  Esa revolución hormonal fue muy templada en todo el sentido de la palabra.  Durante cierto tiempo todos los pensamientos, todas las conversaciones, todos los planes giraban en torno a nuestra naciente sexualidad.  Recuerdo que Chumbimbo se aplicaba raspadura de casco de burro con vaselina en su miembro para aumentar el tamaño de éste y emular al de aquel; ignoro con qué resultados.  Las técnicas de los más avezados nos enseñaban que el secreto infalible para que una mujer cayera en los brazos de uno, era acariciarle el seno izquierdo, (si lo permitía, bien; si no, hacerlo con disimulo) ruta inmediata hacia la entrega total;  otra forma era acariciarle el cuello, cerca a la oreja izquierda.  Los resultados nunca fueron muy halagadores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la revista Pimienta aprendimos sobre las lociones y perfumes afrodisíacos que enviaban por correo y que nunca funcionaban.  Entre nosotros circulaba el mentol chino, para prolongarse notablemente en los artes amatorios y luchar contra esa tara de los años mozos: la eyaculación precoz.  Esta siguió señoreando por encima de nuestro orgullo y fuera de irritación y rasquiña, nada se prolongó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un gran descubrimiento fue el Atinka.  Todos los mayores hablaban maravillas de él.  Se trataba de un polvo blanco de uso veterinario que se le administraba a las vacas para que entraran en celo y se dejaran montar del toro.  Al cabo de los años aprendimos en el libro de medicina forense del Dr. César Giraldo que producía una dilatación de los vasos sanguíneos, un escozor en los genitales con congestión y deseos de rascarse, que de modo indirecto provocaba excitación femenina.  Pues bien, fueron cantidades industriales de Atinka las que repartimos entre nuestras amigas y no recuerdo una sola aventura atribuible al famoso invento.  La clave era aplicarle en la gaseosa la punta de la navaja del polvillo cuando la pelada se descuidara, para después echarle el ídem, pero nunca funcionó.  Una vez se lo aplicamos a Mariatrapos, una sardinita lo más querida, pero cual no sería nuestro achante cuando la Coca Cola empezó a echar espuma, tuvimos que derramarla para disimular.  Como pensamos que la cantidad era muy poca, a Claudia Patricia le duplicamos la dosis; pasó 3 días con diarrea y nada de demostraciones de efervescencia pasional como la que nos cañaban los amigos.  Estos contaban incluso anécdotas que se hicieron famosas:  que una vez un man le dio la dosis a una muchacha y que mientras el fue a saludar unos amigos y ella lo esperaba en el carro, la encontró sentada en la palanca de cambios presa de una desaforada excitación.  Como anécdota no estaba mal, pero en la práctica nunca vimos su resultado.  Con más pena que gloria, fue la fama de otro producto para idénticos fines, el bórax, que tampoco nos surtió efecto.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa época no manteníamos mucho dinero en los bolsillos; casi no había moteles en Medellín; (Solo recuerdo dos, Candó en Girardota y Amaraje en Robledo) No teníamos carro, solo cuando lográbamos escaparnos sin permiso, lo que era muy raro o cuando luego de mucho rogar nos lo prestaban para hacer alguna vuelta de la familia.  Por todo eso, era difícil tener escapaditas amorosas como lo ordena la santa madre iglesia.  Estas eran apresuradas, improvisadas, siempre a escondidas y de afán. Siempre con el objetivo de dar rienda suelta a ese desborde de ardor sexual (conocido como arrechera ); se insistía mucho en que había que darle alguna salida porque de lo contrario, si ese furor se le subía a uno a la cabeza, se podía enloquecer o le podía dar una meningitis pues las células concentradas (conocidas como arrechocitos), acumuladas por millones se le iban a uno para el cerebro y le impedían  concentrarse, pensar, cumplir los deberes etc. Esto siempre me ha intrigado y estoy en mora de consultarlo con algún médico amigo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Que los padres se fueron para la finca o a pasear, que organizamos un bailecito a media luz, que todos están dormidos en el segundo piso y uno mirando por el reflejo de la pecera que no lo fueran a pillar, etc.  Una opción era irnos en gallada para las mangas de la Nubia, cuando aún no había urbanizaciones, pero, o a las peladas no las dejaban salir de noche, o nos daba miedo por lo peligroso del sitio. Allí jugábamos “chucha americana”, “cinco minutos en el cielo”, a las escondidas por parejas, botellita, que sólo eran disculpas para tener contactos cercanos y mal disimulados con el sexo opuesto. Lo común era encomendarnos al santo patrón del juego amoroso conocido como “encarrete” llamado “San Luis Vergón”, para con suerte terminar emparejados y en el mejor de los casos “rastrojiando” en una manga. Cuando alguna amiguita se excedía en licor, corría el riesgo de terminar como víctima de un “carga-montón” o “vaca-muerta”, con todos los aprendices de galanes encima despresándole la anatomía Cuando algún &amp;quot;quiebre&amp;quot; lograba cuajar, una opción era irse para las residencias del Centro, pero ¡qué problema para entrar!.  Que la pena, que nos van a descubrir, que nos van a delatar (sapiar o aventar).  La más concurrida era Manhattan, que quedaba en la avenida de Greiff, abajo de las Empresas Públicas.  Era el sitio preferido de los estudiantes, por barato y por central, claro que amiga que entraba allí una vez, no lo hacía dos veces.  Nosotros le decíamos &amp;quot;urgencias&amp;quot; y durante la época de estudiantes fue realmente útil y sirvió para muchas &amp;quot;desvaradas&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas veces antes del programa, uno se iba para los bailaderos del centro para no ponernos en evidencia (o &amp;quot;banderianos”),  pues los de Belén no eran lo suficientemente reservados o discretos.  Uno de los favoritos era &amp;quot;Rincón 70&amp;quot;, enseguida del teatro Sinfonía, otro de los lugares preferidos por los pelaos de esa época.  El sitio se conocía como un &amp;quot;cambiadero de aceite&amp;quot; o “el palacio del dedo” por una de esas analogías prosaicas tan comunes de nuestro lenguaje, y se podía aprovechar para pasar gratos momentos de música, trago y sexo a mediacaña.  Luego se volvió muy peligroso y cuando crecimos, casi ninguno de nosotros regresó.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El parque de Belén los sábados y domingos por la noche era un hervidero de muchachas del servicio doméstico que salían a tomar trago y hacer levantes.  Todos los pelaos salíamos a dar un vueltón y de paso ver que pescábamos, porque eso sí, para &amp;quot;mantequeros&amp;quot;, los muchachos de aquellos años.  Como dice un amigo, el que niega la grasa, niega la madre, como se empeñan en hacerlo hoy prestigiosos profesionales que en esa época eran voraces sirvienteros.  A la heladería La Soraya, le decíamos el Palacio del Colesterol, pues allí se encontraba la mayor concentración de sirvientas por metro cuadrado del mundo.  De solo entrar allí a uno se le subía la mostaza y los triglicéridos.  ¡Había que entrar con una docena de limones, para cortar el grasero!.  Eso fue mucho bailar, dar bomba y echar carreta.  La mayoría eran coquetonas y generosas; nosotros las conocíamos como &amp;quot;grasas&amp;quot;, &amp;quot;coimas&amp;quot;, &amp;quot;fámulas&amp;quot;, &amp;quot;melegas&amp;quot;.  Había amigos que tenían directorios enteros llenos de nombres y teléfonos.  Por supuesto ahora lo niegan, pero en esa época era una de las mejores formas de matar el tiempo y dar rienda suelta a las volcánicas pasiones que nos atormentaron durante la adolescencia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto muy común de la época era esquivar el acoso de viejos degenerados o cacorrones, conocidos como caquirris, que siendo muy amables, atentos y generosos, pretendían arrastrar a los muchachos a prácticas homosexuales bajo artimañas casi ingenuas, con trucos muy trillados y repetidos. Casi siempre fundaban un equipo de fútbol o eran líderes activos de un grupo juvenil o era el infaltable sacristán de la parroquia, o atendían en la tienda del barrio. Casi nunca eran agresivos y era muy llamativa la forma como se dejaban explotar de los pelados quienes de frente, y burlándose de ellos , les  sacaban plata, bebían gratis a su costa, se iban en grandes grupos para paseos de cuenta del pobre viejo maricón; lograban su cometido con jóvenes que sin ser declarados homosexuales, con novia incluso, los escurrían a cambio de dinero o ropa o electrodomésticos; también caían las loquitas o florecitas, pelados que desde chiquitos ya mostraban su inclinación, aunque lucharan contra ella; cuando estaban eufóricos o tomando licor se hacían evidentes y  “botaban la pluma”. A manera de chiste se decía de ellos, “Ese desde chiquito es dañado por el chiquito; hay una foto de los tres meses de vida que lo muestra sentado en el chupo del biberón”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El tiempo pone todo en su sitio. Con el paso de los años casi todos nuestros contemporáneos (ya muy cuarentones) han superado ese desespero de furor genital, y por el contrario hoy la preocupación es en el otro sentido, cuando el Viagra se convirtió en un aliado incondicional. &lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( V )&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LAS CARANGAS'''&lt;br /&gt;
                                                                                                               Al Torci Martín&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una de las vivencias que tuvimos los jóvenes de Belén  de la época fue la efervescencia del narcotráfico y con él, la tentación del dinero fácil y a montones.  A diferencia de otros barrios más populares, entre nosotros nunca floreció masivamente el sicario, o pistoloco, ningún amigo se dedicó al gatilleo.  Más bien, en un plan más operativo, más ejecutivo, menos violento, algunos muchachos cedieron al deslumbrante oropel del enriquecimiento rápido, estableciendo conexiones con mafiosos o “traquetos”, sirviendo de lavaperros, mandaderos, choferes, cuidafincas, cuidacaletas; unos pocos fueron “mulas” y llevaron mercancía a otros países, &amp;quot;cocinaron&amp;quot; en laboratorios o trajeron dólares.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este nuevo orden económico trajo consigo la aparición de un nuevo elemento a la fauna del Barrio:  La Caranga (emergente, o ascendido). Obedecía a un estereotipo físico, psicológico y social fácilmente predicible e identificable: se perdía un tiempo, volvía con bastantes kilos de más, el pelo largo atrás y motilado a ras por los lados, la camisa, costosa pero de dudoso gusto, por fuera y desabotonada hasta el ombligo mostrando el pecho en el cual lucía una enorme cadena de oro coronada con un Cristo al que no le faltaba la piedra preciosa. Con pantalón hasta la rodilla, nunca usaba medias; los zapatos eran mocasines o tenis de marca con bombillito fosforescente.  Salía a la calle, 2 o 3 anillos en los dedos, se montaba en el carro recién comprado, el cual invariablemente estacionaba en la esquina o en la tienda, lo dejaba con la puerta abierta y el equipo de sonido a todo volumen.  Allí se prodigaba (se “botaba”) en generosidad.  Generalmente  nos invitaba a tomar cerveza y luego aguardiente.  Empezaba a contar sus rollos (sus “videos”) y sus aventuras en una versión corregida y depurada de su principal gestión económica.  Todos lo oíamos boquiabiertos en una mezcla de admiración y envidia.  Esto generaba un círculo vicioso de sueños que estimulaban a otros pelaos a emprender iniciativas similares.  Luego, cuando ya estábamos embriagados, llamaba a varias amigas de programa y nos íbamos para la finca de reciente adquisición, suya o de su patrón, donde nos metíamos en un despelote de tragos, viejas y música.  En algunas ocasiones, se consumía vicio (güelengue o soplete), mandaba traer polvo para aspirar por la nariz, (perico), o para fumar (basuco) y poder aguantar bastante licor.  Eran rumbas muy pesadas e intensas.  Cada que el pisco volvía se repetían, pues una de las características, además de ser ostentosos, cañeros y demandantes, era la de ser muy amplios y gastones.  También eran agresivos, sulfurados, intolerantes e intocables.  No conocían ninguna norma social al conducir, eran ensordecedores con el pito y con el pasacintas, parecían y se sentían los reyes de la carretera.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A varios los mataron o se murieron en accidentes, otros fueron encarcelados en la USA o en Colombia.  Uno que otro se retiró aparentemente del oficio y ahora tiene un &amp;quot;negocio sano&amp;quot;.  Era muy común que compraran uno o dos taxis, o montaran una taberna, o un almacén de películas de video o un almacén de ropa.  A otros les perdimos la pista, pues cambiaron de barrio, generalmente para Simón Bolívar o el Poblado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por un tiempo fue una fiebre en el barrio.  Como antídoto, muchos interpusimos la formación familiar, los principios, la decencia, el miedo, el estudio, la novia o simplemente indiferencia o desinterés.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Estos nuevos valores influyeron notoriamente sobre la forma de ser y sobre las aspiraciones de los muchachos de aquella época, creando un nuevo orden de cosas y un sórdido y peligroso submundo lleno de tentaciones. También impactaron en forma indeleble los gustos consumistas de la sociedad; hoy como secuela de esa “cultura mafiosa”, nos quedan rezagos que han permeado incluso las aficiones y las costumbres de la llamada “gente bien”  y aún de las personas con formación profesional o con cultura. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es por eso que las serenatas con mariachis, a volumen estridente y a grito herido, con hordas de músicos borrachos y licor a raudales, sin consideración alguna por el vecindario, reemplazaron  al discreto y elegante trío que interpretaba una tanda de boleros en un meloso romanticismo. También quedó la afición por los carros aparatosos, grandes y ostentosos (conocidas como “mafionetas”, “narcoburbujas”,  o “narcotoyotas”), con equipos de sonido de marca y con un volumen que en todo momento pusiera de presente el poder adquisitivo del dueño; nos quedó también el irrespeto absoluto por las normas de tránsito y la intolerancia al conducir que no tiene consideración de ningún tipo por el prójimo; es así como el dignísimo profesor de ética se convierte en un energúmeno que adelanta la fila de vehículos por la izquierda, o el gerente de clínica que acciona el pito del carro como un poseído mientras insulta a los otros conductores de una forma que haría sonrojar a un arriero. La predilección por la ropa cara, de marca, pero de discutible buen gusto o elegancia, también es una tara heredada de dichos personajes. Colores chillones, horribles y vistosas camisas hawaianas, inmundas guayaberas, botas de cuero de culebra o de caimán, carrieles y sombreros usados fuera de tono, anteojos polarizados y reflectivos usados aún en la noche o en cine,  únicamente por ostentar precio y marca (que en la conversación casual siempre salen a relucir), prostituyeron el glamour de toda una generación no mafiosa que se dejó influenciar por ellos. Y hablamos de ejecutivos honestos, de abogados e inspectores de prestigio, de médicos reconocidos. Quedó también la moda de las cabalgatas y el ritual que las acompaña en personas totalmente ciudadanas sin ninguna tradición ecuestre, pero siempre bajo el enfoque  de la ostentación y la rimbombancia. Como otras herencias nos dejaron el lenguaje procaz, ordinario y plebeyo que no respeta edad, jerarquía, rango ni espacio; la obsesión por las cirugías plásticas con las tetas de silicona y las muchachas esculturales, teñidas y con el ombligo al aire (las inefables grillas); la desconfianza por el otro, al que  miramos por definición como un vulgar timador en potencia, la sobrevaloración del bien raíz en ciertos barrios y zonas creando una inflación insostenible de las propiedades, la masificación del vallenato y de los narco-corridos, la lobería en la compra de adornos, artesanías y decoración de las viviendas. (Por ejemplo esos horripilantes teléfonos de sala en forma de animales como arañas, serpientes o gatos gigantescos que maullaban al sonar el timbre, esculturas que en una misma pieza combinan estilos griego con gótico y romano, jarrones descomunales llenos de plumas de supuestas aves prehistóricas en extinción, lámparas que desbordaban cascadas imposibles sobre mármoles importados y mil esperpentos más que son todo un homenaje al mal gusto.) También impusieron la perniciosa costumbre del soborno ante cualquier sanción o gestión, la consabida “mordida” o “untada” y el pago de comisiones por debajo de la mesa que tan diligentemente han aprendido nuestros insaciables políticos y funcionarios públicos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Después de mucho tiempo, de narcoterrorismo, de guerras entre carteles, de miles de muertes y crímenes, ya los jóvenes no idealizan tanto ese falso sueño que tanto dolor generó entre los muchachos y la sociedad de los años 70s y 80s.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( VI )&lt;br /&gt;
DE PELAFUSTANES Y TRAGALDABAS'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La vida cotidiana de los muchachos del Belén de los años 60 y 70, era más bien predecible, pero nunca monótona ni aburrida:   en la mitad del día, ir a la escuela;  en la otra mitad, molestar (joder), jugar, hacer maldades y comer porquerías.  En otra sección relatamos los juegos y concursos con  que nos gastábamos el tiempo.  No todos eran benignos.  Había algunos cuya filosofía principal era mortificar al prójimo, divertirse a expensas de la tranquilidad de los vecinos.  Para lograr esto, la modalidad más simple era el &amp;quot;tun-tun-corre-corre&amp;quot;, consistente en tocar el timbre de las casas, a la hora de las comidas, de la siesta, de las novelas, salir corriendo a esconderse y morirse de la risa con la cara de furia de los iracundos vecinos.  El pacto era no tocar las casas de los amigos de la gallada, y seleccionar la del señor más malencarado, más palabroso o más irritable: &amp;quot;mientras más bravo el toro, mejor la corrida&amp;quot;; &amp;quot;Hum, ese viejo se desayunó con alacranes y los pasó con vinagre; se levanta, se mira al espejo y se escupe&amp;quot;, decíamos con descaro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ocasiones recostábamos un tarro lleno de orines contra la puerta de la víctima, para que cuando abriera, sufriera las consecuencias del derramamiento.  Cuando una vecina era insufrible, o nos quitaba balones o era muy bocona y llamaba a la policía por estar jugando fútbol u oyendo música, la retaliación se hacía quebrándole unos cuantos vidrios o pintándole en la pared con aerosoles o con materia fecal, tiernos grafitis como ¡sapo H.P.!. ¡Éramos unos verdaderos bárbaros!.  A una vecina muy cascarrabias y creída llamada Rebeca (le decíamos &amp;quot;Berreca&amp;quot;), cogimos el vicio de ponerle clavos a su auto (un escarabajo Volswagen), le chuzábamos hasta 3 llantas al carro varias veces por semana o lo manchábamos con líquido de freno; fue tanto su desespero que por fin nos soltó. (Dejó de joder, de fregar, de parviar). También vendían un cordel con un explosivo en la mitad, que estallaba al traccionarlo; lo amarrábamos de la chapa, tocábamos la puerta, huíamos y al abrir, el susto era mayúsculo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por un tiempo fue famoso el polvo pica-pica, que se le aplicaba a los sardinos creídos en la espalda o en la nuca.  Había de varias clases, uno extraído de unas almohadas americanas, que era una pelusita de color azul y producía verdaderas ronchas en la piel;  había otro que vendían en los almacenes de bromas de San Andrés o Maicao y que uno encargaba; otro se obtenía del capullo de la rosa.  Era una verdadera mortificación cuando a alguien le aplicaban la dosis.  Uno se hacía llagas de rascarse y después de un momento no valía ni bañarse.  La contra era un producto llamado &amp;quot;Rasquiñona&amp;quot;, que nunca volvimos a oír mencionar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Eran muy populares los combates con bombas de agua para derrotar a las galladas rivales, para tirarle a los que estaban estrenando ropa, o simplemente para bombardear a los buses que pasaban.  De acuerdo con el estado de ánimo, en ocasiones, en lugar de agua, se llenaban con orines. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se acostumbraba también estrellarle huevos en la cabeza a los muchachos que estaban cumpliendo años; se adornaba el detalle con una caja de maizena (o fécula de maíz) que tiernamente se le espolvoreaba en la cara.  Mientras más rancio y podrido el huevo, mejores efectos se lograban.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En una época hizo furor el &amp;quot;pedo químico&amp;quot; que era una mezcla por mitades de ácido oxálico y blanco de zinc, en agua.  Uno seleccionaba el sitio: salones de clase en épocas de exámenes, el teatro al apagar la luz, la tienda de la escuela, ni la iglesia en Semana Santa se salvó.  Uno destapaba el frasco, derramaba un poco del líquido y ¡piérdase!.  El olor era pútrido, pestilente, desesperante.  Nosotros, por supuesto nos desternillábamos de risa.  Se generalizó tanto, que el director de la escuela amenazó con expulsar a los que sorprendieran regando el infame líquido.  Cuando los componentes se agotaban en las farmacias, o no los vendían, había un &amp;quot;Pedo químico de pobre&amp;quot; llamado también &amp;quot;Herbal fragance&amp;quot;; consistía en coger hierba, ponerla a hervir en agua, y una vez fría, cerrarla herméticamente en un frasco que se guardaba en la oscuridad por l5 días; al destaparlo, la descomposición y la proliferación de bacterias producía uno de los olores más repugnantes que recuerdo.  Acostumbrábamos rociarlo con una jeringa en la ropa de los adversarios chocantes u orgullosos ( conocidos como “manes picados”) que estaban estrenando pinta o &amp;quot;mecha&amp;quot; o rociarlo en los sitios concurridos o debajo de la puerta de las  vecinas fastidiosas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando le teníamos bronca o rencor a una señora, cogíamos la costumbre de turnarnos para dejarle todos los días en su puerta su buena dosis de excrementos, los cuales nos dábamos el trabajo de recoger en una bacinilla(o “mica”).  A unos amigos que los pillaron, los hicieron ir a la inspección y los amenazaron con internarlos en el preventorio de Belén, que era donde llevaban a los delincuentes juveniles y al cual le teníamos verdadero terror.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro aspecto llamativo con el que matábamos el tiempo era comiendo porquerías.  Es impresionante repasar la cantidad de cosas que soporta el estómago de un pelaíto.  Las madres se desgastaban en peleas inútiles y perdidas de antemano para obligarlo a uno a comer las comidas  convencionales, pero en la calle nos desbocábamos a tragar una cantidad de adefesios gastronómicos.  Aún hoy no sabemos cómo nuestros dientes soportaron el ataque de miles de corozos y chontas que comimos; estas últimas tenían una &amp;quot;carne&amp;quot; que se le quedaba a uno en los dientes y adquiría un delicado color verde lama.  Eran la maldición de los odontólogos.   Había unos pedazos de coco revestidos de panela, deliciosos, pero muy buenos para producir caries, lo mismo que los bombones de panela con coco, llamados arrancamuelas o tumbadientes por lo duros que eran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro dulce clásico eran las colaciones, una almendra recubierta de almíbar duro de color rosado y que lo ponían a uno a orinar rojo.  Inicialmente servía como truco para faltar al colegio o &amp;quot;mamar clase&amp;quot; pero a lo último siempre lo pillaban a uno o lo llevaban donde el médico y le mandaban exámenes; luego lo castigaban (lo cascaban, lo maderiaban, lo descueraban).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Entre las frutas  más apetecidas por los muchachos estaban la guama, que era una vaina verde y larga con una pepa adentro tierna y dulce, con la semilla nos fabricábamos aretes; la algarroba era una fruta muy seca, con olor a pecueca y no sé por que razón, muy popular;  con su semilla uno tallaba esculturas y figuritas; la gran estrella era el mango verde o biche, que uno consumía con cantidades industriales de sal y limón.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los niños amábamos el minisicuí, un polvito que lamíamos con la lengua, fabricado con ácido tartárico, azúcar y anilinas de diferentes colores.  A veces lo hacíamos rendir con sal de frutas.  Esta última era una delicia, pues era ácida, producía espuma en la boca, era muy barata y de venta libre.  También era un buen recurso para autoprovocarse diarrea y &amp;quot;mamar clase&amp;quot;; además se le podía echar al mango biche. La competencia del minisicuí era el cofio, que se hacía con arroz o maíz tostado y molido más azúcar; ambos los vendían en unos conos de papel llamado bodoquitos.  Había todo tipo de galletas, las redondas y negras se llamaban cucas, las pequeñas y crujientes eran cocaitas, las blandas dulces y enrolladas eran los rollos, las delgaditas y grandes eran las hostias y obleas; unas crocantes y con huequecitos eran las solteritas, que tenían una crema dulce, de maizena, de color anaranjado o rojo.  Las sobras de todo lo anterior, y de los barquillos de cono, las metían en una bolsa y las llamaban recortes.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los líquidos favoritos para pasar todas las anteriores eran el moresco y el jugosito que venían en envases plásticos con forma de muñecos y que no eran más que anilinas dulces de todos los colores.  Cuando los congelaban, los vendían en bolsas y se llamaban bolis.  Las cremas caseras las vendían en todas partes.  Usualmente eran de coco, leche o moresco y estaban coronadas por un cubito de quesito o de bocadillo de guayaba. A la salida de las iglesias vendían algodón de azúcar, y crispetas (&amp;quot;palomitas de maíz&amp;quot;) que eran de consumo obligado los domingos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, nos gastamos la infancia haciendo maldades y comiendo chucherías.  No sé cómo nos criamos, pero aquí estamos. No entiendo cómo los dientes y el estómago aguantaron semejante bombardeo.  Los pelaos son capaces de cualquier cosa y toleran todo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( VII )&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LA ESQUINA, LA CUADRA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para nuestra formación de muchachos de barrio, la esquina fue un lugar fundamental.  Era el sitio de confluencia, de encuentro, de rituales de gallada.  La esquina usualmente estaba coronada por una tienda mixta, donde nuestras madres ajustaban el mercado y los hombres menudeaban cerveza y aguardiente.  Era el sitio tácito de reunión, a la salida del colegio, luego de la comida, después de los partidos, a la hora de salida de las peladas del colegio; era el meridiano de la cuadra, otro concepto fundamental dentro de nuestra filosofía de barrio.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En ella se ventilaba todo, se opinaba de todo, se pontificaba, se decidía, se absolvía, se vetaba. Era el termómetro calificador de las muchachas (peladas) que pasaban, pavorosa fuente de todo tipo de piropos.  Allí se discutía sobre la alineación de los equipos de fútbol, se descalificaban técnicos y jugadores, se recreaba la película, se mentía sobre nuestras fantasías amatorias, se organizaban acampadas, se quitaban las broncas a golpes. Era el lugar perfecto para perpetuar una de las más hermosas costumbres del barrio:  la tradición oral.  Todo giraba en torno de la palabra.  El discurso era el rey; una y otra vez se repetían las historias, cada vez con más aditamentos, con más sal y pimienta; la hipérbole era la norma.  Allí le oímos las historias a los marihuaneros del barrio; entre ellos había jerarquías, sustentadas en el grosor de las mentiras (cañas) y en sus antecedentes;  los más duros eran los &amp;quot;caneros&amp;quot;, aquellos que en virtud a su oficio de rufianes habían conocido la &amp;quot;cárcel&amp;quot; (cana o guandoca), en ese entonces la Ladera y luego &amp;quot;La Finca&amp;quot; o Bellavista.  Nos hablaban del malevaje, del sufrimiento, del abuso de los jefes del patio y de los guardianes, de los sobornos, del tráfico de drogas y armas dentro del penal; nos fanfarroneaban con hipotéticas fugas y con tropeles inverosímiles, adornadas las fantasías (chepas) con una clara influencia de las peores películas.  Los que estábamos más jóvenes (sardinos) entonces, conversábamos, o mejor, oíamos boquiabiertos todos estos cuentos a escondidas de nuestros padres que por supuesto, no aprobaban nuestras compañías, pero  nunca pudieron hacer nada por impedir que realizáramos lo que nos viniera en gana.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los &amp;quot;Chachos&amp;quot; o líderes de la esquina eran: &amp;quot;Memo Peinilla&amp;quot;, un pobre perdedor que había formado parte del batallón Colombia en la Guerra de Corea y al que la marihuana, el alcohol, el hambre y la frustración lo habían convertido en un costal de huesos con ojitos brillantes y lengua poderosa, todo un varón de la nostalgia, héroe de mil batallas imaginarias, conversador incansable, pedigüeño tenaz.  Al principio le oíamos los cuentos entre asombrados, admirados e incrédulos, pero después de mucho repetirlos, cada vez más distintos y adornados, nos reíamos y disfrutábamos, pero no le creíamos.  Otro clásico era &amp;quot;Frentepanela&amp;quot;, otro vago (pato) divertidísimo y enjuto que decía que había formado parte del Nacional cuando se llamaba Atlético Municipal; mostraba fotos y recortes de periódicos viejos y vivía recluido en la añoranza de días gloriosos que pudieron ser y nunca fueron.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
A &amp;quot;El Gordo&amp;quot;, &amp;quot;Carechimbo&amp;quot;, &amp;quot;Bayo&amp;quot;, &amp;quot;Fastidio&amp;quot;, &amp;quot;Lunar de Puta&amp;quot;, &amp;quot;Armandito&amp;quot;, “Carecreisi” y otros pelafustanes típicos del barrio, marihuaneritos mediocres y ladronzuelos aún más malos, les oíamos cientos de historias, miles de chistes, reflexiones en reversa desde su orilla de perdedores, de marginales, de resentidos.  Se gastaban su día en la esquina, planeando un futuro lleno de plata y de mujeres, tratando de olvidar un pasado triste y un presente peor; compensaban la falta de acción con exceso de verbo, fumándose los &amp;quot;cachos&amp;quot; de yerba (marimba) con una dignidad que los hacía echar a los niños (pelaos) sanos mientras se trababan, jugando interminables partidos de fútbol  (picados o desafíos) con galladas de otras cuadras y otros barrios, de vez en cuando atracando o &amp;quot;colgando&amp;quot; borrachos y viejitas de otros lados.  Sistemáticamente caía la policía a &amp;quot;raquetiar&amp;quot; o a requisarlos; se los llevaba por indocumentados, o por tener una bolita (un &amp;quot;diez&amp;quot;) de maracachafa o por jugar fútbol en la calle y quebrar vidrios con los balones.  Se perdían una semana y siempre volvían a la esquina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Recuerdo una vez que el hermano de &amp;quot;Papilo&amp;quot; se trajo por charlar un caballo de las mangas de los Medina, que eran los grandes terratenientes de Belén y por hacerse el gracioso le puso un lazo en la boca a manera de freno y lo montó a pelo (sin silla ni freno).  Eso fue un espectáculo, todos los amigos le hicimos corrillo y le rogábamos que nos dejara montar.  Asustado por la romería, el caballo se desbocó y echó a correr desesperado como un poseído; en el cruce de la 72 con la 27 se le atravesó un bus de Las Playas y el impacto fue espantoso.  El caballo murió en el acto.  Al hermano de Papilo no le pasó nada, pero desde entonces lo llamamos &amp;quot;el llanero solitario&amp;quot;.  Ese día se apareció la policía (Los Polochos, o los feos, como les decíamos), nos pillaron a todos aún en la esquina comentando el tropel, nos llevaron a la inspección y nos detuvieron todo el día.  En medio del susto, fueron acaso las horas más divertidas de que tengo memoria, eso fue mucho tirar risa y goce en esa encarcelada (encanada).  El hecho no pasó a mayores.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esquina era todo un derroche de melomanía.  Allí aprendimos a valorar la música como una expresión sentida y sincera de lo que el alma popular tiene que decir.  En las épocas en que no la tenía empeñada en la prendería (o &amp;quot;La Peña&amp;quot;), El &amp;quot;Mexicano&amp;quot; sacaba un enorme armatoste plateado, de 2 bafles en la que molía tango tarde y noche.  El tipo se transformaba con Julio Sossa y repetía varias veces las canciones, mientras con los ojos cerrados y la mano empuñada, imitaba los gestos del &amp;quot;Varón del Tango&amp;quot;.  Una vez puso a &amp;quot;Cambalache&amp;quot; l0 veces seguidas, hasta que don Guillermo el de la tienda le quitó el alambre de extensión que le permitía conectar.  Recuerdo que un día lo vi llorar con &amp;quot;Rencor&amp;quot;, nunca nos dijo por qué;  también Oscar Larroca y Hugo del Carril señoreaban a través de los parlantes; nunca puso a Gardel, pues lo consideraba un marica señoritero.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por una época la salsa fue la reina; se oía a todo volumen a Richie Ray, Bobbi Cruz, la Negra Celia Cruz, Lavoe, La Fania, la Sonora y Larry Harlow, pero su dominio fue más pasajero.  No tuvo la valoración que se le daba en barrios más populares, en cambio se hizo una rápida transición al Rock.  Led Zeppelin, Black Sabbath, Sweet, Rolling Stones, fueron muy importantes para nuestro oído de rockeros.  Gracias a ellos tuvimos también varias visitas de la policía, alertada por vecinos que no soportaban la estridencia.  En esta época íbamos en tumulto a las películas de conciertos que daban en el teatro Tropicana y en el Diana, y que casi siempre terminaban en trifulca.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Con el tiempo, la esquina se fue muriendo.  Al principio, cuando conseguimos novias y amigas, gastábamos más tiempo con ellas que con los amigotes del barrio y luego ellas nos exigían que no nos paráramos mucho con &amp;quot;esa manada de vagos&amp;quot;.  Sus presiones lograron lo que nuestros padres nunca pudieron.  Luego con ese desafore hormonal que da el ingreso a la adolescencia, preferíamos irnos para bailes o a darles besitos (piquitos) en las escalas de la casa o detrás de las puertas o nos íbamos para las mangas del barrio La Nubia (aún sin construir) a jugar &amp;quot;chucha americana&amp;quot;, &amp;quot;cinco minutos en el cielo&amp;quot; o &amp;quot;botellón&amp;quot; que eran disculpas para poder deslizar nuestras inquietas manos o nos íbamos a tirar heladería en el Parque, al Portal o a Los Sauces, lugares oscurísimos, donde nos encerrábamos en los reservados (o confesionarios) donde dábamos rienda suelta a nuestro furor adolescente.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchos de los muchachos cambiaron de barrio.  A varios de los patos los encanaron, a otros los mataron, Pablito murió tísico en un vómito de sangre.  Varios seguimos estudiando y gastando el tiempo en otras cosas.  Algunos empezaron a trabajar.  En Belén aparecieron grandes almacenes como El Ley, Comfama, El Cafetero que mataron las tiendas de esquina.  Muchas casonas viejas fueron derrumbadas para construir edificios y unidades cerradas que desgastaron y destruyeron el concepto y el espacio de &amp;quot;La cuadra&amp;quot;.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La esquina se consumió por sustracción de materia, por inanición.  Hoy la esquina es sólo eso.  Una esquina, un cruce de 2 calles que confluyen, una arista.  Su significado sociológico y antropológico se perdió por el urbanismo, por la violencia, por la transformación de valores, etc.  Hoy los muchachos prefieren El Mall, la taberna, los centros comerciales, y eso está bien, los tiempos cambian.  Pero nuestra generación mira con nostalgia hacia atrás y evoca la calidez y hospitalidad de las que fueron nuestras esquinas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuadra como aglutinador también perdió su dimensión.  Ya sólo existe como línea recta de casas o edificios ubicados uno a continuación del otro, que alberga familias diferentes y constituye manzanas de un barrio determinado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el Belén de los años sesenta y setenta manejamos el concepto de cuadra en el sentido que hoy la evocamos.  Las familias de la misma cuadra constituían casi que un clan, una cofradía estrecha y solidaria con criterios unificados de pertenencia y una relación muy fraternal.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Todos en la cuadra nos conocíamos, todos nos ayudábamos; las madres se asistían unas a otras con sus enfermedades y las de sus hijos, se prestaban mercado y utensilios; los padres, conversaban de lo humano y lo divino, lavaban el carro juntos, tomaban cerveza y trago en comunidad, iban al estadio en grupo y los muchachos, el verdadero motor de la cuadra, éramos hermanos de padres distintos, cofrades, cómplices, verdaderos y fraternos amigos.  Al amparo de la cuadra se gestó el concepto de gallada en su hábitat natural:  la esquina.&lt;br /&gt;
Las actividades eran comunes, los colegios, casi siempre los mismos, las amigas de unos eran las de todos.  Se organizaban severos campeonatos de futbolito callejero que eran el desespero de las beatas de la cuadra, por la algarabía, la palabrería y los balonazos que generaban.  Se jugaba también Béisbol con tapas de gaseosa, golosa (o rayuela como le denominaron en otros sitios), vuelta a Colombia, también con tapas de gaseosa parafinadas o con plastilina sobre una ruta pintada con tiza en el pavimento.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las modas iban y venían.  Cíclicamente nos atropellaban con costumbres que hacían furor.  Por ejemplo el uso de yoyo, hoy tan pasado de moda.  Se organizaban campeonatos en los cuales se competía con florituras y figuras, al que más enredos hiciera con él.  Una multinacional de gaseosas traía campeones mundiales que hacían un despliegue de destreza y en todos los colegios se hacían concursos internos.  También el trompo hacía su aparición por tiempos; no faltaban los expertos, incluso recuerdo el caso de un pelao de San Bernardo que jugando con una de estos aparatos (que tenía una punta metálica) se accidentó un ojo, se complicó y terminó con una prótesis de vidrio.  Otro aparato consumista para envolatar muchachos era el Hula-Hula, que consistía en un aro de tubería plástica con el que uno hacía piruetas, haciéndolo girar en el cuello, en la cintura, en las piernas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El taqui-taqui también era reencauchado por épocas; eran dos bolas unidas por una pita a un anillo.  Se hacían golpear una con la otra haciendo competencia de duración y de efectos.  Otro más clásico era el balero, conocido por nosotros también como perinola, que era una esfera de madera, con un huequito, que se introducía o &amp;quot;encholaba&amp;quot; en un palo puntudo, al cual estaba unido por una pita; venía en todos los tamaños, colores y materiales; no fueron pocos los golpes en la cabeza y en la cara por cuenta de este aparatejo.  La otra perinola, o tomatodo, era un trompito de plástico para hacer girar y jugar juegos de azar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La cuadra era todo un polideportivo informal, se hacían competencias de patinaje, deporte que algunos nunca pudimos aprender.  Se jugaba “chucha”, también llamada &amp;quot;La lleva&amp;quot;, individual o en equipos, donde uno castigado, tenía que alcanzar a los otros y transmitirle la pena; la clave o el tiro era no dejarse alcanzar.  Jugábamos “escondidijo” o &amp;quot;cuclí&amp;quot;, donde alguno con los ojos tapados contaba hasta l00 mientras el resto se escondía; luego salía a buscar y el plan era que los otros sin dejarse pillar, llegaran hasta el cielo y se liberaran.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un básquetbol muy rudimentario era un juego llamado &amp;quot;competencia&amp;quot;, formado por dos bandos, cada uno de los cuales debía mantener el mayor tiempo posible el balón, pero sin objetivos de puntaje como portería o canasta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se competía también con bombas de chicle que se hacían con la boca y con bombas de jabón que se hacían con popos de higuerilla; se jugaba a la 31, tratando de sostener un balón de fútbol en el aire con el muslo, el pie o la cabeza. Además de los campeonatos de eructos se usaba todo tipo de secreciones y expresiones fisiológicas para hacer concursos (léase chorros de orines y otras barbaridades que en honor al pudor y la vergüenza omito).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los viernes por la noche, en alguna casa se organizaban bailes y en diciembre  la calle se llenaba de adornos navideños y pasacalles.  En los días claves como 7 y el 8 de diciembre, la cuadra se llenaba de velitas y el 24 y el 31, la cuadra se cerraba, se impedía el acceso de carros, se mataba marrano, se quemaba pólvora y se hacía un tremendo sancocho y fritanga callejera.  Había alegría natural, sincera    camaradería y verdadera participación de todos los vecinos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los domingos nos íbamos todos a un &amp;quot;paseo de olla y pelota de números&amp;quot; dentro del mismo barrio.  Teníamos los charcos del Manzanillo, en lo que hoy es Belén Rincón, ya un barrio completamente urbanizado; los bañaderos de Aguas Frías, las caminatas a Tres morros; hoy nadie habla de esos sitios como especiales para un día de campo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hoy domina la urbanización, la unidad cerrada, el edificio de apartamentos; hoy los vecinos son extraños, son un accidente circunstancial que nos tocó al lado y del cual ignoramos su nombre y filiación; realmente no nos conocemos; no nos queremos ni nos tenemos confianza.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nuestros niños tienen que resignarse a crecer con pocos amigos espontáneos.  Acaso los de las guarderías o colegios.  Si quieren jugar fútbol hay que inscribirlos en una escuela o semillero, nada de partidos callejeros.  Es una generación de pronto un poco solitaria, rodeada de artificios, bombardeada por la informática, absorbida por la sociedad de consumo y los medios de comunicación y sin mucho espacio para la espontaneidad y ese aire primitivo y salvaje que nos hizo tan felices.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRÓNICAS DEL BARRIO ( VIII )&lt;br /&gt;
LA PARLA'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El lenguaje de los adolescentes es en sí mismo revolucionario, subversivo; rompe esquemas y enfrenta el establecimiento; no sigue ninguna regla semántica lógica ni predecible.  Los jóvenes del Belén de aquellos años no éramos la excepción; ubicados en nuestro hábitat natural, la esquina, la cuadra, el barrio, la cancha, acampando, nuestro código de comunicación verbal y semiológico era muy especial.  Y más que un concepto sectorial o territorial, es generacional, es decir, en todos los barrios se habla en forma similar, pero después de cierta edad o al entrar a la universidad o al abandonar un poco los grupos barriales se recupera lentamente un lenguaje más convencional y ortodoxo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Así nosotros como grupo éramos un combo, una patota, una gallada, una barra. Las muchachas eran las peladas, las sardinas; a la madre le decíamos la cucha, la vieja; a la suegra, la cuchilla, la fiera, misia escopeta; al amigo, parcero o broder, a la novia la peladura, la chacha, la costilla, la media naranja, el quiebre. Las peladas de programa (chicas fáciles o fiesteras) eran las culiprontas, las bandidas, las lobas, las fufas, las sucias, las zorras, las fufurufas.  Los policías eran los feos, los tombos, los polochos, los sucios, los tiras, los rayas, los peyes.  Un flaco era un langaruto, una lángara, un alfeñique, un costal de huesos.  Un avaro era una agonía, un calambre; una persona  que no le gustara poner la cuota para pagar las cuentas colectivas (vacas o convites), era un pegajoso, un recostado, un chicle, un pegote, una calcomanía o un lambrañoso.  Un plan o un programa era un parche o un roling.  Un mal amigo era un falsete, un sapo, un falcioni, un torcido, un faltón, una chucha, una plasta.  Un carro viejo y feo era una garniata, una matraca, una gorzofia, una coscorria, una recotopla.  Los lambones y serviles eran conocidos como chupamedias, lavaperros, pelagatos o sobasacos.  Una mujer fea era un moscorrofio, una chancleta, un zapato, un rejo, un bagre, una iguana. Un indigente era un desechable, un chirrete, un llagoso, una pellerrea. Los viciosos eran conocidos como sopletes, güelengues, esniferos, pepisos, pastizos, colinos, sollados. Una persona pobre era un chichipato, un cagalástimas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a los insultos, eran unas joyas; el más suave era &amp;quot;¡vos sos una gonorrea&amp;quot;! (por deformación, hoy en día los muchachos dicen gorronea);  también chunchurria, pichurria, garnupéndula, garulla, gonorzofia, llagambrea, basofia y los ya citados gorzofia y garniata.  Nunca nadie supo que querían decir o de adonde provenían, pero uno prefiere que le digan H.P. a que le restrieguen en la cara alguna de esas maravillas idiomáticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También un hombre (man  o pisco) cansón era una parva, un tósigo, un sirirí, una plaga, una boleta, una bandera, un chíforo, una papeleta; un pelao orgulloso era un filipichín, un picado, un casposo, una piquiña, un chicanero. Un amante se denominaba el mozo, el mosaico, el puyón, el machacante.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En nuestra subcultura preponderaban los apodos (conocidos como las chapas) a los nombres cristianos; uno inolvidable era el de una pelada muy feita que le decíamos &amp;quot;necesidad&amp;quot; (por aquello de que la necesidad tiene cara de perro... su cara de bóxer le hacía justicia).  A otra amiga de carácter alegre y piernas generosas le decíamos &amp;quot;Mesalina&amp;quot;.  A un barroso muy cansón le aplicamos &amp;quot;Fastidio&amp;quot;. A un cachetón, mueco, negrito y con muy mal aliento, le conocían como &amp;quot;Boqueculo&amp;quot;. A un flaco ojeroso y pálido le decían &amp;quot;Polvotriste&amp;quot;.  A un mueco con un incisivo muy díscolo lo conocíamos como &amp;quot;Colmillo&amp;quot;, a un atarván muy plaga, &amp;quot;Pernicia&amp;quot;.  A una mujer muy alta, &amp;quot;La Mujer Oblea&amp;quot;, porque &amp;quot;pa' comérsela hay que doblarla&amp;quot;.  A otro que le dio una especie de sarna en el cuero cabelludo, lo pusimos &amp;quot;La Roya&amp;quot;.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro de la expresión, además de lo verbal, se le daba mucha importancia a lo gestual.  Los saludos eran todo un ritual propio de cada grupo de amigos.  Además del estrechón de manos, se entrelazaban los dedos, había guiños de ojos, se chocaban los codos, en un código muy particular y reservado.  Había formas de silbar características que nos servían como claves o para reconocer en la distancia a los amigos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Dentro del lenguaje,  una actividad muy especial eran los concursos de eructos, horripilante pero divertidísima manifestación de meteorismo prosaico que hacían la delicia de nosotros y la desesperación y el asco de las vecinas; la risueña era generalizada e histérica; era todo un espectáculo atragantarse con coca-cola y pan &amp;quot;de diez&amp;quot; para después dar rienda suelta a todo un festival de atronadores estertores estomacales en jornadas que se prolongaban por horas, desde los más simples y fisiológicos, hasta aquellos mucho más elaborados, verdaderas obras de arte con frases complejas y elaboradas.  Recuerdo mucho al difunto Nandito que cantaba con el primor y la delicadeza de un cerdo el himno nacional...¡Asqueroso, pero brillante! (A propósito, una duda científica que siempre me ha intrigado, es porqué todos los eructos y demás estertores estomacales huelen siempre a salchichón o en forma genérica a embutidos, aunque uno no los haya engullido por mucho tiempo; lo mismo, qué explica que todos los vómitos siempre tengan zanahoria aunque uno no la pruebe desde hace años y siendo aún más incisivo, qué puede explicar que todos los bollos de materia fecal siempre tengan un capachito de fríjol y un rollito de tomate, pese a que uno niegue haberlos consumido por años. Cosas asombrosas de la naturaleza que darían para un Nóbel al investigador que resuelva estos enigmas).   &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es interesante notar cómo este lenguaje tan particular abría una brecha entre las generaciones e incluso entre las regiones. Por eso la gente mayor o de otras ciudades no nos entendía y hasta se irritaba con nuestra jerga, bastante descriptiva y procaz por cierto. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se nos quedan muchos términos en el tintero y otros ya los hemos explicado en otras crónicas. Con seguridad en el desarrollo de temas posteriores los seguiremos utilizando con su respectiva traducción.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Literatura_paisa</id>
		<title>Literatura paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Literatura_paisa"/>
				<updated>2007-02-09T17:42:37Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;Teoría de la Novela Breve en Medellín&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''LA NOVELA BREVE COMO UNA APROXIMACION AL VERTIGO'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena.Autor de la novela finalista “LOS CÍRCULOS PERPETUOS”)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
(Intervención en el coloquio sobre Novela Breve, convocado por Sic Editores, en Mayo 1 de 2004, Feria del libro de Bogotá)&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''I. Una aproximación a la estructura'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De entrada partimos del hecho de que no tenemos una definición incontrovertible de Novela Breve, o Corta, o Nouvelle en cuanto a la extensión, pues indiferentemente la limitan a 80, 100, 120 o incluso 150 páginas, sin precisar el tamaño de la letra y los espacios entre líneas. Nadie ha dictado cátedra ni ha sentado las bases unámimes e indiscutibles con respecto a su extensión, lo cual en sí mismo es un problema teórico a la hora de las definiciones académicas y al momento de diseñar sus límites y establecer sus diferencias con la novela tradicional.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Creemos que la diferencia con el cuento largo está claramente definida, por lo que consideramos un tanto estéril el eterno lugar común del ejemplo pedagógico que se invoca ante obras como “El Viejo y el Mar”, “El Coronel No Tiene Quien le Escriba” o “El Perseguidor”, que cumplen con todos los preceptos de cuento, al tener sólo uno de cada de los siguientes elementos que configuran la estructura teórica del cuento como género:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Entorno''' : Es único, claramente definido y limitado, con ambientes unitarios que no interactúan con otros, estrechos y de poca fuerza, la cual ceden a la acción, a los personajes o a la filosofía. En la Novela, Breve o Tradicional, el entorno casi siempre es variopinto, múltiple, salpicado de encuadres diferentes e interrelacionados, creados para darle fuerza a las otras variables. Los personajes entran y salen en distintos medios, con atmosferas cambiantes y diferentes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Personajes''': En el cuento hay un personaje principal único, fuerte, principal y muy claramente identificable. Si existen personajes secundarios, son alternativos, un tanto comodines de éste, puestos allí para su servicio, para darle fuerza a la historia o relievancia a la filosofía. El cuento por definición no admite múltiples personajes. En la Novela hay personajes principales y secundarios que se entrecruzan al vaivén de la historia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Historia''' : La historia en el cuento es generalmente un argumento único, sin entremezclas, sin esguinces, con una direccionalidad muy definida, aunque el estilo sea lineal o circular, consecutivo o a intervalos. El cuento convencional no admite la conjunción de varias historias y no hay interrelación entre ellas. (Casos excepcionales de cuento experimental en Cortazar o en Benedetti, no siempre con mucha fortuna, pueden enriquecer la discusión). En la Novela, aunque hay una tendencia argumental predominante que jalona los elementos adyacentes que la alimentan, usualmente hay varias historias colaterales, paralelas o alternativas que se encargan de reforzarla.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Filosofía''' : En el cuento la intención es única, definida, contundente, incontaminada. La dirección filosófica debe estar muy bien definida con un componente unitario y totalizante, so pena de sufrir distractores que lo ponen  grave peligro la unidad conceptual de su estructura. La novela se da el lujo de ser ecléptica, de alimentarse de variables múltiples, incluso dispersas, que giran un poco volátiles alrededor de la definición filosófica central; incluso personajes antagónicos o contradictorios pueden ser voceros de conceptualizaciones absolutamente discordantes sin perder la dirección del vector matriz.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuestiones de estilo, el cuento es mucho más limitado que la novela, sea breve o tradicional. Está condicionado por la fuerza de la historia o del personaje, no hay lugar a especulaciones, no puede faltar ni sobrar ningún elemento; cada metafora, cada adjetivo, cada acción y cada definición deben obedecer a una intención precisa, que encaje perfectamente con el elemento que la precede y que la sucede. Si no se complen esas premisas, la estructura falla, la intención fracasa, se hace fácilmente cojo y carente, o recargado y redundante. La novela es mucho más amplia y receptiva; admite conjunción de estilos, desborde de posibilidades, combinación de recursos. El autor y el lector tienen mucha más libertad, más juego, menos límites. El error por exceso, desde que no sea garrafal y no atente contra los preceptos mínimamente razonables se puede obviar o diluir en la vastedad, y el que es por defecto, se puede compensar con la fuerza de un argumento, de una historia, de una frase, de un hallazgo. Del equilibrio de estos dos últimos conceptos, depende obviamente la calidad de la obra, pues no se puede abusar de ninguno de los dos extremos. En ese sentido la novela es un poco más laxa y el cuento, inflexible.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''II. El Vértigo como opción y motivación.'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los preámbulos de éste encuentro académico sobre la Novela Breve que nos congrega en el lanzamiento de los finalistas del Concurso Alvaro Cepeda Samudio convocado por Sic Editorial, conversábamos con otros escritores aquí reunidos sobre el auge que está tomando la narrativa en los jóvenes escritores colombianos y particularmente, en nuestra región antioqueña, donde es prácticamente un fenómeno masivo; de hecho, tiene que llamar la atención que de diez finalistas de todo el país, tres son de Medellín, que además en una convocatoria reciente de cuento antioqueño realizada por la Gobernación, se presentaron más de ochocientos cuentos en poco más de un mes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo que pasa es que venimos de una ciudad marcada por el ritmo frenético que impone la violencia, que nos cambió el talante para siempre y nos talló el espíritu cambiándonos la forma de ver la vida. Acaso tambien robándonos un poco la inocencia, pero sometiéndonos al vaivén sin freno del día a día. Y no trato de revindicar el lugar común del tan carareado “empuje paisa”, que puede o no tener algo que ver con ello, sino con toda una generación que creció paralela al narcotráfico, a la delincuencia, al convivir diariamente con la muerte y la violencia, en un entorno que con justicia ya se conoce como “La ciudad de la Furia”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Una ciudad profundamente marcada por la crónica, por la tradición oral fuertemente reforzada desde la familia, con una necesidad de contar historias en todos los ámbitos de la cotidianidad, bien sea para hacer negocios, para ejercer la política, para matar el tiempo, para fanfarronear, para vender, para hacer reir o para enamorar. Además el ritmo loco de nuestra ciudad nos llena de relatos que nos abruman a diario y que a los de otras ciudades los asombran por lo increíbles o aún por lo francamente inverosímiles para ellos, por no estar enseñados a vivirlas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Porque somos la sumatoria de mil anécdotas diarias, recurrentes y contradictorias, de vidas truncadas muchas veces sin justificación o sin razón aparente, sumida en  hechos de violencia extrema, de ingeniosas modalidades delictivas, de los pillos más malos y las almas más generosas, de los pobres más vergonzantes e indigentes y de las fortunas más  estrafalarias, de la ciudad con mayor numero de muertes violentas en el mundo, de los hospitales con más casos de heridos y accidentados que hace que vengan practicantes de medicina de todo el mundo a rotar por aquí, de las modelos más lindas y exitosas y los barrios más marginales y pauperizados. Así como hay cientos de sicarios, hay cientos de seminaristas y miles de damas voluntarias. Somos una ciudad de extremos; no hay puntos medios y eso se nota en las voces, en los cuentos, en las historias, en ese ritmo loco para inventar leyendas urbanas, para poner a rodar un chisme, para ensalzar a un político, o para acabar con una honra. Y la gente trabaja y se la rebusca y se ríe de sí misma, y conversa y escribe. Aquí todo da tema. Distamos mucho de ser una ciudad intermedia tranquila y reposada en donde todos se mueren de viejos y no hay espacios para las sacudidas o para los movimientos bruscos de la rutina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y eso se nota en el movimiento cultural, en los grupos de teatro, en la cantidad de agrupaciones musicales aficionadas, en el festival de poesía pluricultural y masivo, en las salas de cine a reventar, en las revistas literarias, en los talleres de creación, en los tertuliaderos, en los conversatorios. Y la gente está escribiendo, está creando, se está defendiendo un poco de la malevolencia reivindicando el espíritu, documentando la memoria urbana, dejando constancia de la lucha por la supervivencia en la recuperación escrita de la evidencia de la época en que nos tocó vivir. Y ante lo contundente del ritmo urbano y lo vertiginoso del quehacer en el arte de conservar la vida y sobrellevar la existencia, se imponen como armas el humor, la narración corta,  entretenida y eficaz, el picante, la caricaturización del hecho cotidiano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por eso hoy al presentar mi novela breve “LOS CIRCULOS PERPETUOS”, trato de ser un poco el reflejo de todo lo que anteriormente expuse ante la paciencia y generosidad de ustedes. Hechos dolorosos y contundentes, en un ciudad que sobrevive a un ritmo sin pausa, con personajes contradictorios y conflictivos que se rozan una y otra vez, a veces sin conocerse, pero interactuando en la dinámica de una urbe que no se detiene nunca, protegidos de su propia desventura con el humor, con las obsesiones, con el odio, con el amor, con las pasiones, con el deseo de venganza, etc. Actualmente estamos en proceso de editar su tercera edición, adelantando que es un ángulo en un tríptico de ciudad, que tentativamente hemos llamado “CRONICAS DE LA CIUDAD DE LA FURIA”.&lt;br /&gt;
Muchas gracias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
CODA: Para adentrarse un poco más en lecturas sobre el tema tratado, propongo algunos textos:&lt;br /&gt;
El ejercicio del criterio, de Mario Benedetti.&lt;br /&gt;
Sentir que es un soplo la vida, de Juan José Hoyos.&lt;br /&gt;
De tacón en la pared, de Adriana Mejía.&lt;br /&gt;
Medellín secreto y Oficio : Periodista, de Héctor Rincón&lt;br /&gt;
Medellín es así, de Ricardo Aricapa.&lt;br /&gt;
La Vírgen de los sicarios, El Desbarrancadero y El Río del Tiempo, de Fernando Vallejo.&lt;br /&gt;
Rosario Tijeras, de Jorge Franco.&lt;br /&gt;
Angosta, de Héctor Abad Facioloince.&lt;br /&gt;
Mentirás al prójimo como a ti mismo, de Esteban Carlos Mejía.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa</id>
		<title>Humor paisa</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Humor_paisa"/>
				<updated>2007-02-09T17:37:15Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''TIROS DE TIROS'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Por  Emilio Alberto Restrepo Baena &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente, es cierto aquello de que el hombre es el único animal que ríe y, aunque en muchos aspectos somos más salvajes, crueles y primitivos que nuestros congéneres biológicos, también es claro que el ser humano es el único privilegiado dentro de la escala evolutiva que puede generar humor, que puede ridiculizarse a sí mismo y a sus semejantes buscando uno de los placeres primarios más entrañables que podamos tener: la risa. &lt;br /&gt;
Es por eso que hoy soy un poco escribano y notario de una cascada de chistes ajenos que, en reciente tertulia, evocamos unos cuantos amigos al son de unos tragos, una amable música y un cálido ambiente de amistad y camaradería. Nos sentamos a recordar anécdotas y apuntes cortos que nos evocaran con la gracia del chiste agudo, del comentario oportuno, de la ironía punzante, algunos de los momentos que más gracia nos habían producido. No se trataba del gracejo de salón, ni de la retahíla del culebrero o la perorata del cuentachistes. Evocamos mejor la salida sarcástica, la improvisación ingeniosa o el juego de palabras original y creativo. De dicha tertulia, recojo algunos de los tiros que más nos gustaron. &lt;br /&gt;
Cuando un conocido dirigente conservador ganó la gobernación de Antioquia, dada su fama de campechano, arracachero y ordinario (más ordinario que una pata de palo con várices, decían), se comentaba entre sus malquerientes políticos que con esa elección, el departamento no había quedado con gobernador sino con mayordomo. Que si lo retenía la guerrilla no era un secuestro sino un abigeato, y que los captores no serían secuestradores sino cuatreros; que un día en que le iban a realizar un atentado, le pusieron una enciclopedia en el carro, y que celebraba mucho los chistes que se hacían en torno a su persona, pero le daba un verdadero ataque de ira cuando se los explicaban. Y que el día más feliz de su vida fue cuando la Universidad de la cual era presidente del consejo superior, le confirió, dados sus méritos y su “afán intelectual y cultural”, el título de “bachiller Honoris Causa”, ya que casi había reprobado el curso de primaria por radio, y no se podía volver a exponer. Que lo que más lo había impresionado de su primera visita a Estados Unidos, eran “unos niños todos chiquitos y hablando inglés”. &lt;br /&gt;
La caricatura del antioqueño Mico, que mostraba a un atribulado Jesús de Nazareth acostado en el diván de un siquiatra, diciéndole que tenía una pesadilla aterradora: que había soñado que después de la resurrección había caído nuevamente en las garras de Mel Gibson. Recordemos que es fama la forma como le fue a Cristo en la película de dicho director, dicen que mucho peor que al original. &lt;br /&gt;
Daniel Samper decía en un artículo que iban a llevar al cine la apasionante historia del apuesto príncipe Carlos de Inglaterra, lo que prometía ser una de las películas más dinámicas y entretenidas de la historia del cine; haciendo el casting para escoger el elenco, casi no encuentran la persona más indicada para encarnar el papel de Camila Parker Bowles, amante del príncipe de Gales y futura reina británica. Después de muchas pesquisas, llegaron a la elección perfecta: la agraciada dama sería representada por Charles Bronson. &lt;br /&gt;
De Jaime Garzón, el inolvidable humorista colombiano, se recuerdan innumerables tiros. Por algo fue considerado el más destacado de la historia del humor en Colombia. De él recordamos, entre otros, dos apuntes clásicos: En plena efervescencia del proceso 8000, cuando se investigaba al presidente de la República por recibir plata de la mafia para la financiación de la campaña, y éste ya estaba tambaleando por el escándalo, la renuncia y delación de muchos de sus más cercanos colaboradores, el periodista Yamid Amad le preguntó muy serio a Garzón acerca de lo que pensaba sobre la situación de Samper. Más serio aún, Jaime le respondió que a Samper había que rodearlo. Yamid se quedó atónito, dada la legendaria irreverencia del humorista, salir con un lugar común tan trillado y políticamente correcto. No era usual en él. Al instante, Garzón ripostó: No. Hay que rodearlo, ¡Pero para que no se escape el desgraciado! Al otro día la frase ocupaba los titulares de prensa. &lt;br /&gt;
Otra de Garzón, disfrazado del embetunador callejero Heriberto de La Calle; estaba entrevistando la hija de un político que fue rescatada de un secuestro mediante los buenos oficios del senador Fabio Valencia Cossio, cariñosamente conocido como care-crimen, care-ruñido, care-queso y mil dulzuras más, dada su encantadora cutis que mantiene enloquecido al género femenino. Incluso, dicen sus malquerientes que un día pagó para ser escogido entre los diez hombres más atractivos del país, en una encuesta para una revista light, precisamente él, un hombre obeso, de poco más de l.50 cm. de estatura, con una cara que evoca un empedrado de cráteres y volcanes en erupción, adornado con una sonrisa sardónica y hienesca que provoca más miedo y repulsión que pasiones desbordadas. Decíamos que Jaime conversaba con la niña, y ésta le decía que estaba muy agradecida con el doctor Valencia Cossio, pues gracias a él había sido liberada y entregada en su propia casa. Garzón le preguntó, ¿Y llegaste con el senador hasta tu casa? ¿Y lo dejaste entrar? ¿Y no se perdió nada? ¡No te lo puedo creer! &lt;br /&gt;
Otros que han dado toda la guerra del mundo y se los han gozado de lo lindo, son Tola y Maruja. En la obra “Los diez más pobres del mundo según la revista INFORTUNE”, entrevistan a una muchacha del servicio doméstico. Le preguntan: Si usted pudiera cambiar algo de su primera experiencia sexual, que cambiaría? ¡A mi padrastro!, responde la desgraciada. En la obra “Siameses Show”, muy generosamente ofrecían: ojo, ganga, para los siameses de verdad, la entrada es gratis. Supongo que se irían a quebrar ante la desbordada demanda. En una de sus rutinas, decía Tola que tenía un primo degenerado sexual, que era Voyerista. ¿Por qué lo dices?, inquirió Maruja. Porque cuando nadie lo está mirando se encierra en el baño a dar del cuerpo y al vaciar el baño con poca agua, se queda ratos enteros embelesado mirando el bollo. Un verdadero voyerista. Y que tenía un tío que cuando estaba muy urgido sexualmente se sentaba en una mazorca de maíz, a gritar de placer y satisfacción, lo que se dice todo un Mazorquista. Y que dado que en el municipio de Envigado se hacía la mejor morcilla del mundo, iban a proponer que el himno municipal fuera “La Morcillesa” (“A los arroz de la tripee…). &lt;br /&gt;
O cuando al venenoso congresista ultragodo Pablo Victoria le preguntaron que a quién proponía de vicepresidente de la república ante la renuncia del titular indignado por el escándalo de la narco-financiación de la campaña presidencial, respondió muy serio y con un aire de solemnidad: Veamos, debe ser un gran amigo del presidente Samper y compartir todos sus postulados ideológicos, debe conocer a profundidad los detalles de las finanzas de la campaña del partido liberal, debe ser un liberal de todo corazón y de trapo rojo, debe ser de toda la confianza del Congreso; por todo lo anterior, propongo a Gilberto Rodríguez Orejuela. Y se despidió como si nada. &lt;br /&gt;
O cuando estaban buscando candidatos independientes y populares para realizar la constituyente del año 91, le dijeron al futbolista René Higuita, en pleno apogeo de su carrera deportiva, que si se quería lanzar en una lista. Imperturbable contestó: Verás, por ahora tengo muchos compromisos y estoy muy ocupado. De pronto para la convocatoria del próximo año tal vez me anime. &lt;br /&gt;
Y el chiste del programa Sábados Felices que hizo carrera y generó toda una manifestación de protesta de nuestros amados padres de la patria: El tipo que parqueó el carro en toda la puerta del capitolio nacional y el portero, muy indignado le dijo: oiga hombre, no puede estacionar el auto en ese sitio, no ve que por allí todo el día suben y bajan los congresistas. El ciudadano le contestó: no se preocupe, mi querido guachimán, que yo tengo el carro asegurado. &lt;br /&gt;
Y las perlas del presidente argentino Carlos Menen, quien aseguraba que su autor favorito era Sócrates, del cual tenía los 17 volúmenes de las obras completas, casi todas subrayadas por él, en vista de la profundidad de su pensamiento, y que a eso debía su sólida formación filosófica y política. Lo que nadie le explicó es que el maestro Griego no escribió de su mano ni una sola línea y la posteridad conoce de él lo que su alumno Platón recogió en sus escritos. O de que sus cantautores favoritos eran los del dúo Ortega y Gasset, por que siempre le había encantado Palito Ortega como compositor, pero al otro pibe tan solo lo conocía de oídas, y que nunca había escuchado la música del “Cuarteto de Alejandría”. O que cuando estaba muy atribulado por las denuncias de corrupción durante su mandato, sentía “que sobre su cabeza ondulaba peligrosamente la espada de Demóstenes”. &lt;br /&gt;
El crítico más mortificante que tuvo durante su mandato el ex presidente Alfonso López Michelsen fue el humorista Lucas Caballero “Klim”. Este no le perdonó ni una al “Compañero Jefe” del mandato claro y fustigó sin compasión toda su obra de gobierno, la que consideraba corrupta, politiquera e incapaz, con un humor y una ironía que lo tuvo todo el tiempo al borde de la renuncia. Lo que no lograron los enemigos, opositores ni periodistas serios, casi lo logra el maestro con sus afiladas estocadas humorísticas. A la muerte de Caballero, salió un aviso pagado en los principales diarios del país: “El periodista Lucas Caballero “Klim”ha muerto. El Doctor Alfonso López Michelsen descansará por fin en la paz del Señor”. &lt;br /&gt;
Y cuando el ex presidente Turbay, de agudo olfato político pero de reconocida ignorancia cultural, le fanfarroneaba a la impertinente periodista Consuelo “La Cacica”, que tenía una biblioteca con más de seis mil volúmenes, ésta le preguntó: ¿Y cuándo piensa empezar a leérselos, doctor Turbay? &lt;br /&gt;
O la abuelita del dúo humorístico de Los Parceros Campo Elías y El puntudo, que era tan marihuanera que la tuvieron que echar de una barra de fanáticos del club Deportivo Independiente Medellín, DIM, por eso, por marihuanera. Cómo sería. O del otro primo que era tan güevón, tan güevón, que participó en un concurso de güevones y quedó de segundo, precisamente por eso, por ser tan güevón. &lt;br /&gt;
Ya en un plano más serio, pero no más solemne, recordemos que las tres frases lapidarias más célebres de la historia de la filosofía colombiana han sido diseñadas por deportistas y resumen un poco nuestra naturaleza. La del campeón de ciclismo Martín Emilio Cochise: “En Colombia se muere más gente de envidia que de Cáncer”; La del boxeador Antonio Cervantes Kid Pambelé: “Es mejor ser rico que ser pobre”; Y la del inefable y locuaz profesor Francisco Maturana que, ante sus reiterados fracasos, encontró la justificación perfecta: “Perder es ganar un poco”.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Category:Art%C3%ADculos_en_desarrollo</id>
		<title>Category:Artículos en desarrollo</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Category:Art%C3%ADculos_en_desarrollo"/>
				<updated>2007-02-09T17:25:45Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;FAUNA SOCIAL DE MEDELLIN&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;'''FAUNA SOCIAL DE MEDELLIN&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
DE PATOS Y OTROS FAUNOS'''&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
 emiliorestrepo1@une.net.co                                                         &lt;br /&gt;
www.emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El barrio es un hervidero de fauna de todos los pelambres, una variopinta combinación de cualquier tipo de bichos que pululan y se reproducen por generación espontánea.No podemos pasar de largo sin mencionar al vuelo una serie de avechuchos que desde siempre allí habitan. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los '''Patos''' son personajes muy importantes dentro de la vida del barrio. No solamente es el colado, también es el pegajoso, incluso el vago.  El Pato está en todas.  Una de las características que lo definen es el oportunismo.  Siempre aparece en el momento preciso, cuando el carro va a salir, cuando destapan la botella de aguardiente, cuando van a servir el sancocho o la fritanga.  Por el contrario, siempre desaparece, como por arte de magia, en el momento de recoger la cuota o pagar la cuenta.  Él busca compensar su falta de aporte económico, tratando de aparecer servicial, incluso servil.  Es muy acomedido, incluso hace labores que otros rechazan:  carga cajas, prende fogones de leña, sirve trago, hace mandados.  Otra característica es que no genera mucho rechazo.  Todos lo acolitamos, incluso fomentamos su existencia, pues generalmente es un tipo muy buena persona, chistoso, conversador agradable y buen amigo.  Sin esas características no sería Pato.  Acaso, si mucho, clasificaría para remedo de vulgar lagarto, ser mucho más repulsivo y fastidioso.  Pero no.  El pato es fundamental dentro de la fauna del barrio.  Nadie como él para el trabajo sucio en los paseos, para hacer miserablemente el ridículo cuando está bebiendo o bajo los efectos de la marihuana   o para servir  simplemente de fiel compañía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El sueño último de todo pato para poder realizarse como tal, es trabajar poquito o nada, si ello fuera  posible; mantener billetico en el bolsillo sin mucho sacrificio, que nunca falte el traguito, los cigarrillos y el bareto,  no perderse ningún programa, paseo, convite o furrusca, pero nunca caer tan bajo de dar la cuota y hacer todos los esfuerzos para conseguirse una muchacha joven, bonita y querendona, ojalá profesional con buen sueldo, que no sea celosa ni jodona, eso si, bien responsable y trabajadora para que en cada mesada le pase el cheque y él administrarlo conforme a su sentido de las cosas. Como a veces no es fácil conseguirlo todo, el pato fácilmente se transa por una menos joven, menos bonita, casi siempre con algunas toneladas de más, pero eso sí, que tenga casa, carro y trabajo. De quererla, adularla y empalagarla se encarga él, en virtud a sus milenarias artimañas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Zorro'''. Normalmente se denomina así al astuto para los negocios que no tiene escrúpulos ni impedimentos morales para tratar de tirar ventaja al momento de hacer algún tipo de transacción con el prójimo. Es supremamente común en nuestras calles, auspiciado por ese concepto ancestral del Paisa despierto y avispado, que no deja perder una oportunidad y que en parte explica el apogeo del narcotráfico en nuestro medio, ya que desde el hogar cuenta con la anuencia de padres y hermanos. Recordemos aquel “Si puede conseguir plata  hágalo honradamente hijo; y si no puede, consiga plata hijo”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''El Gallinazo''' local es una especie de Pato, con obsesión enfermiza de conquistar mujeres, casi que coleccionar aventuras, para poder luego fanfarronear y despertar la envidia de sus contertulios, usualmente una caterva de Patos esquineros. Suele tener una libreta donde anota nombres y teléfonos de sus Pollas. Cuando es fetichista, les roba su ropa interior, como trofeo máximo ante sus amigotes. Cuando es atractivo o eficaz en su labor, alcanza la categoría de Gavilán, usualmente merodeando alrededor de las muchachas bonitas nuevas en el barrio, o de las difíciles para los Gallinazos locales,(Cuyas presas favoritas son las Perras o las muchachas del servicio, que cuando son Perrunchas les dicen Chuchas Mantequeras) como profesoras, secretarias o doctoras.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Los Guaches o Toches''', son aquellos seres que la vida les negó cualquier asomo de clase, distinción o estilo.  Generalmente son pobres y de bajo nivel cultural, y no se esfuerzan en disimularlo. Ejercen oficios físicos y materiales, pero su máxima aspiración es manejar taxi o preferiblemente bus; a la hora de beber o comer lo hacen hasta las últimas consecuencias, sus piropos ante una muchacha bonita o decente son temibles y pavorosos y harían sonrojar a un arriero. Cuando pelean con alguien, lo hacen en la calle y no quedan contentos sino le propinan una puñalada sobaquera a su rival, o le parten el rostro con el pico de una botella quebrada. Algunos, los de más trayectoria, sobrevivientes de varias cirugías por arma blanca y ex-convictos, cuando están enfiestados libando copiosamente, moliendo música despechada o parrandera, y cuidando un sancocho callejero de carne barata y pacotilluda, alcanzan la categoría de Macacos, que luego va avanzando a  medida que circula la fritanga y el trago hasta hacer mutación en Cerdos, actitud de respeto que implica que en los próximos minutos es mejor desocupar la cuadra para evitar una tragedia.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La '''Mula''' no tiene sexo específico, aunque la denominación es más común en hombres. La principal es la que transporta en su cuerpo o en el equipaje alguna cantidad de drogas para transportarlas a otros países. También cuando alguien es muy bruto, tarado, tapado y sellado por dentro, se dice que es una Mula, lo mismo cuando es muy brusco y violento para jugar fútbol o deportes de grupo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los '''Lagartos''' son aduladores y lambones profesionales, expertos en el arte de sobar saco, echar cepillo, colarse a todo tipo de eventos fingiendo ser importantes o conocidos del dueño; son especialistas en echar sable, en pedir favores a cambio de nada, en empalagar la vanidad del anfitrión para sacarle algo a cambio. Suelen rodear a los Lobos, a un lado de los Patos, pero sin tener la gracia ni la aceptación de éstos.  Son más comunes en los estratos altos y en las encumbradas esferas sociales, su hábitat es el coctel, aunque muchos de ellos suelen salir de nuestros barrios de clase media, donde hacen un curso rápido de Babosas y Sanguijuelas y comienzan a mirarnos por encima de los hombros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El '''Sapo''' es imprescindible y no puede faltar en ninguna reunión humana de más de tres personas. No se aguanta las ganas , (ya que en él es una necesidad biológica) de contar, de llevar y traer, de aventar, de delatar; y no lo hace por llamar la atención, pues su estilo es rastrero, hipócrita y  servil. Se da en todos los estratos y  en todos los oficios. A veces comparte estigmas con los Lagartos, y cuando tiene algo de Lobo, puede ser temible y peligroso. Se reconoce desde pequeñín, y desde los colegios es estimulado por curas y maestros.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando uno le debe plata a alguien, se dice que tiene Culebras, y son abundantísimas en los barrios. También se utiliza cuando alguien está ofendido con uno o cree que uno le hizo algo, sea cierto o nó. Los Sapos y los Lobos suelen tener muchas culebras tras de sí, y en ocasiones tienen que andar en todo momento con suero antiofídico.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otro personaje habitual del barrio es el Cabrón, también conocido como Cornudo;este astado tiene unas sólidas prolongaciones calcificadas en su frente que provienen, más que de su voluntad, del comportamiento y generosidad de su mujer para con el prójimo.  Tiene una alta prevalencia en hombres y su denominación es casi exclusivamente masculina, aún cuando no debería serlo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''DE GALLINAS, PERRAS Y OTROS AVECHUCHOS.'''        &lt;br /&gt;
                                                                            &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El Género femenino tambien tiene su representación en la fauna del barrio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Las '''Perras'''. Eran rechazadas públicamente, pero tenían gran aceptación en secreto. El sueño de todo Gallinazo o incluso de todo Pato era retozar con una Perra, y solazarse en ella de las dulces mieles del sexo frenético y sin compromisos afectivos, no necesariamente implicando  intereses económicos, como sí ocurría con la Zorra o incluso con la Loba. (Mucho menos con la Grilla). La Perra era generosa con su cuerpo por el simple hecho de disfrutarlo, acompañada usualmente de rumba y licor. De naturaleza ardiente, se decía de ellas que si no fornicaban les daban ataques epilépticos o convulsiones. “Lo daban miando”, decían los mojigatos; o uno les decía, siéntense, y se acostaban. Eran unas vacas locas que les encantaba sentir y experimentar, cambiando de pareja sin ningún impedimento y en ocasiones ganándose repelos, reclamos o mechoneadas por su bien ganada fama de casquivanas sin límite.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Las Zorras'''. También  de carácter volantón, era menos “arrecha” que la  Perra, pero más interesada, siempre pendiente de sacar provecho o explotar al “pipiloco” de turno que caía en sus redes. Si la Perruncha buscaba hombres por placer, o por que no es capaz de contenerse,  la Zorrilla lo hace por ver que obtiene. Si hay generosidad de por medio, no tiene ningún inconveniente en repartir sus presas y atributos como lo hace la primera, pero sin la búsqueda del disfrute, o la ninfomanía de ella. Sólo le interesa su aprovechamiento y en eso es un poco Lagarta. A medida que mejora la oferta, sin ningún problema cambia de postor y se consigue otro amante para exprimirlo. Generalmente es un hombre mayor y casado. Las señoras las conocen como las Fufurufas o las Fufas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La '''Loba'''  puede ser un poco Zorra, un poco Perra, pero se caracteriza por que lo que más le interesa es andar en manadas con otras Lobas, en busca o de los placeres de la carne o de las ventajas del dinero o de los autos o todos los anteriores. Generalmente hablan a los gritos, en forma chillona, tratando de llamar la atención, a la puerta de un auto lujoso con la puerta abierta y el equipo de sonido prendido a volumen extravagante. La coquetería es su carta de presentación, aunque no estén siempre dispuestas a ceder. Era muy común encontrarlas acompañando a los Lobos, pero han sido peligrosamente desplazadas por las Grillas, que las tienen en un serio peligro de extinción.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Las Grillas''' están más vigentes que nunca, han tomado un poco de todas las características de sus predecesoras más veteranas y de pronto ya un poco anacrónicas para el día de hoy.  Lo más llamativo en ellas es el vestir, obsesivante ceñido a los designios de la moda imperante. Pelo cepillado a diario, teñido de rubio(con las raíces llamativamente negras), o mechones rojizos, o “rayitos” de decoloración. Tetas de una silicona siempre a punto de estallar, o por el tamaño, o por el realce a la fuerza de una talla menor en una camisetita imposible. Sostenes transparentes, ombligo al aire, pantalones descaderados, bronceado en cámara, celular de colores al cinto, no siempre activado. Pululan en manadas por la Zona Rosa de las ciudades, en las corridas de toros y son infaltables en las cabalgatas con sus amigos traquetos o emergentes. Allí no les falta el sombrero blanco. Cuando se les va la mano en licor se vuelven insoportablemente intensas y necesitan ser el centro de atracción o sino arman el berrinche.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Las Gallinas''' generalmente son las predestinadas a ser solteronas, pero no precisamente por castas sino por feas. Llenas de barros en la cara, usualmente usan gafas por una miopía temprana, tienen tratamiento de ortodoncia para unos dientes incorregiblemente díscolos, sufren de mal aliento. A falta de llamadas de un galán en ciernes, sus teléfonos echan humo cada que entre ellas se gastan la tarde entera echando carraca  a través de las bocinas. Hacen cofradías para mantenerse juntas y hacer las tareas, ir a hacer deporte o tomar el algo mientras las Grillas están divirtiéndose con sus amigos de turno. Cuando las invitan a los bailes, calientan sofá toda la noche, o bailan entre ellas o juegan trencito donde tratan de involucrar a los que si están bailando con sus parejas. Uno las reconoce no sólo por su obviedad física, sino por el graznido que sus lenguas afiladas y poderosas generan cuando están en la mitad de los cotorreos que tanto las animan.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Además de las anteriores, hay otros que también sirven para definir la fauna femenina. Las '''Sardinas''' son en general las adolescentes, conocidas como pelaítas, usualmente menores de 18 años. Son el deleite de los viejos verdes y de los exhibicionistas de colegio. Cuando las logran contactar para casas de lenocinio, en uniforme colegial, son una verdadera sensación. Se conocen también como '''Pollas'''. Si son bonitas y de cuerpo armónico, se les dice Bagrecitos, así en diminutivo, mote cariñoso y admirativo; muy distinto a los Bagres o Iguanas o Cocodrilos, que son Sardinas feas que se creen bonitas, haciendo un grotesco contraste, a diferencia de las Gallinas, que llevan con verdadera dignidad y muy concientes de sus limitaciones, las cargas de su maldición estética. Cuando una muchacha es de baja posición social, o es o se viste como pobre, o tiene aspecto sirvientoide, se dice que es una Pisca, y tiene una connotación francamente peyorativa. Las Gallinas viejonas se conocen como Pajarracos o Cotorras.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn</id>
		<title>Leyendas urbanas de la tradición oral de Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-02-05T20:57:18Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LEYENDAS URBANAS DE LA TRADICION ORAL DE MEDELLIN&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
emiliorestrepo.blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me ha fascinado la tradición oral de las ciudades. Me ha llamado poderosamente la atención el poder de convocatoria que tienen las leyendas urbanas. Es increíble su capacidad de replicación y cómo circulan a la velocidad del sonido de boca en boca sometiéndose en este proceso a sutiles deformaciones que las distorsionan, las masifican y les confieren el carácter de verdad pública, de hecho cierto sin atenuantes ni discusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Por eso cáda cual las siente como suyas, las expresa como una anécdota personal, siempre el referente es un familiar cercano, el primo, el hermano del mejor amigo, alguien que no ofrece dudas, protagonista sin reparos  de la historia, lo que supuestamente le da credibilidad al relato y hace imposible cualquier duda o desconfianza en él. Pero en último término nadie conoce a alguien de carne y hueso que haya vivido lo narrado, nunca hay testigos de primera mano,  no  hay  quien de verdad   desmienta o   confirme  la  situación  sin  lugar a cuestionamientos. &lt;br /&gt;
Estas historias se las cuentan a uno en todas partes, en todos los estratos, en todos los barrios, siempre partiendo del supuesto de que a pesar de lo increíble es absolutamente cierto lo que relatan, siempre con el aire de verdad incontrovertible, con cierto dramatismo y con testigos volátiles e inconfrontables. Recordemos algunas:  -    Supuestamente secuestraron a un profesor en una pesca milagrosa. En el campamento  guerillero reconoció a un compañero de bachillerato que llevaba 20 años en el monte.  Conversaron mucho, desempolvaron recuerdos y afectos y finalmente el subversivo decidió que le iba ayudar a fugarse. En confidencia le pidió el favor de localizar a sus padres para advertirles que se fueran de Medellín en tal fecha ( Depende de la época, se la cuentan a uno con diciembre, semana santa, el 20 de Julio, el 7 de Agosto ) porque iban a realizar una toma guerrillera masiva a sangre y fuego de la ciudad, por todas las goteras, bloqueando las entradas y las salidas, probablemenete ocasionando miles  de  muertos y destrucción a granel. Finalmente el profesor ( o el ingeniero o el médico ) logra escapar y advertir oportunamente a unos cuantos elegidos.  -     Otro de secuestrados es el de un rico señor que después de seis meses de cautiverio es  liberado luego de pagar el rescate. Cuando logra volver a salir de su casa, su esposa lo convence de ir a un gran almacén de cadena a mercar y cuál no sería su sorpresa cuando en una de las cajas descubre a uno de los guerrilleros que lo custodiaba en el monte. Asustado, corre donde el gerente del hipermercado, le cuenta la historia, pero éste le dice que sí, que es cierto, pero que no puede hacer nada pues es la cuota de vacuna que deben pagar para que no les incendien el almacén o no les secuestren ejecutivos: dejar infiltrar informantes para detectar personas de buenos recursos económicos y aplicarles seguimiento.  -   Otro  personaje fue secuestrado y aparentemente le aplicaron escopolamina. A los tres dias apareció en Policlínica, todavía obnubilado, con una gran cicatriz quirúrgica debajo de las costillas: lo habían retenido para robarle un riñón, posiblemente para un transplante. Por supuesto, a pesar de que todo mundo la cuenta como cierta, no explican cómo se logra coordinar la impresionante logística económica, científica, ética y técnica que esta cirugía requiere.  -    Un ejecutivo en busca de programa y diversión, se deja seducir por una hermosa chica   en una de las discotecas de la ciudad. Luego de bailar, se van bastante ebrios para un motel. Allí, luego de una agitada noche de pasión y licor, el fulano despierta con severa resaca y descubre que su fugaz conquista ya no está. Asustado, busca su billetera pensando que fue víctima de un robo, pero no, todo su dinero está intacto. Cuando va al baño empieza su infierno; en el espejo, pintado con lápiz labial , está escrita la sentencia fatídica: “Bienvenido al mundo del SIDA”.  -    Hablando de moteles, hay quien jura que allí, a través de cámaras secretas filman a las  parejas. Luego editan las películas, escogen las más fogosas o las más ardientes, o las mejor dotadas y las publican en videos que se venden en Venezuela, en Panamá o en Estados Unidos. Mucha gente jura haber reconocido a alguien cercano.  -    Otra de casas de citas es el de la colegiala de clase alta  cuya madre fue informada que varias veces había faltado al colegio. Extrañado su padre que siempre la transportaba, un día decidió espiarla. Luego de dejarla en la puerta del plantel, fingió despedirse. A los 15 minutos, la chica salió apurada, fue recogida por un lujoso carro y llegaron a una casa del barrio El Poblado. Extrañado, el papá le preguntó a un vendedor ambulante quien le dijo que allí funcionaba  un putiadero de lujo. Desesperado, tocó la puerta, lo atendieron, le ofrecieron un catálogo especializado en quinceañeras, lo vió, reconoció a si hija en una poco virginal actitud, la escogió diciendo que quería estar con la sardina; ella lo esperaba en el cuarto. Una vez subió, se encerró y después del gran susto de la niña, le disparó  y luego se suicidó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	También se cuenta la historia de un médico que practicaba abortos y que a falta de un &lt;br /&gt;
quirófano o un consultorio discreto, se llevaba las pacientes para moteles, fingiendo que eran pareja; así no tenía testigos y realizaba tranquilo sus procedimientos clandestinos. Un día una chica hizo una fatal reacción a la anestesia y se murió en el habitación. Ríanse de las peripecias del galeno para deshacerse del cadaver. Unos cuentan que lo tiró al río Medellín, otros que lo llevó a un centro de salud y allí lo dejó, otros dicen que con un amigo influyente lo regaló a la morgue  de una facultad de medicina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otro fue el médico de urgencias de una prestigiosa clínica de clase alta de  la ciudad que &lt;br /&gt;
se negó a atender a un paciente herido porque no tenía dinero para pagar la consulta diciendo “ si no tiene plata, que se vaya a caridad del San Vicente”. En el trayecto del translado, el paciente murió y luego se supo  que resultó ser hijo del médico en mención, quien enloqueció de remordimiento y pena moral y terminó en las calles convertido en un indigente.  Otros dicen que se suicidó, otros que se fue de monje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Unas niñas de clase alta  fueron invitadas a una rumba donde les dieron licor y &lt;br /&gt;
escopolamina , luego fueron violadas  y amenazadas de muerte si contaban a alguien lo sucedido. Una no se aguantó y le confesó a su padre lo que realmente pasó. Este fraguó un plan. Se hizo amigo de uno de ellos y con paciencia a través de un grupo juvenil fue ganándose la confianza de todos. Cuando la tuvo, organizó una reunión donde repartió generosamente licor y somníferos. Cuando los muchachos despertaron descubrieron que a todos los implicados les había cortado el pene...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra venganza famosa que cuentan con diferentes  protagonistas es la de la esposa de un &lt;br /&gt;
supuesto narcotraficante que le echó pegamento en el pelo de una modelito que estaba saliendo con su marido. La relatan con diferentes nombres , con todos los centros comerciales  de la ciudad como escenario y aparentemente medio Medellín fue testigo de la mechoniada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	De narcotraficantes también recordamos que cuando Pablo Escobar estaba preso, era &lt;br /&gt;
leyenda que salía de la cárcel a su antojo y muchas personas juran que lo vieron en tal discoteca donde cerró las puertas y le pagó a todo mundo la cuenta, en tal fiesta, manejando taxi por Envigado, vendiendo chance en Sabaneta, en el estadio, por Palmas, etc. Aparentemente tenía el don de la ubicuidad, o la fantasía de nuestro pueblo es muy rica y vivaz.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hablando de personajes encubiertos o con doble vida, todos conocemos alguna historia  &lt;br /&gt;
de un mendigo que cuando murió resultó ser un multimillonario, o de la célebre “Piragua”, una graciosa y vulgar loquita del centro cuya diversión favorita era agarrarle los genitales a los hombres que se atravesaban  a su paso mientras emitía una sonora carcajada de bruja. Dice la leyenda que este personaje tenía dos hijas profesionales que estudieron en el exterior en medio del lujo y la comodidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra muy mentada era la esposa de un alcalde de Medellín  con una agitada vida &lt;br /&gt;
nocturna , que en medio de la euforia de sus noches de bohemia solitaria y supuestamente de incognito mantenía relaciones sexuales en las discotecas con jovencitos recién conocidos. Muchos aseguran haber recibido los favores de tan generosa y agraciada dama.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aseguran los conocedores de la vida social que durante el mandato de un presidente de &lt;br /&gt;
la república , éste se enamoró perdidamente de un famoso gay de la ciudad, probablemente el marica más carismático y popular de la región, famoso por su pinta, gracia y extroversión. Con malicia se presentaba como “El primer damo de la nación” y su romance trascendió los chismes de la época, así como las rumbas  y las expresiones de pasión del uno por el otro. Ya viejo, terminada la relación pero no su afición por la juerga y la francachela de alto nivel, recuperó su prestigio y vigencia social al organizarle las más grandes fiestas y bacanales al presidente de turno, uno de los sibaritas y rumberos más reconocidos que recuerde este país del sagrado corazón. Eran de antología sus fiestas a lo romano, sus bailes de disfraces y su colección de mozuelos y jovencitas ávidos de diversión para disfrute de tan encopetados personajes. Mucha gente asegura haber estado en tales reuniones o conocer a quien lo hizo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-   La historia de la chica que el día de su cumpleaños pelea con el novio. En un centro comercial se encuentra con un exnovio, se toma unos buenos tragos y decide invitarlo para la casa a terminar la velada, aprovechando que sus padres estan supuestamente en la finca; al cabo de un rato de estar demostrándose apasionadamente sus afectos reprimidos y cuando estan completamente desnudos, se encienden las luces y una muchedumbre grita: ¡Sorpresa, Feliz cumpleaños!, entre ellos el atónito y engañado novio quien con los padres de la casquivana habían decidido celebrarle a escondidas el onomástico, fingiendo la discusión y la ida para la finca, convencidos que ella regresaría sola a la casa. Los sorprendidos ciertamente fueron todos. A uno se la cuentan con asesinatos o suicidios de por medio, con translados de la ciudad o al exterior luego de la vergüenza, con confinamientos en conventos y toda suerte de finales escabrosos. Muchos juran haber sido testigos o conocer a los protagonistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas otras leyendas han hecho carrera:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El recién nacido malformado que antes de morir anuncia de su propia voz el fin del &lt;br /&gt;
mundo para tal fecha en medio de terribles catástrofes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El pollo de origen norteamericano alimentado con hormonas y que dejaba estériles  a las &lt;br /&gt;
personas como estrategia del imperialismo para el control de la natalidad en los paises subdesarrollados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los clonadores de teléfonos que le piden a la víctima que marque tal o cual número para &lt;br /&gt;
hacer llamadas a larga distancia a costos abismales y endosándoles la cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los repartidores de Atinkar, sustancia que supuestamente excita a las mujeres , les &lt;br /&gt;
provoca un deseo sexual irrefrenable que hace que inmediatamente tengan relaciones con el primer hombre que encuentra a su lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La picadura de “La Machaca”, insecto que hace un efecto similar al anterior y que &lt;br /&gt;
provoca la muerte de la víctima si no se desfoga sexualmente antes de doce horas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Las cadenas de felicidad, o “El Avión”, o “La pirámide” que prometen aluviones de &lt;br /&gt;
dinero a los incautos que invierten en ellas y sólo enriquecen rápidamente a los primeros que las echan a rodar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La historia de una hermosa mujer que muchos taxistas recogen en la portería de tal &lt;br /&gt;
cementerio, rumbean con el conductor, lo seducen, y deja olvidada la chaqueta en el carro.Al otro día el chofer le lleva la prenda  a la casa donde la dejó y la madre de aquella, en medio del asombro y las lágrimas, le cuenta que su hija fue asesinada a puñaladas por un taxista hace 5 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El niño que jugando en una piscina de pelotas de un centro comercial es picado por una &lt;br /&gt;
culebra. Luego de eso fallece, y se siembra el terror entre las madres. Esta también la cuentan con una señora escogiendo verduras en un supermercado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El tipo al que le roban de su carro el maletín ejecutivo con muchos papeles importantes; &lt;br /&gt;
esto le ocasiona la quiebra económica por lo cual decide vengarse poniendo todos los dias una caja de pasteles dulces envenenados en el auto como carnada en el mismo sitio donde le hicieron el primer robo. Le llegaron a robar hasta diez cajas de pasteles con cianuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El sádico de los buses que chuza a las muchachas bonitas con agujas infectadas de &lt;br /&gt;
SIDA, o les corta las nalgas o los senos con una navaja, en retaliación por una pena de amor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los animales muertos con número marcados en su pellejo, ideales para jugar al chance, y &lt;br /&gt;
que luego se descubrió que no eran más que una gran estafa hábilmente orquestada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, la lista es interminable. Hay tantas leyendas urbanas como ciudades existen y no hay límites a los rumores que como bola de nieva circulan en una ciudad y que al final terminan como ciertos de tanto recrearlos en el imaginario colectivo de una sociedad que no mide los alcances de su imaginación y que necesita del chisme como herramienta fundamental de comunicación.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn</id>
		<title>Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-01-31T20:32:59Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* Religión */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{| class=&amp;quot;toccolours&amp;quot; style=&amp;quot;width:130px; margin: 0 0 0.5em 1em; float:right; clear:right; border-collapse: collapse&amp;quot; border=&amp;quot;2&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;4&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;0&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
!colspan=2 bgcolor=&amp;quot;#000080&amp;quot;|&amp;lt;font color=&amp;quot;#ffffff&amp;quot;&amp;gt;MEDELLÍN&amp;lt;/font color=&amp;quot;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;br/&amp;gt;&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Departamento&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Antioquia]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Bandera&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:Banderamedellín.PNG|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Escudo&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:545px-Medellín,_Antioquia,_Colombia_(escudo).svg.png|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Población&lt;br /&gt;
|width=50% |2.223.078 hab. ([[Dane-2005]])&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Área&lt;br /&gt;
|width=50% |382 Km².&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Temperatura&lt;br /&gt;
|width=50% |22,5°C - 82°F&lt;br /&gt;
 |- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Altitud&lt;br /&gt;
|width=50% |1.538 msnm&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Localización&lt;br /&gt;
|width=50% |Latitud 6° 15' N; Longitud 	75° 36' O&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Alcalde&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Sergio Fajardo Valderrama]] (2006)&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Sitio Internet&lt;br /&gt;
|width=50% |&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Medellin_desde_nutibara.JPG|left|thumb|400px]] La '''Ciudad de Medellín''' es el segundo centro urbano más importante de [[Colombia]] y uno de los primeros en sectores como la industria y el comercio. Es además un centro universitario por excelencia, líder en investigación científica, medicina y tecnología. La ciudad de los contrastes, es la cuna de notables artistas, escritores y políticos. A pesar de haber pasado por una de sus más profundas crisis sociopolíticas (''década de los 90 y los 80 del siglo XX''), es en la actualidad meca del turismo y de encuentros nacionales e internaciones en áreas como la economía, la cultura y la ciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Características ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Medellín''', como el mayor centro urbano del departamento de [[Antioquia]], es legítima heredera y cabeza de una cultura fácilmente identificable y conocida como ''[[paisa|el paisa]]'', que posee sus peculiaridades ''sui generis'', tal cual es por ejemplo la descendencia de los [[Arriería|arrieros]] de mulas, las maneras de ser, vivir la cultura, su arquitectura y comercio.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también, en la ciudad se encuentra presente todo el elemento cultural nacional colombiano. Medellín es, ante todo, una ciudad de [[Colombia]], y ello está expresado en sus propios conflictos, maneras de buscar soluciones, participaciones políticas, organizaciones sociales, literatura y arte. El mismo regionalismo a ultranza que presenta el medellinense como habitante de la región [[paisa]] en general, no hace sino confirmar esa identidad colombiana que se respira en la llamada “Capital de la Montaña”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín, por su ubicación geográfica de alta montaña tropical y clima primaveral estable, es una ciudad de encuentro de culturas nacionales e internacionales. También lo es por su propuesta de más de 35 centros educativos superiores, y por su dimensión comercial (tiene más de 30 centros comerciales), industrial e investigativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es además ciudad de arte, literatura, música y otras expresiones que la hacen meca de la vida cultural en general. Medellín tiene una vida dinámica de exposiciones y eventos durante todo el año. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Vida cultural ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los siguientes son ejemplos de los principales eventos de la ciudad que tienen casi todos sede en la ''Plaza Mayor de Medellín'', que incluye al ''Palacio de Exposiciones y Convenciones'' de la ciudad: Expofinca, Feria del Hogar y la Integración Cooperativa, Feria del Libro, Feria de la [[Antioqueñidad]], Expocasa, [[Colombiamoda]], Superventas, Feria internacional del Transporte, [[Café de Colombia]], Saludexpo, Expoempresa, Bolsa Turística Internacional, Agroferia, Hecho a Mano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Museos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los principales museos de la ciudad son: [[Museo de Antioquia]], Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Museo de la Universidad de Antioquia, Museo El Castillo (Barrio El Poblado), Palacio de Bellas Artes, Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, Fundación Casa Museo Maestro Pedro Nel Gómez, Parque Botero, Museo Filatélico del Banco de la República, Casa Museo Santa Fe, Museo de Ciencias Naturales, Museo de mineralogía, Museo etnográfico Miguel Ángel Builes, Museo de la Madre Laura, Casa Museo Otraparte (Envigado).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''MEDELLIN: EL PARAISO DE LOS DINOSAURIOS                 OLVIDADOS'''                                              &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a lo que se refiere a la música popular, Medellín ha sido considerado el paraíso de los dinosaurios olvidados. No es gratuito. Si repasamos las crónicas de los últimos cuarenta años,  esta ciudad ha acogido en forma maravillosa, entusiasta, rotunda a muchos artistas que ya reposaban en los fríos cuarteles  del ostracismo, artríticos por la nostalgia de aplausos, anquilosados por falta de reconocimiento y admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como los elefantes viejos que presintiendo su muerte buscan los valles secretos de África, donde después de una peregrinación solitaria se acuestan a esperar la muerte dejando cementerios llenos de huesos y marfil, testigos de antiguas fuerzas y lejanas batallas, muchos artistas vienen a Medellín en donde se encuentran un público que aún los ama y que con generosidad reencauchan los afectos de siempre, reeditando éxitos pretéritos, sacudiendo el pesado lastre del anonimato que tanto duele en el ego.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es que el fenómeno desatado por la muerte trágica de Carlos Gardel en la ciudad, disparando por los siglos de los siglos una veneración que raya en la idolatría, un ascenso inmediato al Olimpo de los dioses, un regodeo eterno con la gloria perenne de los inmortales, hace que en el inconsciente colectivo se fije la tradición de Medellín como elixir mágico contra la desmemoria. No en vano, mucho más que en otras ciudades, han terminado su vida artistas como Pepe Aguirre, Orlando Contreras, Edmundo Arias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y antes de morirse, ya muy ancianos y en precarias condiciones de salud, vinieron y cosecharon laureles Leo Marini, Daniel Santos, Alfredo Sadel, Lidia Mendoza, Hugo Romani, José Alfredo Jiménez donde un público complaciente y amable los vitoreó frenético y emocionado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se presenta una especie de reedición de los cantantes de los años sesenta y setenta. Es común que un empresario junte para un mismo espectáculo a tres o cuatro artistas que forma individual no convocarían a nadie y aprovechando las cinco o seis canciones que a cada uno le dieron cierto reconocimiento y recordación, logra elaborar un repertorio digno y garantizar un aforo del teatro que recupere la inversión y divierta al público. Es por eso que personajes que ya habíamos desterrado de la memoria, o que creíamos muertos o confinados en un ancianato vienen más rejuvenecidos que nunca, embebecidos de nuevos bríos y entusiasmos a refritar sus antiguos temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que nos hayan visitado muchos baladistas en  representación del paleolítico inferior y lo sorprendente es que aún diviertan a la masa y la emocionen, que asuman con dignidad la oportunidad para saborear de nuevo un aplauso luego de muchos años de estar cesantes, sin contratos, sin giras, sin temas y hasta sin voz. Este género conocido como “música de peluquería” o música “romanteca” o música “para planchar”, tiene plena acogida en nuestro medio, donde hay gran entusiasmo por estos temas cursis y de dudoso buen gusto, que evocan amores dulzones, con ritmos pegajosos y letra simples que permean rápidamente el oído de un sector muy grande de la población. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es exclusivo de muchachas del servicio doméstico, ni de policías ni choferes de buses. En realidad gustan en todos los estratos. Y tienen temas para todos los gustos. Desde los virtuosos como Nino Bravo y Raphael hasta los limitados de voz como Cacho Castaña o Juan Ramón. Desde los líricos con alto nivel poético como Alberto Cortez o José Luis Perales, hasta los simples a más no poder como Palito Ortega o Luis Aguilé. Desde los melosos como Julio Iglesias, ( recordado como mister arequipe o señor melcocha) hasta los de voz ronca y carrasposa como Alberto Bourbón o Rabito  (conocido cariñosamente y en confianza como “culito”. Desde los súper internacionales dueños del jet set europeo y norteamericano como Julio Iglesias o Charles Aznavour o hasta José luis Rodriguez “el Puma”, hasta los integrantes del proletariado estelar criollo como Galy Galeano  (recordado como el rey de las guisas) o Raúl  Santi, otro campeón súper favorito de nuestras nunca bien ponderadas sirvientas, o la nunca bien ponderada Vicky, que a toda hora parece convaleciente de una fiebre tifoidea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También hay temas de gran elaboración literaria y factura  poética impecable que se internacionalizan rápidamente y son versionados por múltiples artistas y orquestas , hasta adefesios que solo invitan a la risa y a la burla como esos que impusieron los argentinos cuando la mitad de la canción transcurría hablando por teléfono luego de timbrar varias veces, o ponían a niños a establecer diálogos lacrimosos con supuestos padres irresponsables o en lo más lamentable del melodrama, ponían a sollozar a una amante engañada desarrollando el más insoportable de los culebrones, con llantos descompuestos y deglución llorosa de efusiones nasales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente es un género de contrastes. Fluctúa sin reparos de lo brillante a lo mediocre, de lo original a la burda copia, de altos vuelos líricos y creativos a insufribles bodrios que generan lástima . Y  hay  público para todos. Y siempre hay quien los admire. Es por eso que en la misma emisora pasan de Juan Gabriel o Miguel Bosé a Charlie Zaa. De Víctor Manuel a los  Pasteles Verdes. De Emmanuel a los Terrícolas. Y en fauna criolla recordemos a los íconos:  Billy Pontoni, Oscar Golden, Claudia Ozuna, Claudia de Colombia, Tiziano , etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retomando el tema del papel de Medellín como caja de resonancia de la nostalgia, recordemos a los que han venido a dar con el fardo de sus fósiles a la ciudad. La lista es enorme. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Superestrellas como Camilo Sesto, auténtico ídolo de los años setenta, lleno de pergaminos y de éxitos, vino en plena euforia de su vigencia realizando conciertos inolvidables. Con los años trató de repetir su experiencia con resultados poco menos que lamentables. En el último vino como parte integrante de un multiconcierto de ancianos, uno más entre otros artistas. Ya no era la figura central, sólo uno más. Y el resultado fue desastroso. Su privilegiada voz era ya solo un mal remedo de sí mismo; su cuerpo ya cincuentón lucía anacrónico con su estado actual, pues se negaba a reconocer el paso de los años, sobre todo en él, reconocido como un adonis de belleza gallarda y varonil. Sin embargo,  el público fue benigno, por no decir que excesivamente tolerante y lo aplaudió de continuo en forma entusiasta, más como homenaje y  reconocimiento a su carrera  que a su presentación esa noche. Es sobre todo cuando se oyen las grabaciones que uno siente vergüenza ajena al oír sus aullidos ya carentes de sutileza y tesitura , volcados en unos gritos histéricos más cercanos a la cacofonía que a la armonía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa presentación fue acompañado por otro par de venerables patriarcas: el venezolano  Rudy Marquez, conocido cariñosamente como “carequeso”, “el absceso de la canción” o “la espinilla que canta” pues el particular aspecto de su rostro  haría las delicias de un esteticista o  de un cirujano plástico,  y de Leo Dan, el argentino que hizo las delicias de nuestros bisabuelos con mil canciones todas rítmicas, todas parecidas, simples a más no poder, pero llenas de un sonsonete que las hacía pegajosas y  con éxito garantizado. El viejo Leo hizo su función con la misma voz de siempre ( no hay riesgo que se le desgaste) obeso como un hipopótamo, casi anciano, lo que hacía un gracioso contraste con sus temas tan livianos y juveniles e irradiando la simpatía de siempre. El público, por supuesto, le dio tratamiento de gran estrella y su ego se enmaletó una gran ovación que aún debe estar añorando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros que circulan en este carrusel del recuerdo fueron el argentino Heleno, recordado como “la rodilla que canta”  o “Meleno”, por su cabeza brillante como una bola de billar, quien  a falta de una orquesta o una banda pues por cuestiones de presupuesto no la puede pagar,  trae una pista grabada, sobre la cual, sin ningún rubor , recrea sus antiquísimas canciones con la voz melosa y acaramelada de los viejos tiempos. Otro argentino ya casi olvidado fue Elio Roca. También vino, cantó y venció. Su voz de tenor permanece intacta y poderosa, en contraste con su imagen de postín decadente, con tumulto de chicas contratadas incluido, las cuales al verlo, gritaban, lo besaban, lo acosaban en tropel. Patético pero divertidísimo deleitarse con este galán de pacotilla, quien no ha podido entender que estos trucos generan más risa compasiva que admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También vino el español Manolo Galván, decrépito y macilento, más ronco que nunca, bebiendo en el escenario, fumando sin pudor entre canción y canción, regañando al público porque fue silbado cuando intentó a las malas cantar sus canciones nuevas mientras el respetable le pedía a gritos los temas de hace treinta años. Cuando se resignó y se concentró, estuvo a la altura de sus mejores días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El argentino Sabú se debió haber sentido en el cielo cuando salió casi en hombros de su presentación. Tanto en físico como en vitalidad, energía y voz está intacto. El público así lo reconoció y lo aplaudió a rabiar. Quedó un grato sabor con su espectáculo. Lo mismo ocurrió  con el español Juan Erasmo Mochi, quien conserva una gran voz, un carisma a toda prueba, una simpatía natural que conecta inmediatamente con la gente; salió aplaudido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para no extender más el recuento, simplemente enunciamos a Manolo Otero, Emilio José, José Velez , Victor  Heredia , José José , Leonardo Favio, Tormenta,  Los Galos, Los terrícolas, Los Iracundos que también con el sol a sus espaldas han sabido venir a divertir a sus admiradores, ya viejos, ya baratos, ya un poquito en el olvido por no decir en la decadencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, hay muchos artistas que han desfilado en el ocaso de sus años idos por nuestros auditorios y los han llenado,  recreando glorias y desempolvando las nostalgias de su propia desmemoria y las de un público que los necesita para sentirse un poco más joven, para negar en sí mismo el cruel paso de los años y la evidencia de la pérdida de la juventud, porque no tiene ídolos vigentes  a quien admirar, o son muy distantes  o son tan costosos que no vienen a nuestras ciudades de provincia, o en el cúlmen de su carrera nos desprecian por pensar que no estamos a la altura de su condición . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esperemos que envejezcan y terminen arrastrados en el torbellino del olvido, del silencio, del anonimato y aquí vendrán a dar, por unos cuantos dólares, ya sin poses de grandes estrellas, con unas pretensiones mucho más modestas ,  llenos de kilos y de canas . Aquí los aplaudiremos a rabiar, los haremos sentir más jóvenes y aún exitosos porque ellos nos hicieron un poco más felices, nos acompañaron en el amor y en el desamor, nos hicieron derramar lágrimas de cursilería y risas de encanto en un tiempo en que todo era un poco menos duro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e-mail: emiliorestrepo1@une.net.co; resba@epm.net.co &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Religión ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es además una ciudad en su mayoría católica, pero con el advenimiento de otras minorías culturales y las reformas políticas sobre [[libertad de culto]], la ciudad se ha hecho sede también de otras manifestaciones religiosas no católicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''CRONICA ESOTERICA DE MEDELLIN'''                &lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Cuando aún era un niño, por allí en los tempranos años setenta, era de mucha usanza en Medellín el jugar con esoterismo, trivializando conceptos  como el espiritismo, la tabla ouija, el hipnotismo, etc., que fueron moda entre los jovencitos, usualmente dirigidos por alguien más mayor, pero no más experimentado, haciendo un manejo irresponsable de estas tremendas fuerzas en fincas, fiestas y  cementerios. La  motivación era básicamente curiosa, cuando no morbosa. Nos producían gran atracción las historias de espantos, de invocación de espíritus y de extrañas energías del mas allá.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Era común convocarse alrededor de una tabla ouija, dirigidos por un médium de pacotilla y empezar a hacer contactos con muertos cercanos a nuestros afectos. Muchas veces no ocurría nada objetivo, solo confusas interpretaciones de nuestros crispados y excitados nervios. En otras veces, las menos, puedo jurarlo, hicimos contacto con energías que venían de otras dimensiones extrafísicas e incluso a través de la tabla, contestaban preguntas o traían mensajes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No era gratuito el molestar el descanso eterno de las almas en pena. En la casa de una amiguita, una tarde, al escondido por supuesto, hicimos contacto con un espíritu al que no fuimos capaces de controlar. Se  quedó enquistado en la casa de ella y a partir de ahí fue el horror. Pesadillas y terrores nocturnos de los dos niños  menores. Nuestra amiga quedó con una cefalea crónica, una irritabilidad y una depresión que la hicieron retirar del colegio.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Ruidos, luces, movimientos extraños y anormales de las cosas y un estado de ansiedad generalizada en la familia, que solo se vino a  dilucidar cuando se confesó que todo ocurrió después del mal manejo de una tabla ouija. Había quedado suelta un alma errante, un espíritu burlón sin descanso ni sosiego que vivía en muerte su situación de purgatorio infinito, mal traído a un estado más físico en la tierra. Solo los buenos oficios del padre L.  lograron  hacer  desocupar la casa de tan incómodo advenedizo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este furor del manejo de la tabla aparentemente dejó brechas abiertas o mal cerradas que propició que  muchos espíritus, mucha energía del más allá quedaran circulando en torno a la ciudad. Ciertos estudiosos del esoterismo creen interpretar este fenómeno como el desencadenante  de la terrible ola de violencia y maldad que a partir de los años ochenta invadió la ciudad como una peste, como una plaga de carácter apocalíptico. La teoría es simplista pero efectiva.  Muchos espíritus errantes, furiosos por ver violentado su estado etéreo, con muchos pecados aún sin purgar, circulan en torno a la ciudad. Tienen especial apetencia, según esta teoría, por los hijos de madres solteras, o en pecado original, o producto de violaciones, o con proclividad para el crimen y la delincuencia. Transmutan su energía al alma de la criatura en gestación o en parto y  corrompen su alma llenándosela de odio, resentimiento y maldad. Esto explicaría porqué cuando fueron creciendo, a mediados de los años ochenta, tantos jóvenes se tornaron en delincuentes, sicarios y rufianes. Según esta hipótesis,  los indígenas del Valle de Aburrá se asentaron a orillas del río Medellín y allí tenían   sitios  de ritual religioso  llenos de poderosa energía; en sus cementerios ocultos reposan los cuerpos de hombres y mujeres buenos que murieron en santa paz y llenos de una fe pura  en sus dioses naturales, con poco componente de suciedad en sus almas; los espíritus liberados en las fallidas secciones de espiritismo son repelidos por esta fuerza protectora y empiezan a girar centrífugamente hacia las montañas que hoy ocupan las laderas laterales de la ciudad, por donde empezó la gran descomposición criminal de la ciudad que luego se generalizó. La ola de asesinatos, los accidentes de tránsito, las muertes violentas en personas jóvenes y poco piadosas que no tienen tiempo de arrepentirse o de hacer transición energética hacia otros niveles superiores de conciencia, supuestamente generan una liberación brutal de energía nefasta que perpetúa el fenómeno y genera un círculo vicioso de ruindad y perdición que penetra en todos los rincones.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esta original teoría, creída fanáticamente por sus adeptos, trata de explicar el origen metafísico de la mala onda de Medellín.¿Y por qué a Medellín? ¿ Porqué involucró en esas épocas las comunas noroccidental y nororiental?, ¿ Porqué en hijos de hogares descompuestos o de madres pobres cabezas de familia?.Las respuestas estarían en el párrafo anterior. Analizan los aterradores niveles de violencia de la ciudad, los extremos de criminalidad comparados con todas las otras capitales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Para contrarrestarla, hicieron una discreta pero efectiva campaña de erradicación de las secciones  aficionadas de espiritismo, del uso de tablas ouija  por inexpertos, de  crear terror reverencial a irrespetar sin convicción y sin necesidad el descanso de los muertos . Y es cierto que hoy escasamente se juega con éstos elementos en fincas o fiestas o paseos, ni son dirigidas por muchachitos juguetones. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como toda acción tiene una reacción, empezaron a proliferar todo tipo sectas religiosas, de todos los orígenes y todas las clases para tratar de contrarrestar con misticismo, el exceso de energía maligna.&lt;br /&gt;
.&lt;br /&gt;
Según estudios, en Medellín se encuentra la mayor concentración de todo el país de ritos paralelos al catolicismo. No solamente cristianos protestantes, sino afectos al hinduismo, musulmanes, meditadores, egiptólogos piramidales, rosacruces, masones, grupos de sanación,  seguidores del reverendo  Moon, etc., en una búsqueda frenética de un camino, de una razón, de una verdad, de un sentido que dignifique y justifique la existencia. También  es cierto que aquí se encuentra la mayor incidencia de profanación de tumbas, de robo de cadáveres, de violaciones y secuestro de niños para involucrarlos en rituales satánicos, que incluso obligó a la fiscalía a crear un grupo específico para contrarrestar estas expresiones de satanismo en Medellín, que según el diagnóstico ya se volvió un problema epidémico y de salud pública.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''MEDELLIN UNDERGROUND'''                     &lt;br /&gt;
EmilioAlbertoRestrepoBaena                                                 emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad , tal como la conocemos,  es nuestro hábitat natural, el lugar donde transcurre  nuestra cotidianidad y nuestro quehacer. La gran mayoría vivimos en ella y de ella. Allí trabajamos, estudiamos , nos recreamos, casi siempre en una forma convencional, normatizada, predecible, organizada. Tenemos rutinas predeterminadas que condicionan nuestro comportamiento social en un equilibrio mas o menos justo entre nuestros derechos y deberes. Casi todos somos así. Casi todos tenemos un trabajo socialmente aceptado, estudiamos en una institución conocida, vivimos en un barrio nomenclado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay otra ciudad que no conocemos. Hay otra urbe subterránea en total contravía de la que asumimos a diario, verdadero laberinto oscuro, impreciso, indefinible, que vive a su propio ritmo y con unas reglas de juego sorprendentes y a veces aterradoras. Es lo que se conoce entre iniciados como el “Medellín Underground”. Y no solamente  nos referimos al crimen organizado, que en toda ciudad ocupa su lugar dentro del espectro de lo “normal”, de lo esperado. Por eso no nos sorprende que haya traficantes de droga, de armas, sicarios, ladrones de autos, guerrilleros, paramilitares, asaltantes callejeros, etc, que ya se convirtieron en parte del paisaje natural de las grandes y aún pequeñas ciudades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos referimos a otros mundos menos definidos, más volátiles, más borrosos . Por ejemplo hay un grupo de desposeídos que asumen su tragedia de parias con una dignidad distinta a la de los tugurianos o de los desplazados. Se trata de  errabundos de más astucia que viven del descuido de las agencias de arrendamientos, cuya rutina consiste en  simular que son potenciales clientes de un apartamento de barrio de clase media o alta, sobre el cual averiguaron que hace mucho tiempo no se alquila . Se presentan bién vestidos, con cédula en mano y piden prestada la llave para supuestamente verlo y alquilarlo . Le sacan copia, la devuelven, y luego por la noche entran  subrepticiamente a él. Usualmente repiten el ciclo por varios meses, hasta que tienen que salir, pero pasan a ocupar otro que previamente detectaron . Allí expertos en silencios y oscuridades pernoctan, cocinan, se aman, pasan la vida en espera de mejores tiempos. No es extraño; esta población evanescente   es más abundante de lo que uno piensa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros con menos fortuna viven bajo los puentes de las quebradas y más aún, en el sistema de alcantarillas aledaño al río, donde hay todo un submundo laberíntico ocupado por familias enteras, clanes que no necesariamente conforman rufianes o pillos. Ingeniosamente se instalan servicios públicos de contrabando y la policía conoce de verdaderas batallas campales y tragedias en la lucha por el territorio, pero se ven intimidados para ejercer allí la autoridad. En los barrios de bajos fondos existen casonas viejas colonizadas por hordas de viciosos que se encierran allí para consumir drogas en condiciones extremas de hacinamiento, suciedad y promiscuidad. Todos recordamos el allanamiento por parte de las autoridades de un viejo edificio ubicado en “Barrio Triste” conocido como “Las cuevas”, de donde expulsaron más de doscientas personas que vivian día y noche durante meses consumiendo toda clase de sustancias; se encontraton túneles que comunicaban con otras construcciones para huir en caso de emergencia, se encontraron niños de meses que habían nacido allí y nunca los sacaron a la calle y mucho menos los registraron ante la ley, en una situación aberrante de desnutrición y descuido, conviviendo como bestias con todo tipo de roedores e insectos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mundo del entretenimiento, no todo son centros comerciales, parques públicos, teatros o museos. Además de la prostitución profesional tradicional tan ancestralmente arraigada en todas las poblaciones, hay  sistemas especializados en sexo para satisfacer todos los gustos, dejando casi sin límites a la imaginación : prostitución de niños de ambos sexos, sin discriminación de estrato social, a domicilio, sin limitaciones en el momento de satisfacer al cliente ; ofrecimiento  de sexo real con animales o bestialismo, que sorprende por el  entrenamiento que tienen  para ejercer  el oficio ; casas de citas con  colegialas de verdad, que a escondidas de su familia ejercen su labor aún en locales de lujo y por catálogo. Modelos de moda, que si se logran contactar en forma precisa, venden sus favores por millonarias cifras. Estudiantes de ambos sexos  que hacen visitas domiciliarias para practicar por una suma de dinero masajes de todo tipo, shows de nudismo privado o para pequeños grupos, sexo colectivo, espectáculos de sado-masoquismo, despedida de solteros, uso de los más sofisticados aparatos, etc. Es común contactarlos en los medios universitarios y en publicaciones especializadas . También existen en la ciudad salas de cine “snuff”, donde proyectan películas de filmaciones reales de sexo “duro”, donde derrochan altísimas dosis de violencia sexual y física e incluso ocurren muertes reales, no fingidas por la víctima . &lt;br /&gt;
Hay quien asegura sin poderlo demostrar que varias de esas películas han sido filmadas en la ciudad . También hay sitios especializados en intercambios de parejas, clubes y bares de homosexuales, todo tipo de shows de  striptease , salas de lucha libre nudista, clubes de pelea con sistema de apuesta; ahora florecen las líneas calientes, donde se da  rienda suelta a todo tipo de expresiones sexuales y pornográficas por teléfono, lo cual ha resultado ser un negocio redondo. Tambien se hacen revistas eróticas y se filman videos comerciales de pornografía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el campo de la rumba,  con énfasis en la población de adolescentes y adultos jóvenes, han proliferado  locales anónimos y bién camuflados donde se rematan las fiestas o donde la gente sigue bailando y bebiendo una vez cerradas las tabernas y discotecas. Se conoce como salas  “after party” y allí, a puerta cerrada, con discreción para la admisión de los clientes, muelen música  a volumen y ritmo estridente hasta ver el amanecer . Se consumen todo tipo de licores sin restricción y parece que la droga circula a manos llenas .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El bajo mundo también tiene sus expresiones poco convencionales en el submundo urbano. Según un conocedor, en Medellín es posible conseguir absolutamente cualquier cosa. Desde narcóticos de todo tipo como la  marihuana y la cocaína, hasta droga dura como la heroína y el ácido ( LSD ) , pasando por las pastas, de las cuales ahora hacen furor unas llamadas “éxtasis”, “Blues”, “Pulpos”,etc. Hay un tráfico descomunal e ilimitado. Se consiguen  armas de corto y largo alcance, de todos los calibres, profesionales y también de confección casera artesanal o “hechizos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se venden y compran cheques, facturas de difícil cobro, contenedores con mercancía, medicamentos europeos y americanos originales y falsificados, dólares buenos y falsos, marquillas de ropa fina, animales exóticos  y en peligro de extinción, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este mercadeo de todo tipo de artículos se hace en lugares públicos que operan bajo otra fachada  en  edificios  de oficinas y aún en las grandes plazas de mercado . Solo se necesita un buen contacto y efectivo en la mano . Allí mismo funcionan oficinas para contratar sicarios,  para hacer cobros de deudas difíciles por vía de la intimidación, para trabajos de detectivismo informal o seguimiento y espionaje de  víctimas potenciales de secuestro y extorsión, de  infieles   o de socios sospechosos de fraude,  para ejecutar actos de terrorismo o para intervenir teléfonos, para falsificar firmas o documentos, para  “lavar” o borrar cheques. Se fabrican cédulas, pasaportes , visas falsas, tarjetas del seguro de U.S.A.; se cambian marcaciones de motores, de máquinas y vehículos, etc.  Es real. Todo es posible .  Siempre hay un experto dispuesto a realizar cualquier tipo de trabajo sin escrúpulos ni condicionamientos de tipo moral y ético .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este comercio ilícito, posiblemente el más increible y aberrante es el humano. Como en la mejor tradición de la esclavitud o del feudalismo a usted le venden mujeres campesinas de extrema pobreza venidas de la costa y del Chocó . Allí los padres de familia solo necesitan hijos varones para trabajar la tierra y no pueden darse el lujo de criar y sostener mujeres . Solo necesitan una que cuide la casa, haga la comida y cumpla funciones sexuales y reproductivas . Es más útil un burro, un perro cazador, herramientas, utensilios de cocina y víveres . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De  esto se aprovechan intermediarios que hacen la conección y las venden a las familias de la ciudad para el servicio doméstico a bajo costo, sin sueldo y sin prestaciones sociales y a veces terminan en la prostitución . En su mente se asumen como propiedad exclusiva del dueño en una actitud sumisa e incondicional. Tambien se dá el caso de personas que alquilan niños que son utilizados para pedir limosnas en las calles .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la ciudad proliferan las sectas satánicas, con sus rituales y convicciones y en varias ocasiones han sido vinculadas a episodios de robo de niños, oleadas de suicidios, intoxicaciones colectivas, etc. Suelen hacer sus reuniones, conocidas como  aquelarres o “sabbaths” en garajes, sótanos e incluso cementerios y ocasionalmente acompañadas de un grupo de rock fuerte, bailando una música violenta y frenética conocida como  “pogo”, terminando en desenfrenadas francachelas de alcohol, drogas y sexo promiscuo . Algunos aseguran que hay  pederastría y bestialismo, y los han asociados con  crímenes varios, como vandalismo, profanación de tumbas, violación de menores, sacrilegios religiosos e incluso asesinatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, el laberinto interminable del Medellín subterráneo que desconocemos o que no queremos ver, sigue su marcha a su propio ritmo y con sus propias leyes, muchas veces entrelazando sus tentáculos con el Medellín “normal”, el cotidiano, el que nos ocupa nuestro día a día. El que la mayoría no lo conozcamos, no implica necesariamente que no exista  y en ocasiones el descubrirlo abruptamente es una terrible y confrontadora experiencia que puede tocarnos directamente en carne propia o en la de nuestros propios hijos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más impresionante es que los protagonistas de muchas de estas historias oscuras que realmente estan ocurriendo están a nuestro lado, pasan camuflados por nuestras narices sin que nos percatemos de ello, bien sea como ejecutores o como víctimas de ese retorcido mundo. El anonimato, la doble vida, el carácter soterrado, lo subrebticio es característica fundamental para que el vecino, el hermano, el hijo o el esposo pasen desapercibidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Deportes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre 10 de [[2006]], Medellín fue seleccionada por la Organización Deportiva Suramericana, como sede de los ''Juegos Sudamericanos'' de [[2010]], venciendo en esta aspiración a Santiago de Chile y sucediendo a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[fútbol]] es sin duda el deporte más popular de los habitantes de Medellín. La ciudad puede verse paralizada ante un eventual “clásico” que puede ser celebrado como un auténtico y espontáneo carnaval. La Avenida 70, especialmente entre el sector de El Estadio y la [[Universidad Pontificia Bolivariana]], es el lugar tradicional de las celebraciones futboleras. Los dos equipos profesionales de la ciudad son el [[Corporación Deportiva Atlético Nacional|Atlético Nacional]] y el [[Corporación Deportiva Independiente Medellín|Deportivo Independiente Medellín]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad es una potencia deportiva significativa en el panorama nacional. Los equipos o deportistas medellinenses se destacan de alguna manera en los diferentes encuentros. Las principales ligas de la ciudad son las siguientes: [[Atletismo]], [[baloncesto]], [[balonmano]], [[béisbol]], [[ciclismo]], [[esgrima]], [[fútbol]], [[gimnasia]], [[judo]], [[karate]], microfútbol, [[monopatín]], [[motociclismo]], [[natación]], [[patinaje]], [[fisioculturismo]] (pesas), softbol, teakwondo, [[tejo]], [[tenis]] de campo, [[voleibol]], [[ajedrez]], [[tenis de mesa]] y [[voleibol de playa]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un deporte muy especial en Medellín, y en general en toda Antioquia, es la [[equitación]]. Por tradición, desde los días en que a lomo de mula y caballo se desarrolló la comarca antioqueña, los equinos forman parte de la familia paisa, y los caballos aquí son verdaderas mascotas. Durante la afamada Feria de las Flores, las cabalgatas de Medellín son Récord Guiness [[1996]] y [[1999]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Turismo y recreación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hay algo peculiar qué ver en Medellín -y con qué recrearse aquí-, es su particular identidad cultural, es decir, sus gentes, sus tradiciones y modo de ser, que distinguen a la ciudad. La belleza de las mujeres en Medellín y de las antioqueñas en general es proverbial, y el carácter hospitalario, servicial y amable de la ciudadanía para con el visitante son reconocidos por doquier. Como cualquier lugar turístico de primer nivel, Medellín ofrece éstas y otras íntimas fortalezas al turista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad cuenta con centros de [[turismo]] que orientan y ayudan al visitante en las especialidades de este destino viajero, y abren sus puertas a una experiencia de montaña moderna y singular. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay más de 40 agencias de viajes registradas. Medellín es una comunidad con buena propuesta de paisajes, orden y limpieza, modernismo, centros comerciales, vida nocturna, transportación, eventos, lugares de interés, hotelería, gastronomía, parques y riquezas arquitectónicas.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los eventos tradicionales e históricos con proyección nacional e internacional que la distinguen son variados. Se trata de fiestas que nacieron del contexto artesanal, artístico, religioso y cultural de la urbe, y que guardan estrecha relación con la peculiar identidad del departamento de [[Antioquia]] y el temperamento arriero, colonizador, emprendedor, montañero y en general, [[paisa]], todo lo cual está puesto a las órdenes del visitante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas de estas fiestas son la ''Feria de las Flores'', celebrada a finales de julio y principios de agosto, el ''Desfile de Mitos y Leyendas'', que se lleva a cabo cada 7 de diciembre, y los ''Alumbrados Navideños'' de cada fin de año, un verdadero derroche festivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es la segunda ciudad más importante de Colombia y sin duda alguna, una de las más bellas. Un hermoso paisaje acompañado de gente alegre y amigable hacen de ésta una encantadora ciudad con mucho que ofrecer a sus visitantes. Entérese de su historia, su transformación, sus sitios de interés, conozca a su gente y prepárese para disfrutar de una Medellín que se renueva cada día más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Clínicas y hospitales ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín cuenta con una infraestructura de 184 hospitales y clínicas, 107 centros y 238 puestos de salud. En cada zona y comuna existe un centro médico oficial. El servicio de salud es excelente, y la ciudad posee fama mundial en ciencia y servicios médicos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos de los principales centros hospitalarios de la ciudad son: ''Hospital Universitario San Vicente de Paúl, Hospital León XIII, Hospital General, Hospital Pablo Tobón Uribe, Clínica Las Américas, Clínica Medellín, Clínica Las Vegas, Clinica Soma, Clínica El Rosario'', entre varias más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se ha incrementado mucho el número de visitantes foráneos interesados en los más avanzados servicios médicos mundiales homologados de transplantes y biología molecular que se prestan en esta capital, y de turistas interesados en los servicios de cirugías plásticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Alcaldes de Medellín ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde [[1988]] los habitantes de Medellín pueden elegir a su [[alcalde]] por voto popular. Las siguientes son las personas que han ejercido dicho cargo en la ciudad desde [[1988]]:&lt;br /&gt;
*[[1988]]-[[1990]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[1990]]-[[1992]]: Omar Flórez Vélez&lt;br /&gt;
*[[1992]]-[[1994]]: Luis Alfredo Ramos&lt;br /&gt;
*[[1995]]-[[1997]]: Sergio Naranjo&lt;br /&gt;
*[[1998]]-[[2000]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[2001]]-[[2003]]: Luis Pérez Gutiérrez&lt;br /&gt;
*[[2004]]-[[2007]]: [[Sergio Fajardo Valderrama]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Endesarrollo}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Medellín]] [[Category:Antioquia]] [[Category:Ciudades]] [[Category:Artículos en desarrollo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn</id>
		<title>Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-01-31T19:41:25Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* Religión */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{| class=&amp;quot;toccolours&amp;quot; style=&amp;quot;width:130px; margin: 0 0 0.5em 1em; float:right; clear:right; border-collapse: collapse&amp;quot; border=&amp;quot;2&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;4&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;0&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
!colspan=2 bgcolor=&amp;quot;#000080&amp;quot;|&amp;lt;font color=&amp;quot;#ffffff&amp;quot;&amp;gt;MEDELLÍN&amp;lt;/font color=&amp;quot;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;br/&amp;gt;&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Departamento&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Antioquia]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Bandera&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:Banderamedellín.PNG|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Escudo&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:545px-Medellín,_Antioquia,_Colombia_(escudo).svg.png|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Población&lt;br /&gt;
|width=50% |2.223.078 hab. ([[Dane-2005]])&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Área&lt;br /&gt;
|width=50% |382 Km².&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Temperatura&lt;br /&gt;
|width=50% |22,5°C - 82°F&lt;br /&gt;
 |- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Altitud&lt;br /&gt;
|width=50% |1.538 msnm&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Localización&lt;br /&gt;
|width=50% |Latitud 6° 15' N; Longitud 	75° 36' O&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Alcalde&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Sergio Fajardo Valderrama]] (2006)&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Sitio Internet&lt;br /&gt;
|width=50% |&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Medellin_desde_nutibara.JPG|left|thumb|400px]] La '''Ciudad de Medellín''' es el segundo centro urbano más importante de [[Colombia]] y uno de los primeros en sectores como la industria y el comercio. Es además un centro universitario por excelencia, líder en investigación científica, medicina y tecnología. La ciudad de los contrastes, es la cuna de notables artistas, escritores y políticos. A pesar de haber pasado por una de sus más profundas crisis sociopolíticas (''década de los 90 y los 80 del siglo XX''), es en la actualidad meca del turismo y de encuentros nacionales e internaciones en áreas como la economía, la cultura y la ciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Características ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Medellín''', como el mayor centro urbano del departamento de [[Antioquia]], es legítima heredera y cabeza de una cultura fácilmente identificable y conocida como ''[[paisa|el paisa]]'', que posee sus peculiaridades ''sui generis'', tal cual es por ejemplo la descendencia de los [[Arriería|arrieros]] de mulas, las maneras de ser, vivir la cultura, su arquitectura y comercio.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también, en la ciudad se encuentra presente todo el elemento cultural nacional colombiano. Medellín es, ante todo, una ciudad de [[Colombia]], y ello está expresado en sus propios conflictos, maneras de buscar soluciones, participaciones políticas, organizaciones sociales, literatura y arte. El mismo regionalismo a ultranza que presenta el medellinense como habitante de la región [[paisa]] en general, no hace sino confirmar esa identidad colombiana que se respira en la llamada “Capital de la Montaña”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín, por su ubicación geográfica de alta montaña tropical y clima primaveral estable, es una ciudad de encuentro de culturas nacionales e internacionales. También lo es por su propuesta de más de 35 centros educativos superiores, y por su dimensión comercial (tiene más de 30 centros comerciales), industrial e investigativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es además ciudad de arte, literatura, música y otras expresiones que la hacen meca de la vida cultural en general. Medellín tiene una vida dinámica de exposiciones y eventos durante todo el año. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Vida cultural ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los siguientes son ejemplos de los principales eventos de la ciudad que tienen casi todos sede en la ''Plaza Mayor de Medellín'', que incluye al ''Palacio de Exposiciones y Convenciones'' de la ciudad: Expofinca, Feria del Hogar y la Integración Cooperativa, Feria del Libro, Feria de la [[Antioqueñidad]], Expocasa, [[Colombiamoda]], Superventas, Feria internacional del Transporte, [[Café de Colombia]], Saludexpo, Expoempresa, Bolsa Turística Internacional, Agroferia, Hecho a Mano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Museos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los principales museos de la ciudad son: [[Museo de Antioquia]], Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Museo de la Universidad de Antioquia, Museo El Castillo (Barrio El Poblado), Palacio de Bellas Artes, Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, Fundación Casa Museo Maestro Pedro Nel Gómez, Parque Botero, Museo Filatélico del Banco de la República, Casa Museo Santa Fe, Museo de Ciencias Naturales, Museo de mineralogía, Museo etnográfico Miguel Ángel Builes, Museo de la Madre Laura, Casa Museo Otraparte (Envigado).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''MEDELLIN: EL PARAISO DE LOS DINOSAURIOS                 OLVIDADOS'''                                              &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a lo que se refiere a la música popular, Medellín ha sido considerado el paraíso de los dinosaurios olvidados. No es gratuito. Si repasamos las crónicas de los últimos cuarenta años,  esta ciudad ha acogido en forma maravillosa, entusiasta, rotunda a muchos artistas que ya reposaban en los fríos cuarteles  del ostracismo, artríticos por la nostalgia de aplausos, anquilosados por falta de reconocimiento y admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como los elefantes viejos que presintiendo su muerte buscan los valles secretos de África, donde después de una peregrinación solitaria se acuestan a esperar la muerte dejando cementerios llenos de huesos y marfil, testigos de antiguas fuerzas y lejanas batallas, muchos artistas vienen a Medellín en donde se encuentran un público que aún los ama y que con generosidad reencauchan los afectos de siempre, reeditando éxitos pretéritos, sacudiendo el pesado lastre del anonimato que tanto duele en el ego.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es que el fenómeno desatado por la muerte trágica de Carlos Gardel en la ciudad, disparando por los siglos de los siglos una veneración que raya en la idolatría, un ascenso inmediato al Olimpo de los dioses, un regodeo eterno con la gloria perenne de los inmortales, hace que en el inconsciente colectivo se fije la tradición de Medellín como elixir mágico contra la desmemoria. No en vano, mucho más que en otras ciudades, han terminado su vida artistas como Pepe Aguirre, Orlando Contreras, Edmundo Arias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y antes de morirse, ya muy ancianos y en precarias condiciones de salud, vinieron y cosecharon laureles Leo Marini, Daniel Santos, Alfredo Sadel, Lidia Mendoza, Hugo Romani, José Alfredo Jiménez donde un público complaciente y amable los vitoreó frenético y emocionado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se presenta una especie de reedición de los cantantes de los años sesenta y setenta. Es común que un empresario junte para un mismo espectáculo a tres o cuatro artistas que forma individual no convocarían a nadie y aprovechando las cinco o seis canciones que a cada uno le dieron cierto reconocimiento y recordación, logra elaborar un repertorio digno y garantizar un aforo del teatro que recupere la inversión y divierta al público. Es por eso que personajes que ya habíamos desterrado de la memoria, o que creíamos muertos o confinados en un ancianato vienen más rejuvenecidos que nunca, embebecidos de nuevos bríos y entusiasmos a refritar sus antiguos temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que nos hayan visitado muchos baladistas en  representación del paleolítico inferior y lo sorprendente es que aún diviertan a la masa y la emocionen, que asuman con dignidad la oportunidad para saborear de nuevo un aplauso luego de muchos años de estar cesantes, sin contratos, sin giras, sin temas y hasta sin voz. Este género conocido como “música de peluquería” o música “romanteca” o música “para planchar”, tiene plena acogida en nuestro medio, donde hay gran entusiasmo por estos temas cursis y de dudoso buen gusto, que evocan amores dulzones, con ritmos pegajosos y letra simples que permean rápidamente el oído de un sector muy grande de la población. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es exclusivo de muchachas del servicio doméstico, ni de policías ni choferes de buses. En realidad gustan en todos los estratos. Y tienen temas para todos los gustos. Desde los virtuosos como Nino Bravo y Raphael hasta los limitados de voz como Cacho Castaña o Juan Ramón. Desde los líricos con alto nivel poético como Alberto Cortez o José Luis Perales, hasta los simples a más no poder como Palito Ortega o Luis Aguilé. Desde los melosos como Julio Iglesias, ( recordado como mister arequipe o señor melcocha) hasta los de voz ronca y carrasposa como Alberto Bourbón o Rabito  (conocido cariñosamente y en confianza como “culito”. Desde los súper internacionales dueños del jet set europeo y norteamericano como Julio Iglesias o Charles Aznavour o hasta José luis Rodriguez “el Puma”, hasta los integrantes del proletariado estelar criollo como Galy Galeano  (recordado como el rey de las guisas) o Raúl  Santi, otro campeón súper favorito de nuestras nunca bien ponderadas sirvientas, o la nunca bien ponderada Vicky, que a toda hora parece convaleciente de una fiebre tifoidea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También hay temas de gran elaboración literaria y factura  poética impecable que se internacionalizan rápidamente y son versionados por múltiples artistas y orquestas , hasta adefesios que solo invitan a la risa y a la burla como esos que impusieron los argentinos cuando la mitad de la canción transcurría hablando por teléfono luego de timbrar varias veces, o ponían a niños a establecer diálogos lacrimosos con supuestos padres irresponsables o en lo más lamentable del melodrama, ponían a sollozar a una amante engañada desarrollando el más insoportable de los culebrones, con llantos descompuestos y deglución llorosa de efusiones nasales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente es un género de contrastes. Fluctúa sin reparos de lo brillante a lo mediocre, de lo original a la burda copia, de altos vuelos líricos y creativos a insufribles bodrios que generan lástima . Y  hay  público para todos. Y siempre hay quien los admire. Es por eso que en la misma emisora pasan de Juan Gabriel o Miguel Bosé a Charlie Zaa. De Víctor Manuel a los  Pasteles Verdes. De Emmanuel a los Terrícolas. Y en fauna criolla recordemos a los íconos:  Billy Pontoni, Oscar Golden, Claudia Ozuna, Claudia de Colombia, Tiziano , etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retomando el tema del papel de Medellín como caja de resonancia de la nostalgia, recordemos a los que han venido a dar con el fardo de sus fósiles a la ciudad. La lista es enorme. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Superestrellas como Camilo Sesto, auténtico ídolo de los años setenta, lleno de pergaminos y de éxitos, vino en plena euforia de su vigencia realizando conciertos inolvidables. Con los años trató de repetir su experiencia con resultados poco menos que lamentables. En el último vino como parte integrante de un multiconcierto de ancianos, uno más entre otros artistas. Ya no era la figura central, sólo uno más. Y el resultado fue desastroso. Su privilegiada voz era ya solo un mal remedo de sí mismo; su cuerpo ya cincuentón lucía anacrónico con su estado actual, pues se negaba a reconocer el paso de los años, sobre todo en él, reconocido como un adonis de belleza gallarda y varonil. Sin embargo,  el público fue benigno, por no decir que excesivamente tolerante y lo aplaudió de continuo en forma entusiasta, más como homenaje y  reconocimiento a su carrera  que a su presentación esa noche. Es sobre todo cuando se oyen las grabaciones que uno siente vergüenza ajena al oír sus aullidos ya carentes de sutileza y tesitura , volcados en unos gritos histéricos más cercanos a la cacofonía que a la armonía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa presentación fue acompañado por otro par de venerables patriarcas: el venezolano  Rudy Marquez, conocido cariñosamente como “carequeso”, “el absceso de la canción” o “la espinilla que canta” pues el particular aspecto de su rostro  haría las delicias de un esteticista o  de un cirujano plástico,  y de Leo Dan, el argentino que hizo las delicias de nuestros bisabuelos con mil canciones todas rítmicas, todas parecidas, simples a más no poder, pero llenas de un sonsonete que las hacía pegajosas y  con éxito garantizado. El viejo Leo hizo su función con la misma voz de siempre ( no hay riesgo que se le desgaste) obeso como un hipopótamo, casi anciano, lo que hacía un gracioso contraste con sus temas tan livianos y juveniles e irradiando la simpatía de siempre. El público, por supuesto, le dio tratamiento de gran estrella y su ego se enmaletó una gran ovación que aún debe estar añorando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros que circulan en este carrusel del recuerdo fueron el argentino Heleno, recordado como “la rodilla que canta”  o “Meleno”, por su cabeza brillante como una bola de billar, quien  a falta de una orquesta o una banda pues por cuestiones de presupuesto no la puede pagar,  trae una pista grabada, sobre la cual, sin ningún rubor , recrea sus antiquísimas canciones con la voz melosa y acaramelada de los viejos tiempos. Otro argentino ya casi olvidado fue Elio Roca. También vino, cantó y venció. Su voz de tenor permanece intacta y poderosa, en contraste con su imagen de postín decadente, con tumulto de chicas contratadas incluido, las cuales al verlo, gritaban, lo besaban, lo acosaban en tropel. Patético pero divertidísimo deleitarse con este galán de pacotilla, quien no ha podido entender que estos trucos generan más risa compasiva que admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También vino el español Manolo Galván, decrépito y macilento, más ronco que nunca, bebiendo en el escenario, fumando sin pudor entre canción y canción, regañando al público porque fue silbado cuando intentó a las malas cantar sus canciones nuevas mientras el respetable le pedía a gritos los temas de hace treinta años. Cuando se resignó y se concentró, estuvo a la altura de sus mejores días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El argentino Sabú se debió haber sentido en el cielo cuando salió casi en hombros de su presentación. Tanto en físico como en vitalidad, energía y voz está intacto. El público así lo reconoció y lo aplaudió a rabiar. Quedó un grato sabor con su espectáculo. Lo mismo ocurrió  con el español Juan Erasmo Mochi, quien conserva una gran voz, un carisma a toda prueba, una simpatía natural que conecta inmediatamente con la gente; salió aplaudido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para no extender más el recuento, simplemente enunciamos a Manolo Otero, Emilio José, José Velez , Victor  Heredia , José José , Leonardo Favio, Tormenta,  Los Galos, Los terrícolas, Los Iracundos que también con el sol a sus espaldas han sabido venir a divertir a sus admiradores, ya viejos, ya baratos, ya un poquito en el olvido por no decir en la decadencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, hay muchos artistas que han desfilado en el ocaso de sus años idos por nuestros auditorios y los han llenado,  recreando glorias y desempolvando las nostalgias de su propia desmemoria y las de un público que los necesita para sentirse un poco más joven, para negar en sí mismo el cruel paso de los años y la evidencia de la pérdida de la juventud, porque no tiene ídolos vigentes  a quien admirar, o son muy distantes  o son tan costosos que no vienen a nuestras ciudades de provincia, o en el cúlmen de su carrera nos desprecian por pensar que no estamos a la altura de su condición . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esperemos que envejezcan y terminen arrastrados en el torbellino del olvido, del silencio, del anonimato y aquí vendrán a dar, por unos cuantos dólares, ya sin poses de grandes estrellas, con unas pretensiones mucho más modestas ,  llenos de kilos y de canas . Aquí los aplaudiremos a rabiar, los haremos sentir más jóvenes y aún exitosos porque ellos nos hicieron un poco más felices, nos acompañaron en el amor y en el desamor, nos hicieron derramar lágrimas de cursilería y risas de encanto en un tiempo en que todo era un poco menos duro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e-mail: emiliorestrepo1@une.net.co; resba@epm.net.co &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Religión ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es además una ciudad en su mayoría católica, pero con el advenimiento de otras minorías culturales y las reformas políticas sobre [[libertad de culto]], la ciudad se ha hecho sede también de otras manifestaciones religiosas no católicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''MEDELLIN UNDERGROUND'''                     &lt;br /&gt;
EmilioAlbertoRestrepoBaena                                                 emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad , tal como la conocemos,  es nuestro hábitat natural, el lugar donde transcurre  nuestra cotidianidad y nuestro quehacer. La gran mayoría vivimos en ella y de ella. Allí trabajamos, estudiamos , nos recreamos, casi siempre en una forma convencional, normatizada, predecible, organizada. Tenemos rutinas predeterminadas que condicionan nuestro comportamiento social en un equilibrio mas o menos justo entre nuestros derechos y deberes. Casi todos somos así. Casi todos tenemos un trabajo socialmente aceptado, estudiamos en una institución conocida, vivimos en un barrio nomenclado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero hay otra ciudad que no conocemos. Hay otra urbe subterránea en total contravía de la que asumimos a diario, verdadero laberinto oscuro, impreciso, indefinible, que vive a su propio ritmo y con unas reglas de juego sorprendentes y a veces aterradoras. Es lo que se conoce entre iniciados como el “Medellín Underground”. Y no solamente  nos referimos al crimen organizado, que en toda ciudad ocupa su lugar dentro del espectro de lo “normal”, de lo esperado. Por eso no nos sorprende que haya traficantes de droga, de armas, sicarios, ladrones de autos, guerrilleros, paramilitares, asaltantes callejeros, etc, que ya se convirtieron en parte del paisaje natural de las grandes y aún pequeñas ciudades.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Nos referimos a otros mundos menos definidos, más volátiles, más borrosos . Por ejemplo hay un grupo de desposeídos que asumen su tragedia de parias con una dignidad distinta a la de los tugurianos o de los desplazados. Se trata de  errabundos de más astucia que viven del descuido de las agencias de arrendamientos, cuya rutina consiste en  simular que son potenciales clientes de un apartamento de barrio de clase media o alta, sobre el cual averiguaron que hace mucho tiempo no se alquila . Se presentan bién vestidos, con cédula en mano y piden prestada la llave para supuestamente verlo y alquilarlo . Le sacan copia, la devuelven, y luego por la noche entran  subrepticiamente a él. Usualmente repiten el ciclo por varios meses, hasta que tienen que salir, pero pasan a ocupar otro que previamente detectaron . Allí expertos en silencios y oscuridades pernoctan, cocinan, se aman, pasan la vida en espera de mejores tiempos. No es extraño; esta población evanescente   es más abundante de lo que uno piensa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros con menos fortuna viven bajo los puentes de las quebradas y más aún, en el sistema de alcantarillas aledaño al río, donde hay todo un submundo laberíntico ocupado por familias enteras, clanes que no necesariamente conforman rufianes o pillos. Ingeniosamente se instalan servicios públicos de contrabando y la policía conoce de verdaderas batallas campales y tragedias en la lucha por el territorio, pero se ven intimidados para ejercer allí la autoridad. En los barrios de bajos fondos existen casonas viejas colonizadas por hordas de viciosos que se encierran allí para consumir drogas en condiciones extremas de hacinamiento, suciedad y promiscuidad. Todos recordamos el allanamiento por parte de las autoridades de un viejo edificio ubicado en “Barrio Triste” conocido como “Las cuevas”, de donde expulsaron más de doscientas personas que vivian día y noche durante meses consumiendo toda clase de sustancias; se encontraton túneles que comunicaban con otras construcciones para huir en caso de emergencia, se encontraron niños de meses que habían nacido allí y nunca los sacaron a la calle y mucho menos los registraron ante la ley, en una situación aberrante de desnutrición y descuido, conviviendo como bestias con todo tipo de roedores e insectos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el mundo del entretenimiento, no todo son centros comerciales, parques públicos, teatros o museos. Además de la prostitución profesional tradicional tan ancestralmente arraigada en todas las poblaciones, hay  sistemas especializados en sexo para satisfacer todos los gustos, dejando casi sin límites a la imaginación : prostitución de niños de ambos sexos, sin discriminación de estrato social, a domicilio, sin limitaciones en el momento de satisfacer al cliente ; ofrecimiento  de sexo real con animales o bestialismo, que sorprende por el  entrenamiento que tienen  para ejercer  el oficio ; casas de citas con  colegialas de verdad, que a escondidas de su familia ejercen su labor aún en locales de lujo y por catálogo. Modelos de moda, que si se logran contactar en forma precisa, venden sus favores por millonarias cifras. Estudiantes de ambos sexos  que hacen visitas domiciliarias para practicar por una suma de dinero masajes de todo tipo, shows de nudismo privado o para pequeños grupos, sexo colectivo, espectáculos de sado-masoquismo, despedida de solteros, uso de los más sofisticados aparatos, etc. Es común contactarlos en los medios universitarios y en publicaciones especializadas . También existen en la ciudad salas de cine “snuff”, donde proyectan películas de filmaciones reales de sexo “duro”, donde derrochan altísimas dosis de violencia sexual y física e incluso ocurren muertes reales, no fingidas por la víctima . &lt;br /&gt;
Hay quien asegura sin poderlo demostrar que varias de esas películas han sido filmadas en la ciudad . También hay sitios especializados en intercambios de parejas, clubes y bares de homosexuales, todo tipo de shows de  striptease , salas de lucha libre nudista, clubes de pelea con sistema de apuesta; ahora florecen las líneas calientes, donde se da  rienda suelta a todo tipo de expresiones sexuales y pornográficas por teléfono, lo cual ha resultado ser un negocio redondo. Tambien se hacen revistas eróticas y se filman videos comerciales de pornografía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En el campo de la rumba,  con énfasis en la población de adolescentes y adultos jóvenes, han proliferado  locales anónimos y bién camuflados donde se rematan las fiestas o donde la gente sigue bailando y bebiendo una vez cerradas las tabernas y discotecas. Se conoce como salas  “after party” y allí, a puerta cerrada, con discreción para la admisión de los clientes, muelen música  a volumen y ritmo estridente hasta ver el amanecer . Se consumen todo tipo de licores sin restricción y parece que la droga circula a manos llenas .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El bajo mundo también tiene sus expresiones poco convencionales en el submundo urbano. Según un conocedor, en Medellín es posible conseguir absolutamente cualquier cosa. Desde narcóticos de todo tipo como la  marihuana y la cocaína, hasta droga dura como la heroína y el ácido ( LSD ) , pasando por las pastas, de las cuales ahora hacen furor unas llamadas “éxtasis”, “Blues”, “Pulpos”,etc. Hay un tráfico descomunal e ilimitado. Se consiguen  armas de corto y largo alcance, de todos los calibres, profesionales y también de confección casera artesanal o “hechizos”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Se venden y compran cheques, facturas de difícil cobro, contenedores con mercancía, medicamentos europeos y americanos originales y falsificados, dólares buenos y falsos, marquillas de ropa fina, animales exóticos  y en peligro de extinción, etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Este mercadeo de todo tipo de artículos se hace en lugares públicos que operan bajo otra fachada  en  edificios  de oficinas y aún en las grandes plazas de mercado . Solo se necesita un buen contacto y efectivo en la mano . Allí mismo funcionan oficinas para contratar sicarios,  para hacer cobros de deudas difíciles por vía de la intimidación, para trabajos de detectivismo informal o seguimiento y espionaje de  víctimas potenciales de secuestro y extorsión, de  infieles   o de socios sospechosos de fraude,  para ejecutar actos de terrorismo o para intervenir teléfonos, para falsificar firmas o documentos, para  “lavar” o borrar cheques. Se fabrican cédulas, pasaportes , visas falsas, tarjetas del seguro de U.S.A.; se cambian marcaciones de motores, de máquinas y vehículos, etc.  Es real. Todo es posible .  Siempre hay un experto dispuesto a realizar cualquier tipo de trabajo sin escrúpulos ni condicionamientos de tipo moral y ético .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En este comercio ilícito, posiblemente el más increible y aberrante es el humano. Como en la mejor tradición de la esclavitud o del feudalismo a usted le venden mujeres campesinas de extrema pobreza venidas de la costa y del Chocó . Allí los padres de familia solo necesitan hijos varones para trabajar la tierra y no pueden darse el lujo de criar y sostener mujeres . Solo necesitan una que cuide la casa, haga la comida y cumpla funciones sexuales y reproductivas . Es más útil un burro, un perro cazador, herramientas, utensilios de cocina y víveres . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De  esto se aprovechan intermediarios que hacen la conección y las venden a las familias de la ciudad para el servicio doméstico a bajo costo, sin sueldo y sin prestaciones sociales y a veces terminan en la prostitución . En su mente se asumen como propiedad exclusiva del dueño en una actitud sumisa e incondicional. Tambien se dá el caso de personas que alquilan niños que son utilizados para pedir limosnas en las calles .&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En la ciudad proliferan las sectas satánicas, con sus rituales y convicciones y en varias ocasiones han sido vinculadas a episodios de robo de niños, oleadas de suicidios, intoxicaciones colectivas, etc. Suelen hacer sus reuniones, conocidas como  aquelarres o “sabbaths” en garajes, sótanos e incluso cementerios y ocasionalmente acompañadas de un grupo de rock fuerte, bailando una música violenta y frenética conocida como  “pogo”, terminando en desenfrenadas francachelas de alcohol, drogas y sexo promiscuo . Algunos aseguran que hay  pederastría y bestialismo, y los han asociados con  crímenes varios, como vandalismo, profanación de tumbas, violación de menores, sacrilegios religiosos e incluso asesinatos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, el laberinto interminable del Medellín subterráneo que desconocemos o que no queremos ver, sigue su marcha a su propio ritmo y con sus propias leyes, muchas veces entrelazando sus tentáculos con el Medellín “normal”, el cotidiano, el que nos ocupa nuestro día a día. El que la mayoría no lo conozcamos, no implica necesariamente que no exista  y en ocasiones el descubrirlo abruptamente es una terrible y confrontadora experiencia que puede tocarnos directamente en carne propia o en la de nuestros propios hijos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Lo más impresionante es que los protagonistas de muchas de estas historias oscuras que realmente estan ocurriendo están a nuestro lado, pasan camuflados por nuestras narices sin que nos percatemos de ello, bien sea como ejecutores o como víctimas de ese retorcido mundo. El anonimato, la doble vida, el carácter soterrado, lo subrebticio es característica fundamental para que el vecino, el hermano, el hijo o el esposo pasen desapercibidos.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Deportes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre 10 de [[2006]], Medellín fue seleccionada por la Organización Deportiva Suramericana, como sede de los ''Juegos Sudamericanos'' de [[2010]], venciendo en esta aspiración a Santiago de Chile y sucediendo a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[fútbol]] es sin duda el deporte más popular de los habitantes de Medellín. La ciudad puede verse paralizada ante un eventual “clásico” que puede ser celebrado como un auténtico y espontáneo carnaval. La Avenida 70, especialmente entre el sector de El Estadio y la [[Universidad Pontificia Bolivariana]], es el lugar tradicional de las celebraciones futboleras. Los dos equipos profesionales de la ciudad son el [[Corporación Deportiva Atlético Nacional|Atlético Nacional]] y el [[Corporación Deportiva Independiente Medellín|Deportivo Independiente Medellín]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad es una potencia deportiva significativa en el panorama nacional. Los equipos o deportistas medellinenses se destacan de alguna manera en los diferentes encuentros. Las principales ligas de la ciudad son las siguientes: [[Atletismo]], [[baloncesto]], [[balonmano]], [[béisbol]], [[ciclismo]], [[esgrima]], [[fútbol]], [[gimnasia]], [[judo]], [[karate]], microfútbol, [[monopatín]], [[motociclismo]], [[natación]], [[patinaje]], [[fisioculturismo]] (pesas), softbol, teakwondo, [[tejo]], [[tenis]] de campo, [[voleibol]], [[ajedrez]], [[tenis de mesa]] y [[voleibol de playa]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un deporte muy especial en Medellín, y en general en toda Antioquia, es la [[equitación]]. Por tradición, desde los días en que a lomo de mula y caballo se desarrolló la comarca antioqueña, los equinos forman parte de la familia paisa, y los caballos aquí son verdaderas mascotas. Durante la afamada Feria de las Flores, las cabalgatas de Medellín son Récord Guiness [[1996]] y [[1999]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Turismo y recreación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hay algo peculiar qué ver en Medellín -y con qué recrearse aquí-, es su particular identidad cultural, es decir, sus gentes, sus tradiciones y modo de ser, que distinguen a la ciudad. La belleza de las mujeres en Medellín y de las antioqueñas en general es proverbial, y el carácter hospitalario, servicial y amable de la ciudadanía para con el visitante son reconocidos por doquier. Como cualquier lugar turístico de primer nivel, Medellín ofrece éstas y otras íntimas fortalezas al turista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad cuenta con centros de [[turismo]] que orientan y ayudan al visitante en las especialidades de este destino viajero, y abren sus puertas a una experiencia de montaña moderna y singular. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay más de 40 agencias de viajes registradas. Medellín es una comunidad con buena propuesta de paisajes, orden y limpieza, modernismo, centros comerciales, vida nocturna, transportación, eventos, lugares de interés, hotelería, gastronomía, parques y riquezas arquitectónicas.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los eventos tradicionales e históricos con proyección nacional e internacional que la distinguen son variados. Se trata de fiestas que nacieron del contexto artesanal, artístico, religioso y cultural de la urbe, y que guardan estrecha relación con la peculiar identidad del departamento de [[Antioquia]] y el temperamento arriero, colonizador, emprendedor, montañero y en general, [[paisa]], todo lo cual está puesto a las órdenes del visitante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas de estas fiestas son la ''Feria de las Flores'', celebrada a finales de julio y principios de agosto, el ''Desfile de Mitos y Leyendas'', que se lleva a cabo cada 7 de diciembre, y los ''Alumbrados Navideños'' de cada fin de año, un verdadero derroche festivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es la segunda ciudad más importante de Colombia y sin duda alguna, una de las más bellas. Un hermoso paisaje acompañado de gente alegre y amigable hacen de ésta una encantadora ciudad con mucho que ofrecer a sus visitantes. Entérese de su historia, su transformación, sus sitios de interés, conozca a su gente y prepárese para disfrutar de una Medellín que se renueva cada día más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Clínicas y hospitales ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín cuenta con una infraestructura de 184 hospitales y clínicas, 107 centros y 238 puestos de salud. En cada zona y comuna existe un centro médico oficial. El servicio de salud es excelente, y la ciudad posee fama mundial en ciencia y servicios médicos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos de los principales centros hospitalarios de la ciudad son: ''Hospital Universitario San Vicente de Paúl, Hospital León XIII, Hospital General, Hospital Pablo Tobón Uribe, Clínica Las Américas, Clínica Medellín, Clínica Las Vegas, Clinica Soma, Clínica El Rosario'', entre varias más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se ha incrementado mucho el número de visitantes foráneos interesados en los más avanzados servicios médicos mundiales homologados de transplantes y biología molecular que se prestan en esta capital, y de turistas interesados en los servicios de cirugías plásticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Alcaldes de Medellín ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde [[1988]] los habitantes de Medellín pueden elegir a su [[alcalde]] por voto popular. Las siguientes son las personas que han ejercido dicho cargo en la ciudad desde [[1988]]:&lt;br /&gt;
*[[1988]]-[[1990]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[1990]]-[[1992]]: Omar Flórez Vélez&lt;br /&gt;
*[[1992]]-[[1994]]: Luis Alfredo Ramos&lt;br /&gt;
*[[1995]]-[[1997]]: Sergio Naranjo&lt;br /&gt;
*[[1998]]-[[2000]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[2001]]-[[2003]]: Luis Pérez Gutiérrez&lt;br /&gt;
*[[2004]]-[[2007]]: [[Sergio Fajardo Valderrama]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Endesarrollo}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Medellín]] [[Category:Antioquia]] [[Category:Ciudades]] [[Category:Artículos en desarrollo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn</id>
		<title>Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-01-31T19:38:40Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;/* Museos */&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt;{| class=&amp;quot;toccolours&amp;quot; style=&amp;quot;width:130px; margin: 0 0 0.5em 1em; float:right; clear:right; border-collapse: collapse&amp;quot; border=&amp;quot;2&amp;quot; cellpadding=&amp;quot;4&amp;quot; cellspacing=&amp;quot;0&amp;quot;&lt;br /&gt;
|-&lt;br /&gt;
!colspan=2 bgcolor=&amp;quot;#000080&amp;quot;|&amp;lt;font color=&amp;quot;#ffffff&amp;quot;&amp;gt;MEDELLÍN&amp;lt;/font color=&amp;quot;&amp;quot;&amp;gt;&amp;lt;br/&amp;gt;&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Departamento&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Antioquia]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Bandera&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:Banderamedellín.PNG|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Escudo&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Image:545px-Medellín,_Antioquia,_Colombia_(escudo).svg.png|right|thumb|100px]]&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Población&lt;br /&gt;
|width=50% |2.223.078 hab. ([[Dane-2005]])&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Área&lt;br /&gt;
|width=50% |382 Km².&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Temperatura&lt;br /&gt;
|width=50% |22,5°C - 82°F&lt;br /&gt;
 |- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Altitud&lt;br /&gt;
|width=50% |1.538 msnm&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Localización&lt;br /&gt;
|width=50% |Latitud 6° 15' N; Longitud 	75° 36' O&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Alcalde&lt;br /&gt;
|width=50% |[[Sergio Fajardo Valderrama]] (2006)&lt;br /&gt;
|- align=center&lt;br /&gt;
!width=50% bgcolor=&amp;quot;#EFEFEF&amp;quot;|Sitio Internet&lt;br /&gt;
|width=50% |&lt;br /&gt;
|}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Image:Medellin_desde_nutibara.JPG|left|thumb|400px]] La '''Ciudad de Medellín''' es el segundo centro urbano más importante de [[Colombia]] y uno de los primeros en sectores como la industria y el comercio. Es además un centro universitario por excelencia, líder en investigación científica, medicina y tecnología. La ciudad de los contrastes, es la cuna de notables artistas, escritores y políticos. A pesar de haber pasado por una de sus más profundas crisis sociopolíticas (''década de los 90 y los 80 del siglo XX''), es en la actualidad meca del turismo y de encuentros nacionales e internaciones en áreas como la economía, la cultura y la ciencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Características ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''Medellín''', como el mayor centro urbano del departamento de [[Antioquia]], es legítima heredera y cabeza de una cultura fácilmente identificable y conocida como ''[[paisa|el paisa]]'', que posee sus peculiaridades ''sui generis'', tal cual es por ejemplo la descendencia de los [[Arriería|arrieros]] de mulas, las maneras de ser, vivir la cultura, su arquitectura y comercio.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Pero también, en la ciudad se encuentra presente todo el elemento cultural nacional colombiano. Medellín es, ante todo, una ciudad de [[Colombia]], y ello está expresado en sus propios conflictos, maneras de buscar soluciones, participaciones políticas, organizaciones sociales, literatura y arte. El mismo regionalismo a ultranza que presenta el medellinense como habitante de la región [[paisa]] en general, no hace sino confirmar esa identidad colombiana que se respira en la llamada “Capital de la Montaña”.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín, por su ubicación geográfica de alta montaña tropical y clima primaveral estable, es una ciudad de encuentro de culturas nacionales e internacionales. También lo es por su propuesta de más de 35 centros educativos superiores, y por su dimensión comercial (tiene más de 30 centros comerciales), industrial e investigativa.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Es además ciudad de arte, literatura, música y otras expresiones que la hacen meca de la vida cultural en general. Medellín tiene una vida dinámica de exposiciones y eventos durante todo el año. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Vida cultural ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los siguientes son ejemplos de los principales eventos de la ciudad que tienen casi todos sede en la ''Plaza Mayor de Medellín'', que incluye al ''Palacio de Exposiciones y Convenciones'' de la ciudad: Expofinca, Feria del Hogar y la Integración Cooperativa, Feria del Libro, Feria de la [[Antioqueñidad]], Expocasa, [[Colombiamoda]], Superventas, Feria internacional del Transporte, [[Café de Colombia]], Saludexpo, Expoempresa, Bolsa Turística Internacional, Agroferia, Hecho a Mano.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Museos ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Los principales museos de la ciudad son: [[Museo de Antioquia]], Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM), Museo de la Universidad de Antioquia, Museo El Castillo (Barrio El Poblado), Palacio de Bellas Artes, Palacio de la Cultura Rafael Uribe Uribe, Fundación Casa Museo Maestro Pedro Nel Gómez, Parque Botero, Museo Filatélico del Banco de la República, Casa Museo Santa Fe, Museo de Ciencias Naturales, Museo de mineralogía, Museo etnográfico Miguel Ángel Builes, Museo de la Madre Laura, Casa Museo Otraparte (Envigado).&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''MEDELLIN: EL PARAISO DE LOS DINOSAURIOS                 OLVIDADOS'''                                              &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En cuanto a lo que se refiere a la música popular, Medellín ha sido considerado el paraíso de los dinosaurios olvidados. No es gratuito. Si repasamos las crónicas de los últimos cuarenta años,  esta ciudad ha acogido en forma maravillosa, entusiasta, rotunda a muchos artistas que ya reposaban en los fríos cuarteles  del ostracismo, artríticos por la nostalgia de aplausos, anquilosados por falta de reconocimiento y admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Como los elefantes viejos que presintiendo su muerte buscan los valles secretos de África, donde después de una peregrinación solitaria se acuestan a esperar la muerte dejando cementerios llenos de huesos y marfil, testigos de antiguas fuerzas y lejanas batallas, muchos artistas vienen a Medellín en donde se encuentran un público que aún los ama y que con generosidad reencauchan los afectos de siempre, reeditando éxitos pretéritos, sacudiendo el pesado lastre del anonimato que tanto duele en el ego.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y es que el fenómeno desatado por la muerte trágica de Carlos Gardel en la ciudad, disparando por los siglos de los siglos una veneración que raya en la idolatría, un ascenso inmediato al Olimpo de los dioses, un regodeo eterno con la gloria perenne de los inmortales, hace que en el inconsciente colectivo se fije la tradición de Medellín como elixir mágico contra la desmemoria. No en vano, mucho más que en otras ciudades, han terminado su vida artistas como Pepe Aguirre, Orlando Contreras, Edmundo Arias.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Y antes de morirse, ya muy ancianos y en precarias condiciones de salud, vinieron y cosecharon laureles Leo Marini, Daniel Santos, Alfredo Sadel, Lidia Mendoza, Hugo Romani, José Alfredo Jiménez donde un público complaciente y amable los vitoreó frenético y emocionado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se presenta una especie de reedición de los cantantes de los años sesenta y setenta. Es común que un empresario junte para un mismo espectáculo a tres o cuatro artistas que forma individual no convocarían a nadie y aprovechando las cinco o seis canciones que a cada uno le dieron cierto reconocimiento y recordación, logra elaborar un repertorio digno y garantizar un aforo del teatro que recupere la inversión y divierta al público. Es por eso que personajes que ya habíamos desterrado de la memoria, o que creíamos muertos o confinados en un ancianato vienen más rejuvenecidos que nunca, embebecidos de nuevos bríos y entusiasmos a refritar sus antiguos temas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
De ahí que nos hayan visitado muchos baladistas en  representación del paleolítico inferior y lo sorprendente es que aún diviertan a la masa y la emocionen, que asuman con dignidad la oportunidad para saborear de nuevo un aplauso luego de muchos años de estar cesantes, sin contratos, sin giras, sin temas y hasta sin voz. Este género conocido como “música de peluquería” o música “romanteca” o música “para planchar”, tiene plena acogida en nuestro medio, donde hay gran entusiasmo por estos temas cursis y de dudoso buen gusto, que evocan amores dulzones, con ritmos pegajosos y letra simples que permean rápidamente el oído de un sector muy grande de la población. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
No es exclusivo de muchachas del servicio doméstico, ni de policías ni choferes de buses. En realidad gustan en todos los estratos. Y tienen temas para todos los gustos. Desde los virtuosos como Nino Bravo y Raphael hasta los limitados de voz como Cacho Castaña o Juan Ramón. Desde los líricos con alto nivel poético como Alberto Cortez o José Luis Perales, hasta los simples a más no poder como Palito Ortega o Luis Aguilé. Desde los melosos como Julio Iglesias, ( recordado como mister arequipe o señor melcocha) hasta los de voz ronca y carrasposa como Alberto Bourbón o Rabito  (conocido cariñosamente y en confianza como “culito”. Desde los súper internacionales dueños del jet set europeo y norteamericano como Julio Iglesias o Charles Aznavour o hasta José luis Rodriguez “el Puma”, hasta los integrantes del proletariado estelar criollo como Galy Galeano  (recordado como el rey de las guisas) o Raúl  Santi, otro campeón súper favorito de nuestras nunca bien ponderadas sirvientas, o la nunca bien ponderada Vicky, que a toda hora parece convaleciente de una fiebre tifoidea.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También hay temas de gran elaboración literaria y factura  poética impecable que se internacionalizan rápidamente y son versionados por múltiples artistas y orquestas , hasta adefesios que solo invitan a la risa y a la burla como esos que impusieron los argentinos cuando la mitad de la canción transcurría hablando por teléfono luego de timbrar varias veces, o ponían a niños a establecer diálogos lacrimosos con supuestos padres irresponsables o en lo más lamentable del melodrama, ponían a sollozar a una amante engañada desarrollando el más insoportable de los culebrones, con llantos descompuestos y deglución llorosa de efusiones nasales.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Definitivamente es un género de contrastes. Fluctúa sin reparos de lo brillante a lo mediocre, de lo original a la burda copia, de altos vuelos líricos y creativos a insufribles bodrios que generan lástima . Y  hay  público para todos. Y siempre hay quien los admire. Es por eso que en la misma emisora pasan de Juan Gabriel o Miguel Bosé a Charlie Zaa. De Víctor Manuel a los  Pasteles Verdes. De Emmanuel a los Terrícolas. Y en fauna criolla recordemos a los íconos:  Billy Pontoni, Oscar Golden, Claudia Ozuna, Claudia de Colombia, Tiziano , etc.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Retomando el tema del papel de Medellín como caja de resonancia de la nostalgia, recordemos a los que han venido a dar con el fardo de sus fósiles a la ciudad. La lista es enorme. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Superestrellas como Camilo Sesto, auténtico ídolo de los años setenta, lleno de pergaminos y de éxitos, vino en plena euforia de su vigencia realizando conciertos inolvidables. Con los años trató de repetir su experiencia con resultados poco menos que lamentables. En el último vino como parte integrante de un multiconcierto de ancianos, uno más entre otros artistas. Ya no era la figura central, sólo uno más. Y el resultado fue desastroso. Su privilegiada voz era ya solo un mal remedo de sí mismo; su cuerpo ya cincuentón lucía anacrónico con su estado actual, pues se negaba a reconocer el paso de los años, sobre todo en él, reconocido como un adonis de belleza gallarda y varonil. Sin embargo,  el público fue benigno, por no decir que excesivamente tolerante y lo aplaudió de continuo en forma entusiasta, más como homenaje y  reconocimiento a su carrera  que a su presentación esa noche. Es sobre todo cuando se oyen las grabaciones que uno siente vergüenza ajena al oír sus aullidos ya carentes de sutileza y tesitura , volcados en unos gritos histéricos más cercanos a la cacofonía que a la armonía.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En esa presentación fue acompañado por otro par de venerables patriarcas: el venezolano  Rudy Marquez, conocido cariñosamente como “carequeso”, “el absceso de la canción” o “la espinilla que canta” pues el particular aspecto de su rostro  haría las delicias de un esteticista o  de un cirujano plástico,  y de Leo Dan, el argentino que hizo las delicias de nuestros bisabuelos con mil canciones todas rítmicas, todas parecidas, simples a más no poder, pero llenas de un sonsonete que las hacía pegajosas y  con éxito garantizado. El viejo Leo hizo su función con la misma voz de siempre ( no hay riesgo que se le desgaste) obeso como un hipopótamo, casi anciano, lo que hacía un gracioso contraste con sus temas tan livianos y juveniles e irradiando la simpatía de siempre. El público, por supuesto, le dio tratamiento de gran estrella y su ego se enmaletó una gran ovación que aún debe estar añorando.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Otros que circulan en este carrusel del recuerdo fueron el argentino Heleno, recordado como “la rodilla que canta”  o “Meleno”, por su cabeza brillante como una bola de billar, quien  a falta de una orquesta o una banda pues por cuestiones de presupuesto no la puede pagar,  trae una pista grabada, sobre la cual, sin ningún rubor , recrea sus antiquísimas canciones con la voz melosa y acaramelada de los viejos tiempos. Otro argentino ya casi olvidado fue Elio Roca. También vino, cantó y venció. Su voz de tenor permanece intacta y poderosa, en contraste con su imagen de postín decadente, con tumulto de chicas contratadas incluido, las cuales al verlo, gritaban, lo besaban, lo acosaban en tropel. Patético pero divertidísimo deleitarse con este galán de pacotilla, quien no ha podido entender que estos trucos generan más risa compasiva que admiración.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
También vino el español Manolo Galván, decrépito y macilento, más ronco que nunca, bebiendo en el escenario, fumando sin pudor entre canción y canción, regañando al público porque fue silbado cuando intentó a las malas cantar sus canciones nuevas mientras el respetable le pedía a gritos los temas de hace treinta años. Cuando se resignó y se concentró, estuvo a la altura de sus mejores días.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El argentino Sabú se debió haber sentido en el cielo cuando salió casi en hombros de su presentación. Tanto en físico como en vitalidad, energía y voz está intacto. El público así lo reconoció y lo aplaudió a rabiar. Quedó un grato sabor con su espectáculo. Lo mismo ocurrió  con el español Juan Erasmo Mochi, quien conserva una gran voz, un carisma a toda prueba, una simpatía natural que conecta inmediatamente con la gente; salió aplaudido.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Para no extender más el recuento, simplemente enunciamos a Manolo Otero, Emilio José, José Velez , Victor  Heredia , José José , Leonardo Favio, Tormenta,  Los Galos, Los terrícolas, Los Iracundos que también con el sol a sus espaldas han sabido venir a divertir a sus admiradores, ya viejos, ya baratos, ya un poquito en el olvido por no decir en la decadencia. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, hay muchos artistas que han desfilado en el ocaso de sus años idos por nuestros auditorios y los han llenado,  recreando glorias y desempolvando las nostalgias de su propia desmemoria y las de un público que los necesita para sentirse un poco más joven, para negar en sí mismo el cruel paso de los años y la evidencia de la pérdida de la juventud, porque no tiene ídolos vigentes  a quien admirar, o son muy distantes  o son tan costosos que no vienen a nuestras ciudades de provincia, o en el cúlmen de su carrera nos desprecian por pensar que no estamos a la altura de su condición . &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Esperemos que envejezcan y terminen arrastrados en el torbellino del olvido, del silencio, del anonimato y aquí vendrán a dar, por unos cuantos dólares, ya sin poses de grandes estrellas, con unas pretensiones mucho más modestas ,  llenos de kilos y de canas . Aquí los aplaudiremos a rabiar, los haremos sentir más jóvenes y aún exitosos porque ellos nos hicieron un poco más felices, nos acompañaron en el amor y en el desamor, nos hicieron derramar lágrimas de cursilería y risas de encanto en un tiempo en que todo era un poco menos duro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
e-mail: emiliorestrepo1@une.net.co; resba@epm.net.co &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Religión ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es además una ciudad en su mayoría católica, pero con el advenimiento de otras minorías culturales y las reformas políticas sobre [[libertad de culto]], la ciudad se ha hecho sede también de otras manifestaciones religiosas no católicas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Deportes ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En noviembre 10 de [[2006]], Medellín fue seleccionada por la Organización Deportiva Suramericana, como sede de los ''Juegos Sudamericanos'' de [[2010]], venciendo en esta aspiración a Santiago de Chile y sucediendo a la ciudad de Buenos Aires, Argentina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
El [[fútbol]] es sin duda el deporte más popular de los habitantes de Medellín. La ciudad puede verse paralizada ante un eventual “clásico” que puede ser celebrado como un auténtico y espontáneo carnaval. La Avenida 70, especialmente entre el sector de El Estadio y la [[Universidad Pontificia Bolivariana]], es el lugar tradicional de las celebraciones futboleras. Los dos equipos profesionales de la ciudad son el [[Corporación Deportiva Atlético Nacional|Atlético Nacional]] y el [[Corporación Deportiva Independiente Medellín|Deportivo Independiente Medellín]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad es una potencia deportiva significativa en el panorama nacional. Los equipos o deportistas medellinenses se destacan de alguna manera en los diferentes encuentros. Las principales ligas de la ciudad son las siguientes: [[Atletismo]], [[baloncesto]], [[balonmano]], [[béisbol]], [[ciclismo]], [[esgrima]], [[fútbol]], [[gimnasia]], [[judo]], [[karate]], microfútbol, [[monopatín]], [[motociclismo]], [[natación]], [[patinaje]], [[fisioculturismo]] (pesas), softbol, teakwondo, [[tejo]], [[tenis]] de campo, [[voleibol]], [[ajedrez]], [[tenis de mesa]] y [[voleibol de playa]].&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Un deporte muy especial en Medellín, y en general en toda Antioquia, es la [[equitación]]. Por tradición, desde los días en que a lomo de mula y caballo se desarrolló la comarca antioqueña, los equinos forman parte de la familia paisa, y los caballos aquí son verdaderas mascotas. Durante la afamada Feria de las Flores, las cabalgatas de Medellín son Récord Guiness [[1996]] y [[1999]].  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Turismo y recreación ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Si hay algo peculiar qué ver en Medellín -y con qué recrearse aquí-, es su particular identidad cultural, es decir, sus gentes, sus tradiciones y modo de ser, que distinguen a la ciudad. La belleza de las mujeres en Medellín y de las antioqueñas en general es proverbial, y el carácter hospitalario, servicial y amable de la ciudadanía para con el visitante son reconocidos por doquier. Como cualquier lugar turístico de primer nivel, Medellín ofrece éstas y otras íntimas fortalezas al turista. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
La ciudad cuenta con centros de [[turismo]] que orientan y ayudan al visitante en las especialidades de este destino viajero, y abren sus puertas a una experiencia de montaña moderna y singular. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Hay más de 40 agencias de viajes registradas. Medellín es una comunidad con buena propuesta de paisajes, orden y limpieza, modernismo, centros comerciales, vida nocturna, transportación, eventos, lugares de interés, hotelería, gastronomía, parques y riquezas arquitectónicas.&lt;br /&gt;
 &lt;br /&gt;
Los eventos tradicionales e históricos con proyección nacional e internacional que la distinguen son variados. Se trata de fiestas que nacieron del contexto artesanal, artístico, religioso y cultural de la urbe, y que guardan estrecha relación con la peculiar identidad del departamento de [[Antioquia]] y el temperamento arriero, colonizador, emprendedor, montañero y en general, [[paisa]], todo lo cual está puesto a las órdenes del visitante. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunas de estas fiestas son la ''Feria de las Flores'', celebrada a finales de julio y principios de agosto, el ''Desfile de Mitos y Leyendas'', que se lleva a cabo cada 7 de diciembre, y los ''Alumbrados Navideños'' de cada fin de año, un verdadero derroche festivo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín es la segunda ciudad más importante de Colombia y sin duda alguna, una de las más bellas. Un hermoso paisaje acompañado de gente alegre y amigable hacen de ésta una encantadora ciudad con mucho que ofrecer a sus visitantes. Entérese de su historia, su transformación, sus sitios de interés, conozca a su gente y prepárese para disfrutar de una Medellín que se renueva cada día más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Clínicas y hospitales ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Medellín cuenta con una infraestructura de 184 hospitales y clínicas, 107 centros y 238 puestos de salud. En cada zona y comuna existe un centro médico oficial. El servicio de salud es excelente, y la ciudad posee fama mundial en ciencia y servicios médicos. &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Algunos de los principales centros hospitalarios de la ciudad son: ''Hospital Universitario San Vicente de Paúl, Hospital León XIII, Hospital General, Hospital Pablo Tobón Uribe, Clínica Las Américas, Clínica Medellín, Clínica Las Vegas, Clinica Soma, Clínica El Rosario'', entre varias más.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En los últimos años se ha incrementado mucho el número de visitantes foráneos interesados en los más avanzados servicios médicos mundiales homologados de transplantes y biología molecular que se prestan en esta capital, y de turistas interesados en los servicios de cirugías plásticas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
== Alcaldes de Medellín ==&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Desde [[1988]] los habitantes de Medellín pueden elegir a su [[alcalde]] por voto popular. Las siguientes son las personas que han ejercido dicho cargo en la ciudad desde [[1988]]:&lt;br /&gt;
*[[1988]]-[[1990]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[1990]]-[[1992]]: Omar Flórez Vélez&lt;br /&gt;
*[[1992]]-[[1994]]: Luis Alfredo Ramos&lt;br /&gt;
*[[1995]]-[[1997]]: Sergio Naranjo&lt;br /&gt;
*[[1998]]-[[2000]]: Juan Gómez Martinez&lt;br /&gt;
*[[2001]]-[[2003]]: Luis Pérez Gutiérrez&lt;br /&gt;
*[[2004]]-[[2007]]: [[Sergio Fajardo Valderrama]]&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
{{Endesarrollo}}&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
[[Category:Medellín]] [[Category:Antioquia]] [[Category:Ciudades]] [[Category:Artículos en desarrollo]]&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn</id>
		<title>Leyendas urbanas de la tradición oral de Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-01-31T19:31:42Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;Se recopilan Leyendas Urbanas Populares en Medellín&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
LEYENDAS URBANAS DE LA TRADICION ORAL DE MEDELLIN&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Emilio Alberto Restrepo Baena&lt;br /&gt;
emiliorestrepo1@une.net.co&lt;br /&gt;
emiliorestrepo@blogspot.com&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me ha fascinado la tradición oral de las ciudades. Me ha llamado poderosamente la atención el poder de convocatoria que tienen las leyendas urbanas. Es increíble su capacidad de replicación y cómo circulan a la velocidad del sonido de boca en boca sometiéndose en este proceso a sutiles deformaciones que las distorsionan, las masifican y les confieren el carácter de verdad pública, de hecho cierto sin atenuantes ni discusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Por eso cáda cual las siente como suyas, las expresa como una anécdota personal, siempre el referente es un familiar cercano, el primo, el hermano del mejor amigo, alguien que no ofrece dudas, protagonista sin reparos  de la historia, lo que supuestamente le da credibilidad al relato y hace imposible cualquier duda o desconfianza en él. Pero en último término nadie conoce a alguien de carne y hueso que haya vivido lo narrado, nunca hay testigos de primera mano,  no  hay  quien de verdad   desmienta o   confirme  la  situación  sin  lugar a cuestionamientos. &lt;br /&gt;
Estas historias se las cuentan a uno en todas partes, en todos los estratos, en todos los barrios, siempre partiendo del supuesto de que a pesar de lo increíble es absolutamente cierto lo que relatan, siempre con el aire de verdad incontrovertible, con cierto dramatismo y con testigos volátiles e inconfrontables. Recordemos algunas:  -    Supuestamente secuestraron a un profesor en una pesca milagrosa. En el campamento  guerillero reconoció a un compañero de bachillerato que llevaba 20 años en el monte.  Conversaron mucho, desempolvaron recuerdos y afectos y finalmente el subversivo decidió que le iba ayudar a fugarse. En confidencia le pidió el favor de localizar a sus padres para advertirles que se fueran de Medellín en tal fecha ( Depende de la época, se la cuentan a uno con diciembre, semana santa, el 20 de Julio, el 7 de Agosto ) porque iban a realizar una toma guerrillera masiva a sangre y fuego de la ciudad, por todas las goteras, bloqueando las entradas y las salidas, probablemenete ocasionando miles  de  muertos y destrucción a granel. Finalmente el profesor ( o el ingeniero o el médico ) logra escapar y advertir oportunamente a unos cuantos elegidos.  -     Otro de secuestrados es el de un rico señor que después de seis meses de cautiverio es  liberado luego de pagar el rescate. Cuando logra volver a salir de su casa, su esposa lo convence de ir a un gran almacén de cadena a mercar y cuál no sería su sorpresa cuando en una de las cajas descubre a uno de los guerrilleros que lo custodiaba en el monte. Asustado, corre donde el gerente del hipermercado, le cuenta la historia, pero éste le dice que sí, que es cierto, pero que no puede hacer nada pues es la cuota de vacuna que deben pagar para que no les incendien el almacén o no les secuestren ejecutivos: dejar infiltrar informantes para detectar personas de buenos recursos económicos y aplicarles seguimiento.  -   Otro  personaje fue secuestrado y aparentemente le aplicaron escopolamina. A los tres dias apareció en Policlínica, todavía obnubilado, con una gran cicatriz quirúrgica debajo de las costillas: lo habían retenido para robarle un riñón, posiblemente para un transplante. Por supuesto, a pesar de que todo mundo la cuenta como cierta, no explican cómo se logra coordinar la impresionante logística económica, científica, ética y técnica que esta cirugía requiere.  -    Un ejecutivo en busca de programa y diversión, se deja seducir por una hermosa chica   en una de las discotecas de la ciudad. Luego de bailar, se van bastante ebrios para un motel. Allí, luego de una agitada noche de pasión y licor, el fulano despierta con severa resaca y descubre que su fugaz conquista ya no está. Asustado, busca su billetera pensando que fue víctima de un robo, pero no, todo su dinero está intacto. Cuando va al baño empieza su infierno; en el espejo, pintado con lápiz labial , está escrita la sentencia fatídica: “Bienvenido al mundo del SIDA”.  -    Hablando de moteles, hay quien jura que allí, a través de cámaras secretas filman a las  parejas. Luego editan las películas, escogen las más fogosas o las más ardientes, o las mejor dotadas y las publican en videos que se venden en Venezuela, en Panamá o en Estados Unidos. Mucha gente jura haber reconocido a alguien cercano.  -    Otra de casas de citas es el de la colegiala de clase alta  cuya madre fue informada que varias veces había faltado al colegio. Extrañado su padre que siempre la transportaba, un día decidió espiarla. Luego de dejarla en la puerta del plantel, fingió despedirse. A los 15 minutos, la chica salió apurada, fue recogida por un lujoso carro y llegaron a una casa del barrio El Poblado. Extrañado, el papá le preguntó a un vendedor ambulante quien le dijo que allí funcionaba  un putiadero de lujo. Desesperado, tocó la puerta, lo atendieron, le ofrecieron un catálogo especializado en quinceañeras, lo vió, reconoció a si hija en una poco virginal actitud, la escogió diciendo que quería estar con la sardina; ella lo esperaba en el cuarto. Una vez subió, se encerró y después del gran susto de la niña, le disparó  y luego se suicidó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	También se cuenta la historia de un médico que practicaba abortos y que a falta de un &lt;br /&gt;
quirófano o un consultorio discreto, se llevaba las pacientes para moteles, fingiendo que eran pareja; así no tenía testigos y realizaba tranquilo sus procedimientos clandestinos. Un día una chica hizo una fatal reacción a la anestesia y se murió en el habitación. Ríanse de las peripecias del galeno para deshacerse del cadaver. Unos cuentan que lo tiró al río Medellín, otros que lo llevó a un centro de salud y allí lo dejó, otros dicen que con un amigo influyente lo regaló a la morgue  de una facultad de medicina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otro fue el médico de urgencias de una prestigiosa clínica de clase alta de  la ciudad que &lt;br /&gt;
se negó a atender a un paciente herido porque no tenía dinero para pagar la consulta diciendo “ si no tiene plata, que se vaya a caridad del San Vicente”. En el trayecto del translado, el paciente murió y luego se supo  que resultó ser hijo del médico en mención, quien enloqueció de remordimiento y pena moral y terminó en las calles convertido en un indigente.  Otros dicen que se suicidó, otros que se fue de monje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Unas niñas de clase alta  fueron invitadas a una rumba donde les dieron licor y &lt;br /&gt;
escopolamina , luego fueron violadas  y amenazadas de muerte si contaban a alguien lo sucedido. Una no se aguantó y le confesó a su padre lo que realmente pasó. Este fraguó un plan. Se hizo amigo de uno de ellos y con paciencia a través de un grupo juvenil fue ganándose la confianza de todos. Cuando la tuvo, organizó una reunión donde repartió generosamente licor y somníferos. Cuando los muchachos despertaron descubrieron que a todos los implicados les había cortado el pene...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra venganza famosa que cuentan con diferentes  protagonistas es la de la esposa de un &lt;br /&gt;
supuesto narcotraficante que le echó pegamento en el pelo de una modelito que estaba saliendo con su marido. La relatan con diferentes nombres , con todos los centros comerciales  de la ciudad como escenario y aparentemente medio Medellín fue testigo de la mechoniada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	De narcotraficantes también recordamos que cuando Pablo Escobar estaba preso, era &lt;br /&gt;
leyenda que salía de la cárcel a su antojo y muchas personas juran que lo vieron en tal discoteca donde cerró las puertas y le pagó a todo mundo la cuenta, en tal fiesta, manejando taxi por Envigado, vendiendo chance en Sabaneta, en el estadio, por Palmas, etc. Aparentemente tenía el don de la ubicuidad, o la fantasía de nuestro pueblo es muy rica y vivaz.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hablando de personajes encubiertos o con doble vida, todos conocemos alguna historia  &lt;br /&gt;
de un mendigo que cuando murió resultó ser un multimillonario, o de la célebre “Piragua”, una graciosa y vulgar loquita del centro cuya diversión favorita era agarrarle los genitales a los hombres que se atravesaban  a su paso mientras emitía una sonora carcajada de bruja. Dice la leyenda que este personaje tenía dos hijas profesionales que estudieron en el exterior en medio del lujo y la comodidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra muy mentada era la esposa de un alcalde de Medellín  con una agitada vida &lt;br /&gt;
nocturna , que en medio de la euforia de sus noches de bohemia solitaria y supuestamente de incognito mantenía relaciones sexuales en las discotecas con jovencitos recién conocidos. Muchos aseguran haber recibido los favores de tan generosa y agraciada dama.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aseguran los conocedores de la vida social que durante el mandato de un presidente de &lt;br /&gt;
la república , éste se enamoró perdidamente de un famoso gay de la ciudad, probablemente el marica más carismático y popular de la región, famoso por su pinta, gracia y extroversión. Con malicia se presentaba como “El primer damo de la nación” y su romance trascendió los chismes de la época, así como las rumbas  y las expresiones de pasión del uno por el otro. Ya viejo, terminada la relación pero no su afición por la juerga y la francachela de alto nivel, recuperó su prestigio y vigencia social al organizarle las más grandes fiestas y bacanales al presidente de turno, uno de los sibaritas y rumberos más reconocidos que recuerde este país del sagrado corazón. Eran de antología sus fiestas a lo romano, sus bailes de disfraces y su colección de mozuelos y jovencitas ávidos de diversión para disfrute de tan encopetados personajes. Mucha gente asegura haber estado en tales reuniones o conocer a quien lo hizo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-   La historia de la chica que el día de su cumpleaños pelea con el novio. En un centro comercial se encuentra con un exnovio, se toma unos buenos tragos y decide invitarlo para la casa a terminar la velada, aprovechando que sus padres estan supuestamente en la finca; al cabo de un rato de estar demostrándose apasionadamente sus afectos reprimidos y cuando estan completamente desnudos, se encienden las luces y una muchedumbre grita: ¡Sorpresa, Feliz cumpleaños!, entre ellos el atónito y engañado novio quien con los padres de la casquivana habían decidido celebrarle a escondidas el onomástico, fingiendo la discusión y la ida para la finca, convencidos que ella regresaría sola a la casa. Los sorprendidos ciertamente fueron todos. A uno se la cuentan con asesinatos o suicidios de por medio, con translados de la ciudad o al exterior luego de la vergüenza, con confinamientos en conventos y toda suerte de finales escabrosos. Muchos juran haber sido testigos o conocer a los protagonistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas otras leyendas han hecho carrera:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El recién nacido malformado que antes de morir anuncia de su propia voz el fin del &lt;br /&gt;
mundo para tal fecha en medio de terribles catástrofes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El pollo de origen norteamericano alimentado con hormonas y que dejaba estériles  a las &lt;br /&gt;
personas como estrategia del imperialismo para el control de la natalidad en los paises subdesarrollados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los clonadores de teléfonos que le piden a la víctima que marque tal o cual número para &lt;br /&gt;
hacer llamadas a larga distancia a costos abismales y endosándoles la cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los repartidores de Atinkar, sustancia que supuestamente excita a las mujeres , les &lt;br /&gt;
provoca un deseo sexual irrefrenable que hace que inmediatamente tengan relaciones con el primer hombre que encuentra a su lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La picadura de “La Machaca”, insecto que hace un efecto similar al anterior y que &lt;br /&gt;
provoca la muerte de la víctima si no se desfoga sexualmente antes de doce horas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Las cadenas de felicidad, o “El Avión”, o “La pirámide” que prometen aluviones de &lt;br /&gt;
dinero a los incautos que invierten en ellas y sólo enriquecen rápidamente a los primeros que las echan a rodar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La historia de una hermosa mujer que muchos taxistas recogen en la portería de tal &lt;br /&gt;
cementerio, rumbean con el conductor, lo seducen, y deja olvidada la chaqueta en el carro.Al otro día el chofer le lleva la prenda  a la casa donde la dejó y la madre de aquella, en medio del asombro y las lágrimas, le cuenta que su hija fue asesinada a puñaladas por un taxista hace 5 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El niño que jugando en una piscina de pelotas de un centro comercial es picado por una &lt;br /&gt;
culebra. Luego de eso fallece, y se siembra el terror entre las madres. Esta también la cuentan con una señora escogiendo verduras en un supermercado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El tipo al que le roban de su carro el maletín ejecutivo con muchos papeles importantes; &lt;br /&gt;
esto le ocasiona la quiebra económica por lo cual decide vengarse poniendo todos los dias una caja de pasteles dulces envenenados en el auto como carnada en el mismo sitio donde le hicieron el primer robo. Le llegaron a robar hasta diez cajas de pasteles con cianuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El sádico de los buses que chuza a las muchachas bonitas con agujas infectadas de &lt;br /&gt;
SIDA, o les corta las nalgas o los senos con una navaja, en retaliación por una pena de amor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los animales muertos con número marcados en su pellejo, ideales para jugar al chance, y &lt;br /&gt;
que luego se descubrió que no eran más que una gran estafa hábilmente orquestada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, la lista es interminable. Hay tantas leyendas urbanas como ciudades existen y no hay límites a los rumores que como bola de nieva circulan en una ciudad y que al final terminan como ciertos de tanto recrearlos en el imaginario colectivo de una sociedad que no mide los alcances de su imaginación y que necesita del chisme como herramienta fundamental de comunicación.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	<entry>
		<id>http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn</id>
		<title>Leyendas urbanas de la tradición oral de Medellín</title>
		<link rel="alternate" type="text/html" href="http://72.14.177.54/Wikipaisa/Leyendas_urbanas_de_la_tradici%C3%B3n_oral_de_Medell%C3%ADn"/>
				<updated>2007-01-31T19:29:07Z</updated>
		
		<summary type="html">&lt;p&gt;Emiliorestrepo:&amp;#32;Se recopilan leyendas urbanas de Medellín&lt;/p&gt;
&lt;hr /&gt;
&lt;div&gt; &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
'''LEYENDAS URBANAS DE LA TRADICION ORAL DE MEDELLIN'''&lt;br /&gt;
'''Emilio Alberto Restrepo Baena                                                     emiliorestrepo1@une.net.co'''&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Siempre me ha fascinado la tradición oral de las ciudades. Me ha llamado poderosamente la atención el poder de convocatoria que tienen las leyendas urbanas. Es increíble su capacidad de replicación y cómo circulan a la velocidad del sonido de boca en boca sometiéndose en este proceso a sutiles deformaciones que las distorsionan, las masifican y les confieren el carácter de verdad pública, de hecho cierto sin atenuantes ni discusión.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
 Por eso cáda cual las siente como suyas, las expresa como una anécdota personal, siempre el referente es un familiar cercano, el primo, el hermano del mejor amigo, alguien que no ofrece dudas, protagonista sin reparos  de la historia, lo que supuestamente le da credibilidad al relato y hace imposible cualquier duda o desconfianza en él. Pero en último término nadie conoce a alguien de carne y hueso que haya vivido lo narrado, nunca hay testigos de primera mano,  no  hay  quien de verdad   desmienta o   confirme  la  situación  sin  lugar a cuestionamientos. &lt;br /&gt;
Estas historias se las cuentan a uno en todas partes, en todos los estratos, en todos los barrios, siempre partiendo del supuesto de que a pesar de lo increíble es absolutamente cierto lo que relatan, siempre con el aire de verdad incontrovertible, con cierto dramatismo y con testigos volátiles e inconfrontables. Recordemos algunas:  -    Supuestamente secuestraron a un profesor en una pesca milagrosa. En el campamento  guerillero reconoció a un compañero de bachillerato que llevaba 20 años en el monte.  Conversaron mucho, desempolvaron recuerdos y afectos y finalmente el subversivo decidió que le iba ayudar a fugarse. En confidencia le pidió el favor de localizar a sus padres para advertirles que se fueran de Medellín en tal fecha ( Depende de la época, se la cuentan a uno con diciembre, semana santa, el 20 de Julio, el 7 de Agosto ) porque iban a realizar una toma guerrillera masiva a sangre y fuego de la ciudad, por todas las goteras, bloqueando las entradas y las salidas, probablemenete ocasionando miles  de  muertos y destrucción a granel. Finalmente el profesor ( o el ingeniero o el médico ) logra escapar y advertir oportunamente a unos cuantos elegidos.  -     Otro de secuestrados es el de un rico señor que después de seis meses de cautiverio es  liberado luego de pagar el rescate. Cuando logra volver a salir de su casa, su esposa lo convence de ir a un gran almacén de cadena a mercar y cuál no sería su sorpresa cuando en una de las cajas descubre a uno de los guerrilleros que lo custodiaba en el monte. Asustado, corre donde el gerente del hipermercado, le cuenta la historia, pero éste le dice que sí, que es cierto, pero que no puede hacer nada pues es la cuota de vacuna que deben pagar para que no les incendien el almacén o no les secuestren ejecutivos: dejar infiltrar informantes para detectar personas de buenos recursos económicos y aplicarles seguimiento.  -   Otro  personaje fue secuestrado y aparentemente le aplicaron escopolamina. A los tres dias apareció en Policlínica, todavía obnubilado, con una gran cicatriz quirúrgica debajo de las costillas: lo habían retenido para robarle un riñón, posiblemente para un transplante. Por supuesto, a pesar de que todo mundo la cuenta como cierta, no explican cómo se logra coordinar la impresionante logística económica, científica, ética y técnica que esta cirugía requiere.  -    Un ejecutivo en busca de programa y diversión, se deja seducir por una hermosa chica   en una de las discotecas de la ciudad. Luego de bailar, se van bastante ebrios para un motel. Allí, luego de una agitada noche de pasión y licor, el fulano despierta con severa resaca y descubre que su fugaz conquista ya no está. Asustado, busca su billetera pensando que fue víctima de un robo, pero no, todo su dinero está intacto. Cuando va al baño empieza su infierno; en el espejo, pintado con lápiz labial , está escrita la sentencia fatídica: “Bienvenido al mundo del SIDA”.  -    Hablando de moteles, hay quien jura que allí, a través de cámaras secretas filman a las  parejas. Luego editan las películas, escogen las más fogosas o las más ardientes, o las mejor dotadas y las publican en videos que se venden en Venezuela, en Panamá o en Estados Unidos. Mucha gente jura haber reconocido a alguien cercano.  -    Otra de casas de citas es el de la colegiala de clase alta  cuya madre fue informada que varias veces había faltado al colegio. Extrañado su padre que siempre la transportaba, un día decidió espiarla. Luego de dejarla en la puerta del plantel, fingió despedirse. A los 15 minutos, la chica salió apurada, fue recogida por un lujoso carro y llegaron a una casa del barrio El Poblado. Extrañado, el papá le preguntó a un vendedor ambulante quien le dijo que allí funcionaba  un putiadero de lujo. Desesperado, tocó la puerta, lo atendieron, le ofrecieron un catálogo especializado en quinceañeras, lo vió, reconoció a si hija en una poco virginal actitud, la escogió diciendo que quería estar con la sardina; ella lo esperaba en el cuarto. Una vez subió, se encerró y después del gran susto de la niña, le disparó  y luego se suicidó.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	También se cuenta la historia de un médico que practicaba abortos y que a falta de un &lt;br /&gt;
quirófano o un consultorio discreto, se llevaba las pacientes para moteles, fingiendo que eran pareja; así no tenía testigos y realizaba tranquilo sus procedimientos clandestinos. Un día una chica hizo una fatal reacción a la anestesia y se murió en el habitación. Ríanse de las peripecias del galeno para deshacerse del cadaver. Unos cuentan que lo tiró al río Medellín, otros que lo llevó a un centro de salud y allí lo dejó, otros dicen que con un amigo influyente lo regaló a la morgue  de una facultad de medicina.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otro fue el médico de urgencias de una prestigiosa clínica de clase alta de  la ciudad que &lt;br /&gt;
se negó a atender a un paciente herido porque no tenía dinero para pagar la consulta diciendo “ si no tiene plata, que se vaya a caridad del San Vicente”. En el trayecto del translado, el paciente murió y luego se supo  que resultó ser hijo del médico en mención, quien enloqueció de remordimiento y pena moral y terminó en las calles convertido en un indigente.  Otros dicen que se suicidó, otros que se fue de monje.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Unas niñas de clase alta  fueron invitadas a una rumba donde les dieron licor y &lt;br /&gt;
escopolamina , luego fueron violadas  y amenazadas de muerte si contaban a alguien lo sucedido. Una no se aguantó y le confesó a su padre lo que realmente pasó. Este fraguó un plan. Se hizo amigo de uno de ellos y con paciencia a través de un grupo juvenil fue ganándose la confianza de todos. Cuando la tuvo, organizó una reunión donde repartió generosamente licor y somníferos. Cuando los muchachos despertaron descubrieron que a todos los implicados les había cortado el pene...&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra venganza famosa que cuentan con diferentes  protagonistas es la de la esposa de un &lt;br /&gt;
supuesto narcotraficante que le echó pegamento en el pelo de una modelito que estaba saliendo con su marido. La relatan con diferentes nombres , con todos los centros comerciales  de la ciudad como escenario y aparentemente medio Medellín fue testigo de la mechoniada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	De narcotraficantes también recordamos que cuando Pablo Escobar estaba preso, era &lt;br /&gt;
leyenda que salía de la cárcel a su antojo y muchas personas juran que lo vieron en tal discoteca donde cerró las puertas y le pagó a todo mundo la cuenta, en tal fiesta, manejando taxi por Envigado, vendiendo chance en Sabaneta, en el estadio, por Palmas, etc. Aparentemente tenía el don de la ubicuidad, o la fantasía de nuestro pueblo es muy rica y vivaz.  &lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Hablando de personajes encubiertos o con doble vida, todos conocemos alguna historia  &lt;br /&gt;
de un mendigo que cuando murió resultó ser un multimillonario, o de la célebre “Piragua”, una graciosa y vulgar loquita del centro cuya diversión favorita era agarrarle los genitales a los hombres que se atravesaban  a su paso mientras emitía una sonora carcajada de bruja. Dice la leyenda que este personaje tenía dos hijas profesionales que estudieron en el exterior en medio del lujo y la comodidad.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Otra muy mentada era la esposa de un alcalde de Medellín  con una agitada vida &lt;br /&gt;
nocturna , que en medio de la euforia de sus noches de bohemia solitaria y supuestamente de incognito mantenía relaciones sexuales en las discotecas con jovencitos recién conocidos. Muchos aseguran haber recibido los favores de tan generosa y agraciada dama.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Aseguran los conocedores de la vida social que durante el mandato de un presidente de &lt;br /&gt;
la república , éste se enamoró perdidamente de un famoso gay de la ciudad, probablemente el marica más carismático y popular de la región, famoso por su pinta, gracia y extroversión. Con malicia se presentaba como “El primer damo de la nación” y su romance trascendió los chismes de la época, así como las rumbas  y las expresiones de pasión del uno por el otro. Ya viejo, terminada la relación pero no su afición por la juerga y la francachela de alto nivel, recuperó su prestigio y vigencia social al organizarle las más grandes fiestas y bacanales al presidente de turno, uno de los sibaritas y rumberos más reconocidos que recuerde este país del sagrado corazón. Eran de antología sus fiestas a lo romano, sus bailes de disfraces y su colección de mozuelos y jovencitas ávidos de diversión para disfrute de tan encopetados personajes. Mucha gente asegura haber estado en tales reuniones o conocer a quien lo hizo.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-   La historia de la chica que el día de su cumpleaños pelea con el novio. En un centro comercial se encuentra con un exnovio, se toma unos buenos tragos y decide invitarlo para la casa a terminar la velada, aprovechando que sus padres estan supuestamente en la finca; al cabo de un rato de estar demostrándose apasionadamente sus afectos reprimidos y cuando estan completamente desnudos, se encienden las luces y una muchedumbre grita: ¡Sorpresa, Feliz cumpleaños!, entre ellos el atónito y engañado novio quien con los padres de la casquivana habían decidido celebrarle a escondidas el onomástico, fingiendo la discusión y la ida para la finca, convencidos que ella regresaría sola a la casa. Los sorprendidos ciertamente fueron todos. A uno se la cuentan con asesinatos o suicidios de por medio, con translados de la ciudad o al exterior luego de la vergüenza, con confinamientos en conventos y toda suerte de finales escabrosos. Muchos juran haber sido testigos o conocer a los protagonistas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
Muchas otras leyendas han hecho carrera:&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El recién nacido malformado que antes de morir anuncia de su propia voz el fin del &lt;br /&gt;
mundo para tal fecha en medio de terribles catástrofes.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El pollo de origen norteamericano alimentado con hormonas y que dejaba estériles  a las &lt;br /&gt;
personas como estrategia del imperialismo para el control de la natalidad en los paises subdesarrollados.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los clonadores de teléfonos que le piden a la víctima que marque tal o cual número para &lt;br /&gt;
hacer llamadas a larga distancia a costos abismales y endosándoles la cuenta.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los repartidores de Atinkar, sustancia que supuestamente excita a las mujeres , les &lt;br /&gt;
provoca un deseo sexual irrefrenable que hace que inmediatamente tengan relaciones con el primer hombre que encuentra a su lado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La picadura de “La Machaca”, insecto que hace un efecto similar al anterior y que &lt;br /&gt;
provoca la muerte de la víctima si no se desfoga sexualmente antes de doce horas.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Las cadenas de felicidad, o “El Avión”, o “La pirámide” que prometen aluviones de &lt;br /&gt;
dinero a los incautos que invierten en ellas y sólo enriquecen rápidamente a los primeros que las echan a rodar.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	La historia de una hermosa mujer que muchos taxistas recogen en la portería de tal &lt;br /&gt;
cementerio, rumbean con el conductor, lo seducen, y deja olvidada la chaqueta en el carro.Al otro día el chofer le lleva la prenda  a la casa donde la dejó y la madre de aquella, en medio del asombro y las lágrimas, le cuenta que su hija fue asesinada a puñaladas por un taxista hace 5 años.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El niño que jugando en una piscina de pelotas de un centro comercial es picado por una &lt;br /&gt;
culebra. Luego de eso fallece, y se siembra el terror entre las madres. Esta también la cuentan con una señora escogiendo verduras en un supermercado.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El tipo al que le roban de su carro el maletín ejecutivo con muchos papeles importantes; &lt;br /&gt;
esto le ocasiona la quiebra económica por lo cual decide vengarse poniendo todos los dias una caja de pasteles dulces envenenados en el auto como carnada en el mismo sitio donde le hicieron el primer robo. Le llegaron a robar hasta diez cajas de pasteles con cianuro.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	El sádico de los buses que chuza a las muchachas bonitas con agujas infectadas de &lt;br /&gt;
SIDA, o les corta las nalgas o los senos con una navaja, en retaliación por una pena de amor.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
-	Los animales muertos con número marcados en su pellejo, ideales para jugar al chance, y &lt;br /&gt;
que luego se descubrió que no eran más que una gran estafa hábilmente orquestada.&lt;br /&gt;
&lt;br /&gt;
En fin, la lista es interminable. Hay tantas leyendas urbanas como ciudades existen y no hay límites a los rumores que como bola de nieva circulan en una ciudad y que al final terminan como ciertos de tanto recrearlos en el imaginario colectivo de una sociedad que no mide los alcances de su imaginación y que necesita del chisme como herramienta fundamental de comunicación.&lt;/div&gt;</summary>
		<author><name>Emiliorestrepo</name></author>	</entry>

	</feed>